Personaje de la semana: Bill de Blasio, alcalde izquierdista de Nueva York

El nuevo alcalde llega como una bocanada de aire fresco a la Gran Manzana con políticas de izquierda, una sensibilidad por América Latina y una familia multirracial y moderna, decidico a ...
Bill de Blasio, un demócrata de izquierdas gobernará la Gran Manzana los próximos años
Bill de Blasio, un demócrata de izquierdas gobernará la Gran Manzana los próximos años (AFP)

Nueva York


La aplastante victoria del demócrata Bill de Blasio en las elecciones a la alcaldía de Nueva York con más del 70% de los votos ofrece a la izquierda una oportunidad histórica de mostrar si puede "rectificar las desigualdades" en la ciudad más grande de Estados Unidos, como prometió el pasado miércoles el alcalde electo.

En su primera decisión tras ganar los comicios del martes, De Blasio anunció la creación de un equipo de expertos que representan la diversidad de la ciudad para la transición de 55 días que se abre hasta su asunción el 1 de enero de 2014 sucediendo al multimillonario Michael Bloomberg.

"La gente de Nueva York ha hablado. El mandato es claro. Es nuestra obligación crear una ciudad en la que la prosperidad es compartida y hay oportunidades para todos", dijo De Blasio, quien se reunió el miércoles por la mañana con Bloomberg en la sede de la alcaldía para preparar la transición.

De Blasio, de 52 años y defensor del pueblo de Nueva York, fue electo como nuevo alcalde de la Gran Manzana con el 73.3% de los votos, aunque las elecciones tuvieron una baja participación de alrededor del 22%, según datos oficiales divulgados el miércoles.

Primer demócrata electo al máximo cargo ejecutivo de Nueva York en 20 años, sacó casi 50 puntos de ventaja a su rival republicano Joe Lhota, que consiguió 24.3%, con el 99% de los sufragios escrutados. Su victoria puede considerarse histórica, ya que es la más amplia desde 1985, cuando el demócrata Edward Koch ganó la alcaldía por 68 puntos de diferencia.

Casado con una afroamericana ex lesbiana seis años mayor que él y padre de dos adolescentes, De Blasio encarna al multiculturalismo de Nueva York y se presenta como la antítesis de Bloomberg, un independiente de pasado republicano que dejará el poder tras doce años de mandato y dos reelecciones.

La lucha contra las desigualdades es su gran caballito de batalla y entre sus propuestas se encuentra aumentar los impuestos a los neoyorquinos ricos para financiar el jardín de infantes a partir de los cuatro años, la construcción de 200 mil viviendas sociales y el mantenimiento de los hospitales barriales.

La victoria del martes lo coloca ahora ante la responsabilidad de responder a esas promesas y las expectativas de cambio, sobre todo en las comunidades hispana y negra de la ciudad (28.6 y 25.5% de los 8.3 millones de neoyorquinos, respectivamente).

Para Julian Zelizer, profesor de historia y asuntos públicos de la Universidad de Princeton, De Blasio tiene una tarea "muy dura" por delante ya que deberá modificar "algunas de las dinámicas subyacentes de la ciudad", por ejemplo en materia impositiva.

"Dentro de la ciudad los neoyorquinos ricos aún tienen mucho poder, por lo que pienso que va a ser muy difícil para él transformar eso. Mi hipótesis es que será empujado de manera agresiva a tener un enfoque más pragmático", dijo Zelizer a la AFP.

Si bien es una de las ciudades con más multimillonarios en el mundo, el 21% de la población de Nueva York vive bajo el umbral de la pobreza (30,944 dólares anuales para una familia de cuatro integrantes, según el índice de la alcaldía).

El apoyo masivo a De Blasio debe ser matizado con la baja participación, ya que votaron apenas 1.02 millones sobre los 4.6 millones de electores inscritos, cerca de 22%. De todos modos, Nueva York no se caracteriza por una gran movilización del electorado para las elecciones municipales. En las anteriores elecciones de 2009, cuando Bloomberg fue reelecto para un tercer mandato, apenas había votado el 29% del padrón (1.2 millones sobre un total de 4.3 millones).

El martes, unos 752 mil neoyorquinos votaron por De Blasio en una ciudad que cuenta con 3.1 millones de electores demócratas (en Estados Unidos una persona declara generalmente su pertenencia política cuando se inscribe en el padrón). De su lado, Joe Lhota obtuvo 250 mil votos, una proporción más acorde con los 451 mil electores republicanos declarados en Nueva York.

De Blasio llega como una bocanada de aire fresco a la Gran Manzana con políticas de izquierda, una sensibilidad por América Latina y una familia multirracial y moderna. El triunfador en los comicios de la Gran Manzana es la antítesis del actual alcalde Michael Bloomberg, un independiente de pasado republicano que dejará el cargo que ocupa desde 2002 luego de tres mandatos.

Duro crítico de las desigualdades existentes en esta ciudad de 8.3 millones de habitantes, propone aumentar los impuestos a los neoyorquinos ricos para financiar el jardín de infantes a partir de los cuatro años y denuncia los polémicos controles espontáneos de la policía de Nueva York, que afectan sobre todo a hispanos y negros.

"Creo que la gente de esta ciudad sabe que muchos neoyorquinos luchan para tratar de llegar a fin de mes. Necesitamos hacer un cambio progresista muy serio y alejarnos de las políticas de la era Bloomberg", dijo el martes al votar en el barrio de Park Slope, en Brooklyn (sureste).

De origen italiano por el lado materno y marcado por el suicidio de su padre -de ascendencia alemana-, De Blasio no ha dudado en definirse como "un hombre de izquierda que cree en la intervención del Estado". De Blasio no se encontraba al inicio entre los favoritos a la alcaldía, pero ganó las primarias de su partido en septiembre y el martes superó con holgura a su rival republicano Joe Lhota.

Para ello se benefició en parte de los problemas de otros candidatos (como la falta de carisma de la presidenta del Concejo Municipal, la demócrata Christine Quinn, así como del propio Lhota), pero sobre todo sacó rédito del papel central que desempeñó durante la campaña su familia multirracial, moderna y desenfadada.

Su mujer, Chirlane McCray, una poeta afroamericana ex lesbiana y seis años mayor que él, lo acompaña siempre y es su socia política, con los Clinton como modelo. Los hijos Dante, de 16 años y con un corte de pelo "afro" muy vistoso, y Chiara (18) han sido protagonistas de spots televisados para apoyar a su padre y mostrar que no es "otro tipo blanco aburrido".

Esta imagen encaja perfectamente con la visión que tiene de sí misma Nueva York, una ciudad de gran mayoría demócrata, con una población multiétnica de 33.3% de blancos, 25.5% negros, 28.6% hispanos y 12.7% asiáticos.

Para los 2.3 millones de hispanos que viven en la Gran Manzana, la llegada de De Blasio a la alcaldía debería ser beneficiosa, ya que se trata de un político con sensibilidad por América Latina, que habla español y conoce la región. Más aún, De Blasio fue de joven un admirador de la revolución lanzada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nicaragüense que en 1979 derrocó al régimen dictatorial de Anastasio Somoza.

De Blasio, por entonces de 26 años, viajó a Nicaragua en 1988 para ayudar a distribuir alimentos y medicinas, en medio de la lucha del FSLN con los "Contras" financiados por el gobierno estadunidense de Ronald Reagan.

El candidato demócrata también viajó a Cuba, aunque en este caso para pasar su luna de miel con McCray. Si su pasado "sandinista" causó cierto revuelo al ser revelado por la prensa a fines de septiembre, De Blasio, lejos de negarlo, lo ha defendido.

"No fue un pecado de juventud. Estaba involucrado en un movimiento que pensaba tenía mucho sentido, y la razón por la cual estaba involucrado era a raíz de la política exterior de Estados Unidos", señaló a la revista New Yorker, en referencia al apoyo a las dictaduras en América Latina en las décadas de 1970 y 1980.

Su discurso progresista es para muchos una bocanada de aire fresco tras los años pro Wall Street de Bloomberg, y varios de sus ex colaboradores subrayan su inteligencia, su talento de estratega y su determinación. Sus detractores, en cambio, lo acusan de "populismo" y de haber llevado adelante una campaña "racista", y también le achacan su limitada experiencia en puestos ejecutivos.

Antes de ocupar el puesto de defensor del pueblo de Nueva York, De Blasio fue concejal municipal de Brooklyn (2002-2009) y ex director de campaña de Hillary Clinton para el Senado en 2000.