Personaje de la semana: Anne Hidalgo, alcaldesa de París

 Nacida en España, su victoria en la segunda vuelta convierte a esta socialista en la primera mujer alcaldesa de la capital de Francia.
Anne Hidalgo celebra con sus seguidores la noche del domingo su victoria electoral en París
Anne Hidalgo celebra con sus seguidores la noche del domingo su victoria electoral en París (AFP)

París

La socialista Anne Hidalgo, hija de inmigrantes españoles, es una feminista discreta que subió paso a paso en el aparato del partido y que se convertirá, a sus 54 años, en la primera alcaldesa de París, una de las pocas capitales del mundo dirigidas por mujeres. Según una primera estimación de los institutos de sondeo Ifop y Sas, Hidalgo obtuvo en la segunda vuelta de las municipales de este domingo el 54.5% de los votos frente a su rival de derecha, Nathalie Kosciusko-Morizet (45.5%).

Esta mujer morena, que sus padres bautizaron como Ana María, se convertirá en la líder de una urbe de 2.2 millones de habitantes, epicentro del poder en Francia y la ciudad más turística del mundo. Junto a Ana Botella, alcaldesa de Madrid, o Carolina Tohá, alcaldesa de Santiago de Chile, Hidalgo entra así en el selecto club de mujeres que dirigen las capitales de sus respectivos países.

Mujer de confianza de Bertrand Delanoe, alcalde de París desde 2001, la victoria de Hidalgo permite salvar la cara al Partido Socialista del presidente François Hollande, que este domingo sufrió una dura derrota en las municipales tras dos años marcados por la impopularidad y la crisis económica. Como suele repetir con frecuencia la nueva alcaldesa, París es una "burbuja" y sus 2.2 millones de habitantes parecen no haberse visto afectados por la ola de rechazo a la figura y a la política del gobierno.

Nacida el 19 de junio de 1959 en la localidad gaditana de San Fernando, en el sur de España, durante la dictadura franquista, Hidalgo llegó con dos años de edad con su familia a un barrio obrero de Lyon, antes de instalarse en París en 1984. Tras obtener un diploma en derecho social, trabajó primero como inspectora de trabajo y luego como consejera de la ex ministra socialista Martine Aubry, quien puso en marcha en Francia la semana laboral de 35 horas.

Hidalgo, que se considera ante todo una feminista, no entró en el Partido Socialista hasta 1994, seducida por el rigor del entonces candidato a las elecciones presidenciales Lionel Jospin. Cuando la izquierda vuelve al poder en 2012, bajo la presidencia de Hollande, su nombre circula para ser ministra. Pero finalmente decide quedarse en la alcaldía de París para lanzarse a la conquista de la capital.

Durante la campaña sufrió las burlas de sus rivales, que incluso la llamaron "conserje", en referencia a las muchas inmigrantes españolas que llegaron durante el siglo XX a la capital francesa para trabajar como porteras de edificios. Considerada por los que trabajan con ella como "honesta", "seria" y modesta", Hidalgo tuvo que luchar dentro del aparato del partido para hacerse lugar y salir de la sombra de Bertrand Delanoe. Aunque no todo el mundo tiene esta visión de ella.

"Creo que es bastante autoritaria, una mano de hierro en un guante de terciopelo. Detrás de su aparente flexibilidad, siempre busca el enfrentamiento", asegura el vicepresidente ecologista del Parlamento, Denis Baupin, que trabajó con ella durante diez años en la alcadía de París. Hidalgo quiere seguir con la acción de Delanoe y prometió durante la campaña diez mil nuevas viviendas sociales, cinco mil nuevas plazas de guardería, un mejor acceso mejor a la sanidad y todo ello sin subir los impuestos locales.

Sus adversarios critican el cambio de París durante los últimos años, una ciudad que consideran aséptica, donde los habitantes más pobres han sido sustituidos por los llamados "bobo" (a la vez bohemios y burgueses) que se desplazan en las bicicletas de alquiler puestas a disposición por el ayuntamiento.