Personaje de la semana: Alex Salmond, primer ministro de Escocia

A pesar de haber sido el gran derrotado en el referéndum del 19 de septiembre con el triunfo del "no" a la independencia, que le hizo dimitir, el líder nacionalista ha pasar a la historia de ...
Alex Salmond, en el momento de hacer pública su decisión de dimitir tras la derrota en el referéndum, el pasado viernes, en Edimburgo
Alex Salmond, en el momento de hacer pública su decisión de dimitir tras la derrota en el referéndum, el pasado viernes, en Edimburgo (AFP)

Londres

Alex Salmond, orondo y de rostro engañosamente afable, colocó a Escocia muy cerca de la independencia pero rozar el sueño acabó con su carrera. Este ex funcionario y ex economista del Royal Bank of Scotland, de 59 años, dimitió el viernes como jefe de gobierno regional escocés, al día siguiente de un referéndum de independencia, impensable hace sólo una década, que perdió.

"Creo que al partido, al parlamento y al país les vendrá bien un nuevo liderazgo", dijo, añadiendo que ha sido "el privilegio de mi vida" desempeñar el papel de jefe del gobierno regional escocés. El separatista que sacudió Londres e hizo soñar a los nacionalistas de todo el mundo hablaba siempre enfáticamente de su proyecto para su nación de 5.3 millones de personas, un futuro lejos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, lejos del Reino Unido.

Tenía la intención de "liberar a los escoceses" de tres siglos de Unión; romper "las cadenas" que unen Edimburgo a Westminster, el parlamento británico en el que tuvo un escaño desde 1987 hasta 2010; presidir "uno de los pequeños países más ricos del mundo". Un país al modo socialdemócrata escandinavo, miembro de la UE y la OTAN, pero sin armas nucleares. Rico como Noruega y Suiza, gracias al oro negro del petróleo del Mar del Norte y al oro ámbar, el whisky.

Frente a los unionistas -que ayer se burlaban de su sueño y hasta hoy le temieron-, pregonaba: "nuestra hora ha llegado, nada puede detenernos". Sus partidarios elogiaban su determinación y habilidad política. Sus opositores lo consideraban arrogante, misógino, con una propensión a la grandilocuencia. Sin embargo, los medios de comunicación británicos, a los que a menudo exasperó, coincidieron en ver en él uno de los políticos más talentosos de su generación.

Puro producto escocés

Nacido en el último día de 1954 en un barrio de clase obrera de Linlithgow, cerca de Edimburgo, Alexander Elliot Anderson Salmond es un producto local puro, como demuestran su acento y su licenciatura, en economía e historia medieval de la prestigiosa Universidad de Saint Andrews. Su suerte cambió en 1990, cuando este diputado por Banff y Buchan tomó las riendas del Partido Nacional Escocés (SNP), entonces marginal. Lo convirtió en centrista, cuatro años antes de que Tony Blair hiciera de "la máquina laborista de perder" el glamuroso "New Labour".

David Torrance, autor de "Salmond: Against the Odds" (Salmond, contra todo pronóstico), establecía un paralelismo entre los dos escoceses, dos hombres más pragmáticos que dogmáticos. Para ellos, "lo que importa es lo que funciona." En 2000, el SNP registró un revés en las elecciones al parlamento regional de Holyrood, recuperado por el gobierno de Blair en nombre de la descentralización.

Alex Salmond dejó la dirección de su partido "para siempre". "He cambiado de opinión", dijo con aplomo cuatro años más tarde. Elegido como "primer ministro" regional en 2007, dominó el heterogéneo SNP con puño de hierro y lo qué sucederá ahora con este partido heterógeneo es un misterio. Deliberadamente provocador, recordaba que su padre era un admirador del dictador soviético Joseph Stalin. En 2011, el SNP logró finalmente la mayoría absoluta en el Parlamento escocés.

Salmond, que reclutó para la causa al actor Sean Connery y cultivó su amistad con magnates como Rupert Murdoch y Donald Trump, exigió entonces un referéndum de autodeterminación. Y lo logró.

Anti-Westminster

Según sus colaboradores, tiene "un temperamento explosivo" y un sentido innato para dar con las palabras más hirientes y mordaces. ¿Su chiste político favorito? "Hay más pandas gigantes (dos) en el zoo de Edimburgo que diputados conservadores por Escocia". De hecho, sólo uno sobrevivió al maremoto del SNP.

Salmond carga contra el "establishment" de Westminster, como se conoce al parlamento británico y al mundillo político de Londres, pero niega cualquier sentimiento antibritánico. Aunque se sospecha que es republicano, se comprometió a mantener a la reina Isabel como soberana. Locuaz en público, no dice nada sobre su vida privada. Su esposa Moira, 17 años mayor que él, rara vez aparece a su lado. La pareja no tiene hijos.

¿Sus pasiones? Ama las carreras de caballos y durante un tiempo hacía los pronósticos para un diario de Glasgow. Disfruta con el buen vino de Burdeos, el curry, y es un fanático del fútbol, del equipo Hearts, pero más del golf. También le gusta cantar. Con predilección por "Scots Wha Hae", que narra la victoria de los escoceses sobre los ingleses en la batalla de Bannockburn, hace 700 años.