Perfil: Werner Faymann, ex jefe de gobierno de Austria

Este socialista histórico, que ha gobernado durante ocho años el país alpino y liderado el partido socialdemócrata, ha dimitido ante la crisis creada en su partido por el ultranacionalismo y los ...
El canciller austriaco, Werner Faymann, el pasado 1 de marzo en una conferencia de prensa en Viena
El canciller austriaco, Werner Faymann, el pasado 1 de marzo en una conferencia de prensa en Viena (AFP)

Viena

Werner Faymann ha dimitido hoy tras ocho años como jefe del Gobierno austríaco y presidente del Partido Socialdemócrata ante las dudas en su formación sobre si debe ser él quien afronte el reto del ultranacionalismo y tras haber quedado tocado por una cambiante política hacia los refugiados.

Faymann, de 56 años, es un histórico militante del Sozialdemokratische Partei Österreichs (SPÖ), una de las dos formaciones que ha dominado la política del país alpino desde 1945 y que ahora afrontan un declive de popularidad ante el nacionalismo de tintes xenófobos del FPÖ.

El canciller dimisionario llegó al poder hace ocho años también en medio de una crisis en el Ejecutivo y en el partido. Su antecesor, Alfred Gusenbauer, fue destituido como líder del SPÖ ante lo que los barones de la formación consideraron una clara incapacidad de defender los valores socialistas frente a la presión del Partido Popular, su socio en el Ejecutivo.

Esa situación provocó la celebración de elecciones anticipadas con Faymann como candidato a presidir el Gobierno en las que el SPÖ perdió seis puntos pero se mantuvo como primer partido y ganó terreno a sus eternos socios de la Gran Coalición. En 2013, Faymann volvió a encabezar las listas socialdemócratas, con una nueva caída de apoyos.

Su gestión durante sus casi ocho años al frente del Gobierno austríaco ha estado marcada por la crisis económica, que Austria pudo capear relativamente bien debido a la estabilidad del país, la falta de acuerdo con los conservadores para aplicar grandes reformas y, en los últimos meses, la crisis de los refugiados.

Cuando la canciller alemana, Angela Merkel, comenzó a aplicar en septiembre de 2015 la política de puertas abiertas, el Ejecutivo austríaco la apoyó y dispuso infraestructuras públicas para que cientos de miles de refugiados que huían de la guerra en Oriente Medio cruzaran por el país hacia Alemania.

Aunque desde el principio Faymann anunció que se trataba de una medida excepcional, también recordó la obligación de Europa de acoger a quienes buscan asilo.

Ocho meses después, poco queda de esa actitud: Austria aplica controles con Italia e incluso no descarta levantar una valla, ha forzado el cierre de la ruta de los Balcanes, y ha puesto límites al número de solicitudes de asilo, algo criticado por algunos expertos como una violación de la legislación internacional.

Socialdemócratas y populares han endurecido en los últimos meses la legislación de asilo e inmigración ante la constatación de un gran número de austríacos que la rechazan y ante el crecimiento del FPÖ.

Ese cambio de actitud no evitó que el pasado 24 de abril el candidato del FPÖ a presidente, un cargo protocolario pero con cierta capacidad de influir en el Ejecutivo, lograra un rotundo triunfo con el 35 % de los votos, mientras que los dos aspirantes gubernamentales se hundieron hasta el 11 %.

Desde esa debacle, en el SPÖ ha ido creciendo el debate sobre la necesidad de un cambio de liderazgo. Pese a que no ha habido una rebelión abierta y Faymann aún contaba con un importante apoyo, el político aseguró hoy que no es posible continuar sin un respaldo sin fisuras.

Nacido en Viena en 1960, Faymann ha mantenido una militancia constante en el seno de su partido desde la enseñanza secundaria. Defensor de las políticas sociales, el ya ex canciller impulsó o mantuvo medidas como la eliminación de tasas universitarias, el aumento de las ayudas a las familias con hijos o una reforma fiscal para favorecer a los ingresos más bajos.

Fayman no tiene estudios universitarios, ya que sólo cursó dos años de derecho, y su carrera la ha realizado en el seno del partido socialdemócrata y sus empresas afines. Antes de ser elegido canciller, ejerció como ministro de Infraestructuras y varios cargos municipales en Viena.