Perfil: Scott Walker, gobernador de Wisconsin y precandidato republicano

El decimoquinto aspirante republicano a la Casa Blanca es conocido por sus fuertes convicciones religiosas, además de ser considerado el enemigo público número uno de los sindicatos en Wisconsin.
Scott Walker, en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en National Harbor, Maryland, el pasado 26 de febrero
Scott Walker, en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en National Harbor, Maryland, el pasado 26 de febrero (AFP)

Washington

Scott Walker, el decimoquinto aspirante en entrar en la carrera por la candidatura republicana para las presidenciales de 2015, es conocido por sus profundas convicciones religiosas y un rechazo visceral a los sindicatos, con quienes se ha enfrentado frontalmente en el estado del que es gobernador, Wisconsin.

En una batalla legislativa que le situó en primer plano a nivel nacional, Walker aprobó en 2011 una ley que limita drásticamente la negociación sindical colectiva de los trabajadores públicos, y logró ser reelegido en 2012 en consulta popular.

Miles de empleados públicos se concentraron durante semanas ante el Capitolio de Madison, la capital de Wisconsin, para escenificar su protesta ante la medida, algo de lo que Walker se muestra especialmente orgulloso al incluir imágenes de esos días en su vídeo de campaña como ejemplo de su capacidad de liderazgo.

"Si puedo enfrentarme a cien mil manifestantes, puedo hacer lo mismo en el mundo", señaló hace poco ante quienes dudan de su falta de experiencia en política internacional.

La animosidad desde el bando sindical no ha disminuido, y Richard Trumk, presidente de la principal federación de trabajadores de EU, la AFL-CIO, calificó de "vergüenza nacional" al gobernador de Wisconsin el mismo día en que manifestaba sus aspiraciones presidenciales .

Walker hace gala de su lejanía a la burocracia de Washington con el aval de las rigurosas recetas económicas conservadoras que ha aplicado como gobernador, entre las que incluye la bajada de impuestos y un pronunciado recorte del gasto público para equilibrar las cuentas fiscales del estado.

Hijo de un pastor baptista y una secretaria, Walker creció en el Medio Oeste de Estados Unidos y tuvo que trabajar lavando platos y haciendo hamburguesas para pagarse sus estudios, algo que recuerda de manera habitual para remarcar sus orígenes humildes.

Sus dotes de orador provienen de su infancia junto a su padre el pastor Llewellyn Walker, que trasladó numerosas veces a su familia en diferentes lugares del Medio Oeste rural de EU hasta finalmente instalarse en Wisconsin, y a quien sustituyó en más de una ocasión cuando se encontraba enfermo y el futuro gobernador no era más que un adolescente.

En este aspecto, entronca con la base cristiana conservadora del partido republicano, lo que convierte en un sólido candidato en estados como Iowa o Carolina del Norte, y ha insistido en numerosas ocasiones en su oposición al matrimonio homosexual, recientemente ratificado por el Tribunal Supremo de EU en una histórica decisión.

De hecho, Walker, de 47 años, se salió de la iglesia baptista Underwood Memorial en la ciudad de Wauwatosa, a las afueras de Milwaukee, en 2003 justo cuando esta denominación religiosa decidió aceptar las uniones homosexuales y colocar la bandera arco iris en la puerta de iglesia, y se trasladó a la Meadowbrook Church, también baptista pero de carácter más conservador y tradicional.

Su perfil campechano y sencillo lo remarcan sus otras dos pasiones, bien documentadas en su autobiografía Unintimidated (No intimidado), publicada en 2013. Las motocicletas, posee una Harley-Davidson Road King, regalo de su esposa Tonette con la que presume de haber recorrido más de 20 mil millas en todos el país; y cantar en los karaokes, precisamente el lugar donde se conocieron.

A Tonette, con quien tiene dos hijos, le dedicó una encendida versión del éxito de Elvis Presley "Can't Help Falling in Love" (No puedo evitar enamorarme) en su noche de bodas.