Perfil: Romero Jucá, senador y ministro brasileño

Este economista, senador por el estado de Roraima desde hace más de veinte años, es un camaleón que se ha adaptado a todos los gobiernos de Brasil desde 1995.
El ministro de Planificación del gobierno interino de Brasil, Romero Juca, hoy en la conferencia de prensa en Brasilia
El ministro de Planificación del gobierno interino de Brasil, Romero Juca, hoy en la conferencia de prensa en Brasilia (AFP)

Río de Janeiro

El senador Romero Jucá, que hoy pidió licencia del cargo de ministro de Planificación, en el que constituye el primer escándalo del Gobierno del presidente interino de Brasil, Michel Temer, es un político camaleónico que ha conseguido adaptarse a todos los Gobiernos del gigante sudamericano desde 1995.

Este economista que representa como senador al poco poblado y amazónico estado de Roraima desde hace más de veinte años ha sido el portavoz (vocero) del Gobierno en el Senado en tres diferentes gestiones: Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y su sucesora, la suspendida mandataria Dilma Rousseff.

Y no tuvo ningún problema para saltar de partido en partido y permanecer en el Gobierno cuando Lula sucedió a Cardoso, de quien era el mayor opositor, ni cuando Temer sucedió a Rousseff tras la decisión del Senado de abrir un juicio político destituyente a la ahora presidenta suspendida.

Pese a que ha pasado por diferentes partidos de distintas gamas ideológicas se le considera uno de los más principales representantes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país y de la que es Temer, el actual presidente en ejercicio.

El PMDB, una fuerza de centroderecha que se ha caracterizado por su ambición por cargos y recursos públicos y por el clientelismo, ha permanecido aliada al poder de turno desde el fin de la última dictadura militar (1964-1985), como Jucá.

Y en todos los Gobiernos por los que ha pasado ha sido salpicado por escándalos de corrupción, pero hasta ahora no ha sido condenado por nada y la mayoría de los casos ha sido archivada. El nuevo escándalo, sin embargo, lo obligó a licenciarse.

Jucá es uno de los interlocutores en un diálogo cuya grabación fue filtrada a la prensa y en el que se sugiere que el proceso para separar a Rousseff del poder y sustituirla por Temer permitirá un "pacto" entre políticos y la Corte Suprema para "delimitar" las investigaciones por las corruptelas en Petrobras.

Así como otros ministros de Temer, el senador de Roraima es citado como uno de los políticos que se benefició de los desvíos millonarios en la petrolera estatal. La Fiscalía, sin embargo, aún no le ha abierto proceso ni por este caso ni por otros dos escándalos en que su nombre también ha sido citado en los últimos meses.

Jucá fue acusado de beneficiarse de una red que ofrecía sobornos a cambio de la aprobación de decretos de interés de los fabricantes de automotores y de otra que remuneró a políticos que intercedieron en contratos para la construcción de la central nuclear de Angra 3.

Desde su actuación como presidente de la Fundación Nacional del Indio (Funai), en 1986, colecciona acusaciones de corrupción. En la época fue acusado de recibir sobornos por permitir la explotación de madera en reservas indígenas.

En el Gobierno de Fernando Collor fue acusado de desviar recursos destinados a proyectos sociales en Roraima; en el de Cardoso fue acusado de compra de votos y de recibir donaciones ilegales de constructoras; y en el de Lula, de quien fue ministro de Previsión Social, también tuvo que separarse del cargo tras haber sido acusado de ofrecer una hacienda inexistente como garantía de un préstamo con un banco público.

En 2010 fue uno de los principales opositores del Proyecto Ficha Limpia, una iniciativa que inhabilita electoralmente a políticos condenados por cualquier crimen. Jucá nació y se educó en Recife, la capital del estado de Pernambuco (nordeste), en donde inició carrera política en 1979 como jefe de gabinete de la secretaría regional de Educación, pero su vida como legislador está vinculada a Roraima, uno de los estados menos poblados de Brasil.

Su relación con Roraima comenzó en 1986, cuando, a sus 32 años, fue nombrado presidente de la Fundación Nacional del Indio, una institución con amplia actuación en ese estado amazónico. Dos años después, cuando aún no había elecciones directas, el entonces presidente, José Sarney, su eterno aliado y correligionario, lo nombró gobernador del recién creado estado de Roraima.

En 1994 fue elegido por primera vez senador por Roraima y desde entonces fue reelegido en dos oportunidades para mandatos de ocho años, por lo que ya cuenta con 22 años en el Senado.

Jucá fue uno de los primeros dirigentes del PMDB en defender el desembarque de ese partido de la alianza que apoyaba al Gobierno de Rousseff y terminó siendo uno de los principales impulsores del proceso para apartar a la presidenta del poder.

Por esa posición y por sus estrechos vínculos con Temer se convirtió desde el primer día en uno de los principales interlocutores del nuevo Gobierno y, además de su papel económico como ministro de Planificación, participaba en la articulación política del presidente interino con el Congreso.