Perfil: Netanyahu, un político indestructible incluso ante las inclemencias

El primer ministro israelí, de 65 años, demostró nuevamente hoy su instinto salvaje para sobrevivir al lograr la aprobación en el parlamento de su nuevo gobierno, más derechista y también con un ...
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una reciente votación en la Knesset, el parlamento de Israel
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una reciente votación en la Knesset, el parlamento de Israel (AFP)

Jerusalén

Benjamin Netanyahu, de 65 años de edad, es amado y odiado por igual, pero todos le reconocen su capacidad para sobreponerse a los contratiempos, lo que necesitará sin lugar a dudas durante las próximas semanas.

En las elecciones legislativas de marzo pasado, los sondeos le auguraban tales dificultades para mantenerse en el poder y sus adversarios deseaban su fin con tanto ahínco después de seis años de mandato (nueve, contando la legislatura de 1996 a 1999), que algunos comentaristas vieron su victoria electoral como un regreso de entre los muertos, un regreso, eso sí, triunfal.

Netanyahu -"Bibi" para los israelíes- nuevamente demostró hoy su instinto salvaje para sobrevivir. En los papeles, las encuestas le prometían una sólida mayoría de 67 escaños sobre 120. Sólo le quedaba concretar los acuerdos de coalición. Dos meses más tarde, se encuentra al frente de un conjunto tan precario que quedó a merced de la mínima defección de un diputado (61 votos a favor y 59 en contra).

Abandonado por su ministro de Relaciones Exteriores, presionado por sus partidarios y los miembros de su propio partido, ávidos por obtener carteras ministeriales, hoy "es un general sin soldados", según el diario Maariv.

Enterrar el Estado palestino

En una de las colonias más polémicas y criticadas, Netanyahu había amenazado en marzo pasado con el peligro de un segundo "Hamastán" en Cisjordania (tras el de la franja de Gaza, donde gobiernan los islamistas de Hamas desde 2006) si sus adversarios de centro-izquierda, partidarios de la solución de los dos Estados, ganaban las elecciones.

Agitando el fantasma de la división de Israel, la paralización de las colonias, y la vuelta a las fronteras de antes de 1967, pero sobre todo ignorando las pésimas consecuencias que sus palabras tendrían en sus relaciones con la comunidad internacional, llegó a afirmar que enterraría la idea de un Estado palestino si seguía en el poder.

Primer ministro más joven de Israel durante su primer mandato, de 1996 a 1999, y de nuevo en el cargo desde 2009, Netanyahu, a sus 65 años, sobrepasará la década en el poder. Sólo David Ben Gurion, fundador del Estado de Israel, estuvo más tiempo en el cargo, doce años.

El primer ministro se ha convertido en una figura de tal relevancia en el paisaje político israelí en los últimos 25 años que el diario de centro-izquierda Haaretz intentaba "imaginar la vida sin Netanyahu".

"Cuando Israel pierda a Bibi, seguramente haya momentos en los que lamentará no tener un líder de altura internacional, reconocido mundialmente y que -nos guste o no- hace que el mundo preste atención cuando toma la palabra sobre Irán o cualquier otro asunto", escribía varias semanas atrás el periódico.

"Bibi" en imágenes

Algunas imágenes dan idea de la altura del personaje, profesional de los medios, cuya frase recurrente, repetida sin asomo de exageración, era "iré a donde quiera que me inviten para defender el futuro y la existencia de Israel".

Entre sus intervenciones controvertidas, destaca la del 3 de marzo pasado en el Congreso estadunidense, desafiando al propio presidente Barack Obama, para oponerse al acuerdo que se está aún negociando sobre el programa nuclear iraní.

O sus declaraciones tras los atentados islamistas en París y Dinamarca, al invitar a todos los judíos de Europa a emigrar a Israel. "Nunca tuvimos un primer ministro que aterrorizara tanto al país", dice por su parte su rival laborista, Isaac Herzog.

Nieto de rabino e hijo de un historiador ultrasionista, ex combatiente de las fuerzas especiales herido en combate y marcado por la muerte heroica de su hermano en una operación en Uganda contra un comando propalestino en 1976, Netanyahu no ha cesado de combatir al "terrorismo internacional" y al "extremismo islamista", sin perder de vista a su bestia negra: Irán.

La disolución de su coalición de gobierno y la decisión de convocar elecciones anticipadas había sido su último desafío, que podía haber sellado su sentencia de muerte política. Luchando contra viento y marea, Netanyahu volvió a imponerse una vez más, demostrando que se trata de un político indestructible.