Perfil: Albert Rivera, el rival a batir de la nueva política española

Demonizado por la izquierda, ridiculizado por la derecha, con quien compite por el centro, y calificado de demagogo por el independentismo catalán, este jurista de 34 años es la figura emergente ...
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un mitin de esta campaña electoral en Barcelona
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un mitin de esta campaña electoral en Barcelona (AFP)

Barcelona

La izquierda lo demoniza, la derecha lo ridiculiza y el independentismo catalán lo tilda de demagogo. Albert Rivera, el líder del nuevo partido Ciudadanos, emerge como el rival a batir en su conquista del centro político español.

Ex abogado en un gran banco español, campeón juvenil de natación y de apariencia impoluta, este jurista barcelonés de 35 años es la figura emergente de la nueva política española junto a Pablo Iglesias, el líder del partido antiliberal Podemos.

El domingo calibrará su fuerza en todo el país con su partido, hasta ahora afincado en Cataluña, presentándose a las elecciones en casi mil municipios y trece regiones que renovarán su parlamento. Rivera es su principal activo: su imagen aparece en todos los carteles y folletos de propaganda electoral, aun cuando él no se presenta a ninguna elección.

"Tiene todas las virtudes de la nueva política: joven, atractivo, habla muy bien, es listo... Es el yerno perfecto", dice su ex compañero de partido Antonio Robles. "Nuevo pero no novato", suelen recordar desde su entorno.

Rivera acumula diez años de carrera política con unos inicios controvertidos: posó desnudo en el cartel electoral para atraer la atención de los medios hacia su partido. Fue en 2006, "era una campaña de marketing puro y duro para entrar en un sistema político que entonces estaba blindado", recuerda en un libro-entrevista.

La estrategia ahora es muy diferente. Aparece constantemente en periódicos, televisiones e incluso la prensa del corazón, donde abundan los rumores amorosos sobre este soltero con una hija de cuatro años.

Su otro campo de batalla es la red, donde maneja personalmente su hiperactiva cuenta de Twitter. "Ciudadanos no habría nacido si no hubiera existido internet", dice él, que realizó un curso de marketing político en la universidad George Washington de la capital estadunidense.

Moderno y equilibrado

Hijo unico de una pareja de comerciantes de Barcelona y ex simpatizante del Partido Popular (derechas), se abrió camino como político atacando con virulencia el nacionalismo catalán, que ahora mira con recelo su creciente relevancia en la política estatal.

"Puede ser una figura clave de los próximos años de la política española. Su capacidad de liderazgo está más que acreditada, tiene las ideas claras y conocimientos", augura su profesor de derecho y mentor en el partido, Francesc de Carreras.

Creado como progresista, Ciudadanos desembarca en toda España con recetas económicas liberales, tolerancia cero contra la habitual corrupción en la política nacional pero cierta sensibilidad socialdemócrata.

"Se ha quedado con lo mejor de la izquierda y lo mejor de la derecha, la igualdad de oportunidades y la libertad", escribió sobre él Juan Verde, ex asesor del presidente estadunidense Barack Obama. Fiel a este equilibrio, Rivera cita como referentes tanto a Obama como al ex presidente uruguayo José Mújica. "No soy ambiguo, soy equilibrado", se defiende.

Nacido el 15 de noviembre de 1979, cuatro años después del fallecimiento del dictador Francisco Franco, Rivera transmite una imagen de modernidad: se declara agnóstico y republicano, defiende la legalidad del aborto y la legalización de la prostitución.

Tras las elecciones del domingo, podría convertirse en el hombre clave que permita formar gobierno a la izquierda o la derecha tradicionales en muchas regiones y municipios. Después llegarán las legislativas en las que Rivera aspira a la presidencia del gobierno.

Amenazado por su crecimiento, que puede atraer al electorado joven del Partido Popular, el jefe de gobierno Mariano Rajoy lo tacha de "frívolo" y su líder en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, ridiculiza su "macedonia de ideologías". También recibe críticas desde el otro extremo del tablero político, donde Podemos los describe como "la marca blanca del PP".

Él rehuye de etiquetas y llama a la unión en vez de la confrontación. "Hay que arreglar España, no romperla", suele repetir. "Nos tendremos que poner de acuerdo en aquello que importa a los españoles", asegura, prometiendo, como otros antes que él, ser un dirigente "normal".