Peregrinan a La Meca 1.6 millones de musulmanes

Extremaron las precauciones para evitar el contagio del síndrome respiratorio coronavirus de Oriente Medio.
El viaje anual a su ciudad santa es uno de los cinco pilares de la fe islámica que legó el profeta Mahoma.
El viaje anual a su ciudad santa es uno de los cinco pilares de la fe islámica que legó el profeta Mahoma. (Ibraheem Abu Mustafa/Reuters)

Riad

Más de un millón y medio de musulmanes de todo el mundo comenzó ayer el Hach o peregrinación anual a la ciudad santa saudí de La Meca, cifra inferior a la de otros años, debido a las estrictas medidas tomadas por las autoridades.

Las obras de ampliación en la Gran Mezquita, aún sin concluir, llevaron a las autoridades de Arabia Saudí a reducir 20 por ciento el número de peregrinos.

Así, La Meca acoge este año a menos fieles —1.6 millones— si se compara con los 2.8 millones que hicieron la peregrinación hace un año.

También se extremaron las precauciones para evitar el contagio del síndrome respiratorio coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV), luego de que al menos 49 personas murieron en el reino desde su detección en septiembre de 2012.

Con 95 mil policías cuidando La Meca, el ingreso fue negado este año a quienes no tuvieran un permiso oficial, por temor a atentados.

Los fieles dedicaron esta primera jornada, el día de Al Taruia (revelación) a rezar y meditar antes de subir de madrugada al monte Arafat, donde Mahoma dio su último sermón “Jutbat al Wadaa” (el sermón de la despedida) hace 14 siglos.

Luego irán a la localidad vecina de Muzdalifa, donde pernoctarán y recogerán guijarros antes de desplazarse a Mina y cumplir el primer apedreamiento de las tres columnas que representan al diablo y sus tentaciones.

Vestidos con el ihram —para los hombres, dos piezas de tela blanca sin costura, y para las mujeres, una túnica larga–, los peregrinos entonaron al unísono el rezo “Labbaik Allahumma Labbaik” (Aquí estoy, oh Señor) en el valle de Mina, vecino a La Meca.

Según el islam, en Mina, el profeta Abraham acudió para cumplir la orden divina de sacrificar a su hijo Ismael, antes de que Alá le enviara un carnero.

Los peregrinos pasaron la noche dedicados al rezo, la meditación y el recogimiento en el primero de los tres días de peregrinación, uno de los cinco pilares de la fe islámica.

Para mantener la seguridad y evitar ataques o protestas políticas fueron desplegados 95 mil policías.

El vocero del Ministerio saudí de Interior, Mansur al Turki, dijo a la prensa que la reducción del número de peregrinos es notoria en la menor congestión del tráfico en la zona, donde habitualmente había filas kilométricas de vehículos.

Después los peregrinos deberán completar las vueltas a la Kaaba, edificio en forma de cubo, cubierto por una tela negra y dorada donde está la piedra negra, que los musulmanes consideran un pedazo desgajado del paraíso.

Considerada, por los musulmanes, la primera edificación de la tierra, en ella los seguidores de Mahoma sitúan el centro del universo.

Cumplidos los rituales, los fieles se cortarán el pelo y las uñas y darán muerte a un cordero, con lo que comenzará la fiesta del Sacrificio (Aid al Adha), una de las principales festividades islámicas.

En los tres días que siguen a la citada fiesta, los peregrinos deberán cumplir la segunda fase de la lapidación del diablo en Mina y dar siete vueltas más como despedida a la Kaaba.