“México y Argentina, cada vez más integrados”

Hoy abandona México tras casi seis años de gestión Patricia Vaca Narvaja, representante del gobierno de Cristina Fernández, con la satisfacción de haber afianzado los lazos bilaterales en todos ...
La diplomática Patricia Vaca Narvaja con otros embajadores en su reciente despedida.
La diplomática con otros embajadores en su reciente despedida. (Especial)

Ciudad de México

Con una larga trayectoria en la política argentina, que durante la dictadura militar (1976-1983) le costó el exilio en México junto a su familia, la ex diputada Patricia Vaca Narvaja concluyó su misión como embajadora del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Llegó a este país en 2010 y tanto mexicanos como argentinos pudieron constatar no solo el buen humor sino la inagotable capacidad de trabajo de la diplomática.

¿Cómo sintetizar la consolidación de lazos que usted emprendió en estos casi seis años?

En primer lugar, quiero agradecer muy especialmente a mi presidenta por la posibilidad que me dio de poder regresar a México y más en carácter de embajadora, y de esta manera poder retribuir en algo lo que este maravilloso país hizo con miles de argentinos y latinoamericanos en general y con mi familia en particular. Ha sido tocar el cielo con las manos. También quiero decir que cuando volví a pisar suelo mexicano, porque yo no había regresado desde 1982, sentí como que nunca me hubiera ido de aquí porque para mí México es mi otra patria.

En estos cinco años y medio hemos tenido una relación sumamente intensa en todos los planos, avanzando y consolidando muchísimos proyectos compartidos con México, por ejemplo el acuerdo automotriz, que responde a un esquema que estamos trabajando de integración productiva, no solo como vendedor-comprador sino integrarnos y poder salir juntos a vender. También hemos avanzado en el esquema de complementariedad y de integración en materia de petróleo y gas, en momentos en que México tiene la coordinación de todas las procuras de las empresas latinoamericanas estatales del petróleo, que no es poca cosa, organizando y coordinando toda la tarea de compra y además de investigación conjunta.

A la vez, hemos encontrado opciones muy concretas de integración y articulación productiva, de investigación y diseño en materia de las tecnologías de punta, así como en nanotecnología y biotecnología en coordinación con el Conacyt y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Argentina. Los lazos también se han estrechado en materia política, agrícola, comercial, educativa, cultural y hacendaria, y el último convenio que acabamos de suscribir es precisamente para evitar la evasión fiscal. Argentina ha estado presente además en estos años en todos los foros culturales de México, y también México en Argentina. Han sido años de trabajo muy intenso y muchas veces me decía que me tenía que clonar para poder estar en todos lados...

¿Qué queda pendiente?

La ampliación del acuerdo de comercialización México-Argentina que acaba de ser acordado con el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y también culminar la equiparación de los títulos primarios, secundarios y universitarios entre ambos países. Además, claro, seguir fortaleciendo la cooperación y la integración.

¿Qué efectos puede tener para Argentina, pero también para la relación con México, un eventual triunfo del candidato neoliberal Mauricio Macri en las elecciones del 22 de noviembre?

Bueno, estamos ante una situación política muy interesante porque en Argentina nunca se había llegado a un balotaje [segunda vuelta]. Es una situación inédita y tambien muy enriquecedora en términos de poder dilucidar que efectivamente hay dos proyectos de país que se están discutiendo. Hay que decir también que por primera vez los sectores más concentrados, la derecha, que siempre apeló a los golpes militares, tiene hoy tiene un candidato y está debatiendo y participando en una elección, lo cual está ligado a la recuperación de la democracia y el "nunca más" a los golpes militares.

Como decía, se están debatiendo en Argentina dos modelos contrapuestos que tienen que ver, uno, con volver a políticas que nosotros consideramos le hicieron mucho daño al país por el sobreendeudamiento y la apertura indiscriminada; la política que plantea que "achicar el Estado es agrandar la nación". Para nosotros sería un retroceso y, por supuesto, también para la integración latinoamericana porque en general el proyecto de la derecha está más alineado con Estados Unidos.

Por último, en la cálida despedida con el cuerpo diplomático usted dijo que, además de tantas cosas, México le dio un hijo y una nieta. Son lazos muy extrañables...

En efecto, mis lazos con México son entrañables. De hecho, espero poder volver con los 40 años del exilio que se conmemoran el año próximo, pero me llevo a México en mi corazón. La mitad de mi corazón está en México y soy una agradecida por haber podido reencontrarme con mi otra patria, con mis amigos, con este pueblo maravilloso que me ha enriquecido muchísimo y también haber podido, con mi equipo de trabajo —que se ha puesto la camiseta como decimos nosotros—, trabajar para acercar cada vez más a nuestros pueblos. Como decía Alfonso Reyes, los brazos de México y de Argentina son brazos muy largos y si se abrazan y se unifican, se beneficia toda América Latina.