Paro por mejor salario, con economía crítica

Una huelga general, la segunda del año, desafía hoy al gobierno de Kirchner, pero con fondo electoral.
Partidos de izquierda adelantaron ayer un paro parcial en la capital.
Partidos de izquierda adelantaron ayer un paro parcial en la capital. (David Fernández/EFE)

Buenos Aires

Las tres centrales obreras opositoras a la presidenta Cristina Kirchner intentarán hoy paralizar el país con una huelga nacional, la segunda del año, por mejores salarios, en un país con síntomas de recesión, inflación sin tregua e incertidumbre financiera.

“Hagan lío, dijo el Papa. Y le estamos haciendo caso. ¡Je!”, ironizó el sindicalista Hugo Moyano, al evocar un discurso de su compatriota el papa Francisco en su visita a Brasil. Moyano es el principal líder de la protesta y jefe de la CGT-Azopardo, el sector antikirchnerista de la mayoritaria Confederación General del Trabajo (CGT).

Los minúsculos partidos de izquierda se anticiparon un día y organizaron ayer piquetes en puentes claves que enlazan con la periferia, e incluso marcharon al Congreso con consignas contra el gobierno de la presidenta Cristina de Kirchner.

Maquinistas de trenes, bancarios, portuarios y camioneros son algunos de los poderosos gremios convocantes, pero no lograron sumar a los choferes de autobuses, transporte crucial que en el primer paro, el 10 de abril, vació de gente las calles.

El gobierno dijo que el paro es un derecho constitucional, pero Kirchner exhortó a través de Facebook el martes a que los argentinos cuiden “lo que se ha logrado” desde 2004 con una política de consumo y empleo.

La economía muestra caídas desde abril, aún moderadas como para considerar al país en crisis, pero son duras las secuelas de suspensiones y despidos en industrias estratégicas como la automotriz.

Según los sindicatos, la inflación anual mayor a 30% castiga sin piedad a los asalariados y el desempleo pasó de 7.1 a 7.5 por ciento. Las demandas formales de la huelga son derogar el Impuesto a las Ganancias, que cada día pesa más sobre los salarios y aumentar subsidios familiares.

Pero el telón de fondo de la movilización es la implacable puja interna dentro del gubernamental peronismo, cuya ala de centroizquierda está en retirada ante la imposibilidad constitucional de Kirchner de competir en 2015 para una segunda reelección.

Moyano y sus compañeros de ruta del peronismo sindical buscan mostrar su fuerza con miras al año electoral, aunque aún no han dicho a quién respaldarán.

Los sondeos marcan que dos peronistas estarán de nuevo en la lucha por el poder, uno de ellos aliado circunstancial de Kirchner, Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires (la más poblada), y el otro enemigo feroz de la mandataria, el diputado Sergio Massa.

“No hay ninguna duda de que éste es un paro de naturaleza política. Gran parte de estos sindicalistas integran el alineamiento del arco opositor”, dijo el jefe de gabinete, Jorge Capitanich.

Bajo la consigna “Patria o buitres”, Kirchner recuperó parte de su debilitada imagen al demonizar a los fondos especulativos que ganaron un juicio en Nueva York para cobrar 100% de bonos en mora, lo que derivó en un supuesto “default selectivo” (cese parcial de pagos) de la deuda argentina.

Pero la tensión rebotó en el mercado cambiario, donde el precio del dólar informal logró una brecha de 70% con la cotización oficial, si bien analistas afirman que grandes empresas presionan por una devaluación para mejorar las alicaídas exportaciones.