Parlamento iraquí se reunirá el domingo para iniciar formación del gobierno

Después de haber aplazado la fecha de la sesión parlamentaria, los legisladores rectificaron y anticiparon la reunión, mientras Bagdad dice que "terroristas" controlan una planta con restos de ...
El senador republicano por Arizona John McCain (c), con la prensa tras una reunión sobre Irak y Afganistán en el Capitolio
El senador republicano por Arizona John McCain (c), con la prensa tras una reunión sobre Irak y Afganistán en el Capitolio (AFP)

Bagdad

El parlamento iraquí se reunirá finalmente el domingo para tratar de abrir la vía a la formación de un gobierno, en plena ofensiva de los insurgentes sunitas, en un país paralizado en el ámbito político por sus divisiones comunitarias. El anuncio inicial de aplazar un mes, hasta el 12 de agosto, la sesión parlamentaria prevista hoy provocó numerosas críticas por parte de los iraquíes y de los responsables internacionales, cuando el país se encuentra la borde del precipicio.

Pero los parlamentarios rectificaron y anunciaron que "la nueva fecha será el domingo 13 de julio", anunció a la AFP un empleado de la oficina del presidente interino del Parlamento, Mahdu Hafez. Aplazar un mes "la sesión del Parlamento fue una verdadera conmoción para los iraquíes que viven en medio de un baño de sangre y se encuentran sin trabajo ni servicios", explicó Essam al Bayati, profesor de la universidad de Kirkuk (norte).

La primera sesión del nuevo Parlamento se celebró el 1 de julio, dos meses después de las legislativas del 30 de abril. Fue una sesión caótica en la que parte de los diputados abandonaron la cámara. Los diputados deben elegir al presidente del parlamento, y en las semanas siguientes al presidente de la República. Éste a su vez deberá nombrar a un primer ministro. La constitución prevé que este proceso no dure más de 45 días después de la primera reunión del Parlamento.

Según una norma no escrita, el cargo de primer ministro es para un chiita, la comunidad mayoritaria en Irak, la presidencia de la República para un kurdo y la del parlamento para un sunita. Irak, minado por las divisiones, sufre una grave parálisis política desde hace años. El país vive desde hace un año una escalada de la violencia que culminó con la ofensiva lanzada a principios de junio por insurgentes liderados por los yihadistas ultrarradicales del Estado Islámico (EI).

"Hay una crisis, y este aplazamiento por cuestiones de cálculos y de acuerdos entre políticos es la mayor de las traiciones para los iraquíes que votaron por ellos", denunció Abu Musa, un comerciante. El primer ministro saliente, el chiita Nuri al Maliki, cuyo bloque encabezó los resultados de las elecciones pero sin mayoría, afirmó la semana pasada que contaba cumplir un tercer mandato, a pesar de los llamamientos tanto en Irak como desde el extranjero a que ceda el puesto a un gobierno de unión.

Maliki, en el poder desde 2006, es criticado por su política de exclusión de la minoría sunita y su autoritarismo. Mientras tanto, el EI, muy presente ya en Siria, se ha hecho con Mosul, la segunda ciudad del país, y gran parte de su provincia de Nínive, al igual que de regiones en las provincias de Diyala (este), Saladino y Kirkuk (norte). Controlaba ya desde enero sectores de Al Anbar (oeste).

Los observadores estiman que Bagdad no corre peligro de caer en manos de los insurgentes de momento, pero los atentados siguen sacudiendo la capital. Hoy, al norte de la capital, cinco personas murieron en un ataque suicida contra un puesto de control, y tres policías murieron en un ataque con bomba.

El 29 de junio, el EI proclamó un califato islámico en las zonas que controla a caballo entre Siria e Irak. Su jefe, Abu Bakr al Bagdadi, rompió el sábado el silencio en un vídeo, cuya autenticidad no se pudo probar, predicando en la gran mezquita de Mosul (norte). El grupo cuenta con el apoyo de tribus y de ex oficiales del ex líder sunita Sadam Husein.

Cerca de un mes después del inicio de la ofensiva, el ejército no logra recuperar terreno, pese a la entrega de aviones de combates rusos, la presencia de consejeros militares estadunidenses y la ayuda de milicias chiitas y de voluntarios. Las fuerzas gubernamentales parecen estancadas en Tikrit (norte), antiguo bastión de Sadam Husein. Sufren de una falta de entrenamiento y de un déficit de información en las zonas sunitas, resultado de un sentimiento de desconfianza hacia el gobierno.

Asimismo, el gobierno iraquí advirtió hoy a la ONU en una carta dada a conocer hoy que grupos "terroristas" se han hecho con el control de una antigua planta iraquí en la que se guardan restos de armas químicas. La misiva, fechada el 30 de junio y publicada hoy por Naciones Unidas, alerta del "delicado acontecimiento" registrado el día 11 de junio, cuando los supuestos terroristas tomaron la instalación situada en Muthanna, en el sur del país.

"Detuvieron a los agentes y a los soldados de la fuerza de protección en el lugar y se hicieron con sus armas y equipos", explica en el texto el embajador iraquí ante la ONU, Mohamed Ali Alhakim. Según Irak, la planta incluye dos búnkers donde se mantenían restos del antiguo programa de armas químicas del país, a la espera de su destrucción.

Como consecuencia de su caída en manos rebeldes, las autoridades iraquíes advierten a la ONU de que no pueden continuar ahora mismo con las actividades de neutralización de los restos del armamento químico tal y como deben hacer en cumplimiento de las normas internacionales. "El Gobierno continuará sus esfuerzos para cumplir con sus obligaciones en cuanto la situación de seguridad haya mejorado y se haya recuperado el control de la instalación", concluye la carta.