Parlamento de Cataluña rechaza la reelección de Artur Mas

El presidente del gobierno autónomo catalán solo obtuvo los 62 votos de los diputados de la coalición Junts pel Sí (Juntos por el Sí) que lidera, pero el jueves habrá una segunda ronda donde le ...
Artur Mas (i) habla con el líder de la coalición independentista "Junts pel Si" Raúl Romeva, durante el debate de investidura, en Barcelona
Artur Mas (i) habla con el líder de la coalición independentista "Junts pel Si" Raúl Romeva, durante el debate de investidura, en Barcelona (AFP)

Madrid, Barcelona

El parlamento de Cataluña rechazó hoy la reelección de Artur Mas, presidente en funciones y principal promotor de la independencia catalana, mientras el Gobierno español continúa los trámites para presentar mañana ante el Tribunal Constitucional el recurso contra la declaración independentista.

Mas necesitaba la mayoría absoluta de los votos -68 de 135- para ser reelegido. Todos los partidos excepto el suyo se opusieron a su investidura en la votación, que tuvo lugar un día después de que la Cámara catalana aprobara el inicio del proceso hacia la independencia de la región española, de 7.5 millones de habitantes.

Mas, presidente desde 2010, estuvo respaldado por los 62 diputados de la coalición de partidos Junts pel si que lidera, pero obtuvo los votos en contra del resto de los partidos de la Cámara, un total de 73 escaños.

Los diez diputados del partido CUP (izquierda radical), su único aliado en el Parlamento catalán en defensa de la declaración independentista y que ha apoyado la propuesta de "desconexión" del Estado español, también han rechazado su reelección por su vinculación a casos de corrupción y que haya hecho poca política social en una época de crisis económica.

Tras el rechazo a Artur Mas en la votación de hoy en el Parlamento catalán, está previsto que el jueves próximo se celebre una segunda ronda, de nuevo con Mas como candidato y para la que le bastaría una mayoría simple. Para ello debe conseguir algún apoyo adicional o la abstención de al menos una docena de diputados.

"Semilla de la discordia"

Durante el debate de hoy, Mas ha acusado al PP (centro derecha), el partido que gobierna en el Ejecutivo central, haber "sembrado la semilla de la discordia" en el conflicto Cataluña-España.

"Lo más lamentable de todo es que han disfrutado, se lo han pasado bien", ha denunciado Mas, que considera a los populares como "directísimamente responsables" de un choque territorial que les "permite ganar votos, que es lo único que les ha preocupado siempre".

El resto de fuerzas políticas -el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, el Partido Socialista (PSOE), el emergente Ciudadanos y el afín a Podemos Catalunya Sí que es Pot- también fueron muy críticas con el dirigente catalán durante el debate de investidura, que se prolongó durante todo el día.

Le reprocharon su mala gestión, la falta de autocrítica y el pacto cerrado con la CUP para iniciar la ruptura de Cataluña con España. "Usted no tiene mayoría social, ni parlamentaria ni sobre todo tiene razón: habla de levantar fronteras, saltarse a la legalidad, de desoír a los tribunales", le espetó Inés Arrimadas, portavoz del partido antiindependentista Ciudadanos (centristas liberales, 25 escaños).

Arrimadas pidió un nuevo presidente regional con las "manos limpias de corrupción" y acusó a Mas de "mala gestión" y de fomentar la "división" de los catalanes. El socialista Miquel Iceta (16 escaños) dijo a Mas que "su momento político ha pasado" y le echó en cara ser el "responsable directo del disparate de ayer", en alusión a la aprobación de la declaración independentista que es "una huida hacia adelante".

El grupo de izquierda Si que es Pot (Sí que se Puede, once escaños) también votará contra Artur Mas y su portavoz, Lluis Rabell, advirtió de que "no hay margen para una desconexión formal" de Cataluña con el Estado español, al tiempo que le reprochó que haya favorecido un progresivo empobrecimiento de los ciudadanos.

En su réplica, Mas, aseguró que no está dispuesto a hacer "lo que sea" para ser presidente de nuevo, aunque garantizó que llegará "tan lejos como sea necesario" para "establecer el mandato de las urnas" del 27 de septiembre.

Mas rechazó las críticas, recordó su compromiso con el secesionismo y prometió a la CUP que si consigue revalidar el cargo, su mandato no será "personalista". El lunes había advertido que si no es investido, el proceso soberanista catalán quedará "encallado". "El presidente de un país es una pieza más, lo sé perfectamente", dijo el presidente del Gobierno catalán en funciones.

El debate de investidura tuvo lugar en medio de las tensiones desacadas por la iniciativa independentista aprobada el lunes por el Parlamento catalán, que será impugnada previsiblemente mañana por el Gobierno de Mariano Rajoy.

El Consejo de Estado, máximo órgano consultivo del Ejecutivo español, le dio hoy vía libre para interponer el recurso ante el Tribunal Constitucional, que suspenderá la declaración independentista si lo admite a trámite.

El jefe del Ejecutivo español abordó hoy la cuestión catalana con el rey Felipe VI y recibió en el palacio presidencial de La Moncloa al líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, con quien acordó tomar "todas las medidas necesarias para restaurar la legalidad democrática".

"Unidad, legalidad y política. Esos son los tres términos que hemos compartido el presidente del Gobierno y yo mismo", dijo el socialista en una rueda de prensa posterior al encuentro, que tuvo lugar a poco más de un mes de la celebración de elecciones generales en España.

La resolución aprobada el lunes por el Parlamento catalán prevé no acatar las decisiones del Tribunal Constitucional, al que considera "deslegitimizado". El texto contempla, además, aprobar en el plazo máximo de un mes tres leyes para sentar las bases del futuro Estado catalán.

El principal impulsor del proceso independentista podría ahora quedar fuera del gobierno que prevé llevarlo a cabo, en lo que supone el mayor desafío político de las últimas décadas al Estado español.

Segunda oportunidad, el jueves

Mas tendrá una segunda oportunidad para ser investido el jueves, en una votación en la que le servirá una mayoría simple. Pero para ello tendrá que conseguir que dos de los diez diputados de la CUP voten a su favor y el resto se abstenga, algo que parece difícil.

En caso de que la votación también sea infructuosa, se abrirá un periodo de dos meses en los que la presidenta del Parlamento catalán podrá proponer un nuevo candidato.

Para ello suena el nombre de Raül Romeva, independiente que encabezó la lista de Junts pel Sí en los comicios del pasado 27 de septiembre y a quien la CUP se refirió hoy. Si el 10 de enero no hay presidente del gobierno en Cataluña, se convocarían de nuevo elecciones en la región.

Por otro lado, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, ha ordenado a todos los cuerpos de seguridad españoles, incluido la policía regional, a que actúen si en el proceso independentista catalán se produjeran "delitos contra la forma de Gobierno", en los que se enmarcarían también la sedición o rebelión.