Parisinos buscan prohibir “candados del amor”

La moda de colocar un candado para preservar el amor en diversos puentes y monumentos parisinos ha causado molestias entre los habitantes de la capital francesa.
Los "candados del amor" contaminan y causan mala imagen, aseguran habitantes de París.
Los "candados del amor" contaminan y causan mala imagen, aseguran habitantes de París. (EFE)

París

Más de 6 mil personas, de las cuales un 70% de franceses, firmaron una  petición en internet para que se termine con la moda de los “candados del amor” colocados por miles de parejas anualmente en los puentes y monumentos parisinos.

"El puente parece un basural", dice Guillaume, un joven elegante que cruza el Pont des Arts. "Cuando había unos pocos, era algo más bien simpático, pero ahora la vista está tapada y rompe la perspectiva".

Enganchar un candado a la baranda de la pasarela que conduce de la Academia Francesa al Louvre cruzando el Sena, un puente adorado por los amantes de París y cantado por sus poetas, es hoy parte de las atracciones turísticas de la ciudad luz. Y tirar luego la llave al río, para que el gesto sea irreversible.

Presente en los cinco continentes, de Alemania a Rusia, de Uruguay a México, pasando por China o Italia, la tendencia de los "candados de amor" colocados por parejas en monumentos de todo el mundo llegó en el 2008 al Puente de las Artes en París.

Al principio limitado, el fenómeno terminó cubriendo la totalidad de los 150 metros de baranda y se propagó después a otros puentes de la capital. El puente del Arzobispado, las pasarelas Simone de Beauvoir, Léopold-Sedar-Senghor o la del canal Saint-Martin también quedaron invadidos de cerraduras.

Incluso se ha señalado la presencia de unas cuatro decenas de candados en la punta de la Torre Eiffel.

"Es una moda fea y peligrosa", deplora Lisa Taylor Huff, una habitante de París. Ella Junto a su amiga Lisa Anselmo, una neoyorquina establecida en la capital francesa desde hace tres años, lanzó el mes pasado una petición solicitando a la municipalidad eliminar los candados, argumentando que afean algunos de los lugares más bellos de la ciudad y provocan un problema de seguridad por la acumulación de peso.

Taylor-Huff propone que se instale una gran reja dedicada especialmente a los candados. En el Campo de Marte, por ejemplo. Ese lugar está bajo la Torre Eiffel y hay mucho espacio disponible, se podría incluso poner una fuente para arrojar la llave del candado, como ya es tradición. Y evitaría además contaminar el Sena".

Consultado sobre el daño que representa la presencia de los miles de candados, Benoît Hartmann de la ONG Francia Naturaleza Medio Ambiente (FNE) critica el despilfarro, "La contaminación es la gota que desborda el vaso, el verdadero problema es ante todo esa relación enfermiza de nuestra sociedad de consumo". Para los turistas se trata simplemente de un inofensivo acto de amor, pero los detractores de la tendencia argumentan que, como símbolo, un candado tal vez no sea lo más feliz.

En Roma, donde esta moda prospera desde hace siete años, la colocación de candados está prohibida bajo pena de una multa de 50 euros. En Dublín la alcaldía decidió sacarlos a la fuerza en 2012 y los sigue eliminando a medida que aparecen.

París parece renuente a seguir un camino contrario al cliché de ser la ciudad de los enamorados. La municipalidad socialista encabezada por Anne Hidalgo ha evitado pronunciarse sobre el asunto y se limitó hasta el momento a reemplazar las barandas estropeadas del Puente de las Artes, pero dijo estar en búsqueda de nuevas ideas sobre "otra forma de manifestar el amor".