Parálisis y desacuerdos en negociaciones del clima

Pantomima, decir que estamos avanzando, vamos para atrás; la mitad más necesitada quedó fuera, alegan algunos representantes de países.
Varios delegados estaban adormilados, porque pasaron la noche en vela esperando la decisión.
Varios delegados estaban adormilados, porque pasaron la noche en vela esperando la decisión. (Paolo Aguilar/EFE)

Lima

La parálisis en las negociaciones de la COP20, aún 24 horas después de expirar el plazo que se habían dado los países reunidos desde hace 12 días para alcanzar un acuerdo, “pone en juego” la convención de cambio climático de la ONU.

A ello se suma que los delegados latinoamericanos, muchos adormilados por el trabajo de madrugada, rechazaron un borrador sobre responsabilidades en el calentamiento global bajo el argumento de que no responde a la realidad del planeta.

La presidencia peruana presentó un texto de cinco páginas que los negociadores discutieron y que provocó que los países manifestaran sus posturas. En la mayoría de los casos fueron posiciones de desacuerdo.

El negociador estadunidense, Todd Stern, hizo un llamado a los países en tono de regaño: “El Convenio de Naciones Unidas de Cambio Climático está en juego, estamos al borde de perder la confianza de los ciudadanos (...) Por favor: súmense al consenso que nos lleve a adoptar un texto que facilite el camino hacia París”.

El borrador que se negoció toda la noche “habla de un acuerdo estable, con fuerza legal, ambicioso, con procesos de revisión y transparencia”, añadió Stern.

Minutos después tomó la palabra el presidente de la COP20, Manuel Pulgar Vidal, y dijo a los delegados que las negociaciones habían “cruzado la línea roja”.

Su último intento de mover esa línea “hacia el lado puesto, para salvar el planeta”, será hacer unos añadidos al texto actual y consultarlos durante 10 minutos con cada uno de los bloques de negociación para tratar de alcanzar un acuerdo, dijo Pulgar Vidal; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se había tomado una decisión.

Esta extensión del tiempo ha causado que varios ministros estén abandonando la cumbre, como la representante española, Isabel García Tejerina, quien salió de Lima para llegar a un consejo de ministros europeo el lunes.

Mientras en la sala de prensa y de conferencias llamaba la atención ver las caras de desolación y agotamiento extremo, ya que la mayoría de los participantes pasaron la noche en vela esperando a que se cerrara el texto de consenso que se presentó la madrugada de ayer.

El documento que se había elaborado dejaba varios frentes abiertos de cara al futuro acuerdo de París, pero también tenía  cierto avance y concretaba los elementos que deben contener los compromisos que los países están dispuestos a asumir para  el próximo año.

Latinos en desacuerdo

Por otro lado estuvo el problema de los países latinoamericanos que rechazaron el borrador bajo el argumento de que no responde a la realidad del planeta; sin embargo, Brasil trató de tranquilizar la situación e indicó que la propuesta requería “pequeños ajustes” para que fuera aceptada por los más de 190 países.

“Debo recordarles que la mayoría de esfuerzos de mitigación de nuestros días los están realizando las naciones en desarrollo, de una manera absolutamente voluntaria”, dijo Antonio Marcondes, el principal negociador brasileño.

Antonio Cañas, representante de El Salvador, afirmó que la propuesta podía llamarse “50-50”, ya que la mitad quedó fuera. “No responde a esa mitad del planeta que es la más afectada por el cambio climático”, señaló.

Mientras Diego Pacheco, jefe alterno de la delegación boliviana, calificó las negociaciones de “pantomimas que se van creando para decir ‘estamos avanzando’, pero en realidad solamente estamos yendo para atrás”.

Manuel Pulgar Vidal, ministro de Ambiente peruano y presidente de la COP20, se mostró sorprendido por el rechazo y dijo que asumía toda la responsabilidad.

“No defraudemos al mundo, señor presidente”, le dijo Cañas.

Laura Juárez, directora de la Oficina de Cambio Climático de Argentina, dijo que si bien el texto “es valioso porque refleja un gran esfuerzo de coordinación”, carece de un “elemento esencial: hace que las obligaciones sean las mismas para todos. Un texto de esta característica no será equitativo y sobre todo no sería factible cumplirlo. Si no se respetan las responsabilidades comunes, los países en desarrollo corremos el riesgo de ser los eternos incumplidores”, concluyó.

La COP20 busca afirmar las bases de un nuevo acuerdo global, para la COP21 de 2015, que pare en un máximo de dos grados centígrados el avance del calentamiento global para 2050.

Greenpeace, sin presión preventiva

Un tribunal peruano rechazó la solicitud de prisión preventiva e impedimento de salida del país contra los activistas de Greenpeace acusados de dañar las milenarias Líneas de Nazca.

La fiscal provincial de Nazca, Velia Begazo, informó que el Poder Judicial devolvió el expediente a la fiscalía “por falta de domicilio para notificar a los miembros de la ONG ambientalista”.

Begazo dijo a la emisora RPP que entregó las cuentas de Twitter de los activistas de Greenpeace que causaron los daños. “No obstante, el Poder Judicial argumentó que la red social no es un domicilio real”, señaló.

Sin embargo, la fiscal aseguró que “se puede hacer una rectificación, pero ésta tendrá que esperar hasta el lunes, dado que el fin de semana no trabaja el Poder Judicial”.

La decisión del Poder Judicial fue criticada por la presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara, quien en su cuenta de Twitter escribió: “El colmo, el primer juzgado de Nazca devuelve el expediente. No puede notificar a denunciados por falta de domicilio”.

El gobierno peruano denunció a los activistas de Greenpeace por haber dañado el geoglifo en forma de colibrí, hecho por antiguos peruanos hace más de 2000 años.

(Lima/AFP)