Los 'Panama Papers' no le dan tranquilidad a Macri

El mandatario y su familia hicieron operaciones millonarias en paraísos fiscales, según el fiscal Federico Delgado.
El presidente de centro-derecha, Mauricio Macri, es investigado por transacciones ilícitas.
El presidente de centro-derecha, Mauricio Macri, es investigado por transacciones ilícitas. (EFE)

Buenos Aires

Mientras la economía y los despidos motivaron lo que será la sanción de la primera ley contraria a los deseos del gobierno para frenar los recortes masivos de fuentes de trabajo, el tema de los Panama Papers (Documentos de Panamá) volvió al centro de la escena política y judicial al conocerse las transacciones hechas por las empresas del presidente Mauricio Macri y su familia en paraísos fiscales.

El fiscal Federico Delgado tiene en su poder documentación que prueba que desde Fleg Trading, la firma de la familia Macri, se realizaron operaciones millonarias. Esto desmiente la versión oficial que aseguraba que la firma no tuvo ninguna actividad ilícita. Además del presidente, también están involucrados varios de sus funcionarios como el secretario general de la presidencia, Fernando De Andreis, y algunos de sus ministros. Al listado hay que sumar al actual intendente de Lanús y ex ministro de Economía porteño, Néstor Grindetti.

Como una bola de nieve, el gobierno de Mauricio Macri (centro-derecha) dejó que creciera un proyecto de ley para impedir los despidos. "Una iniciativa impulsada por todos los sectores sindicales, que va justamente en contra de la atracción de inversiones productivas", se quejan en la Casa Rosada. Ante la posibilidad de que esta semana el proyecto se convierta en ley, el residente adelantó que ejercerá su derecho de veto.

Los ejes del nuevo gobierno son tres: el fin del desendeudamiento, la deconstrucción del tejido industrial y el aumento del desempleo. Se trata de tres dimensiones, financiera, real y social, con inevitables efectos de largo plazo.

La apertura de un nuevo ciclo de endeudamiento es la dimensión que se comprende más inmediatamente. Toda nueva deuda, en especial si es multimillonaria, supone el condicionamiento del pago futuro. En solo cinco meses la alianza oficialista PRO se endeudó en 25 mil millones de dólares. Parece mucho, pero como ya lo anunció el gobierno esta cifra es solo el punto de partida. El poder financiero correspondió rápidamente: las calificadoras de riesgo, las mismas que no advirtieron supuestamente la gran crisis hipotecaria de EU en 2008-2009 y tradicionales falladoras de pronósticos, mejoró la calificación crediticia del país.

Hoy todos parecen atrapados en el encantamiento del presente y la presunta llegada de inversiones, pero el efecto de largo plazo será que las nuevas deudas deberán comenzar a pagarse ya el año que viene y las refinanciaciones del futuro mediato significarán la sujeción a programas del FMI.

Lejos de cualquier plan de desarrollo, el gobierno avanzó en una apertura comercial irrestricta que poco se asemeja al proceder normal del mundo al que se dice haber regresado. A modo de ejemplo alcanza con ver el cuidado quirúrgico con el que EU maneja la reapertura del ingreso de limones argentinos. La liberación indiscriminada de importaciones, incluso agropecuarias, en el contexto de un proceso de contracción global y local ya tuvo un efecto desastroso sobre la producción interna.

En el sector público los despidos tuvieron hasta ahora el comprensible objetivo político de ocupar el Estado con cuadros propios. Para el sector privado se sostiene la ocurrencia de un efecto espejo. La realidad es diferente: la nueva política económica provocó una fuerte caída de la actividad que pegó más fuerte en los sectores que más empleo generan. Con una inflación récord en abril, el principal temor de los argentinos es perder sus empleos.

En tanto, tampoco Cristina Fernández Kirchner la está pasando bien: la ex presidenta (2007-2015) apelará el procesamiento que dictó en su contra la justicia el pasado viernes en la causa que investiga presuntas irregularidades en operaciones del Banco Central (BCRA), informó su abogado defensor.

El letrado Carlos Beraldi afirmó que "el fallo del juez Claudio Bonadio es "político". La ex presidenta de centro-izquierda fue procesada "por administración infiel" en perjuicio del Estado. El magistrado tomó la misma medida con el ex presidente del BCRA Alejandro Vanoli, el ex ministro de Economía Axel Kicillof y otros 12 imputados.