Papa condena nuevas formas de colonialismo en África

Durante su visita a un suburbio pobre en Kenia, el pontífice dijo sentirse "como en casa" compartiendo este momento con hermanos y hermanas que tienen un lugar preferencial en su vida.
El Papa Francisco planea visitar la Basílica de Guadalupe durante su viaje a México en 2016.
El pontífice denunció que es un grave problema la falta de acceso a infraestructuras y servicios básicos. (Reuters)

Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco condenó hoy las nuevas formas de colonialismo en África, la "atroz injusticia de la marginación urbana" y "las heridas provocadas por las minorías que concentran el poder, la riqueza y derrochan con egoísmo", durante su visita al suburbio pobre de Kangemi, en Nairobi, la capital de Kenia.

Ante miles de personas que lo recibieron esta mañana, el pontífice dijo sentirse "como en casa" compartiendo "este momento con hermanos y hermanas que, no me avergüenza decirlo, tienen un lugar preferencial en mi vida y opciones".

"Estoy aquí porque quiero que sepan que sus alegrías y esperanzas, sus angustias y tristezas, no me son indiferentes. Sé de las dificultades que atraviesan día a día. ¿Cómo no denunciar las injusticias que sufren?", señaló.

Francisco se refirió a la sabiduría de los barrios populares que brota de la "empecinada resistencia de lo auténtico" y de "valores evangélicos que la sociedad opulenta, adormecida por el consumo desenfrenado, pareciera haber olvidado".

"Ustedes son capaces de tejer lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria donde se rompen las paredes del yo y se superan las barreras del egoísmo".

Indicó que esos valores que se sustentan en que cada ser humano es más importante que el dios dinero, pero realtó que "reconocer estas manifestaciones de vida buena que crecen cotidianamente entre ustedes no implica, de ninguna manera, desconocer la atroz injusticia de la marginación urbana".

Son, dijo, las heridas provocadas por minorías que concentran el poder, la riqueza y derrochan con egoísmo, mientras crecientes mayorías deben refugiarse en periferias abandonadas, contaminadas, descartadas.

"Esto se agrava cuando vemos la injusta distribución del suelo –tal vez no en este barrio pero sí en otros–, que lleva en muchos casos a familias enteras a pagar alquileres abusivos por viviendas en condiciones edilicias nada adecuadas. También sé del grave problema del acaparamiento de tierras por parte de 'desarrolladores privados' sin rostro, que hasta pretenden apropiarse del patio de las escuelas de sus hijos".

Advirtió, al citar la Carta Ecuménica Centesimus annus de Juan Pablo II, que "esto sucede porque se olvida que Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno".

En este sentido, el pontífice denunció que es un grave problema la falta de acceso a infraestructuras y servicios básicos.

Según Francisco, "el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos".

Reiteró, citando su encíclica Laudato sii, que negarle el agua a una familia, bajo cualquier pretexto burocrático, es una gran injusticia, sobre todo cuando se lucra con esta necesidad.

"Este contexto de indiferencia y hostilidad que sufren los barrios populares se agrava cuando la violencia se generaliza y las organizaciones criminales, al servicio de intereses económicos o políticos, utilizan a niños y jóvenes como 'carne de cañón' para sus negocios ensangrentados", advirtió.

"También conozco los padecimientos de las mujeres que luchan heroicamente para proteger a sus hijos e hijas de estos peligros. Pido a Dios que las autoridades asuman junto a ustedes el camino de la inclusión social, la educación, el deporte, la acción comunitaria y la protección de las familias, porque es esta la única garantía de una paz justa, verdadera y duradera".

Para Francisco, esas realidades no son una combinación casual de problemas aislados, sino que "son una consecuencia de nuevas formas de colonialismo que pretende que los países africanos sean piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco".

El papa denunció la existencia de "presiones para que se adopten políticas de descarte, como la de la reducción de la natalidad, que pretenden legitimar el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar".

"En ese sentido, propongo retomar la idea de una respetuosa integración urbana. Ni erradicación, ni paternalismo, ni indiferencia, ni mera contención", declaró.

"Necesitamos ciudades integradas y para todos. Necesitamos superar la mera proclamación de derechos que en la práctica no se respetan, concretar acciones sistemáticas que mejoren el hábitat popular y planificar nuevas urbanizaciones de calidad para albergar a las futuras generaciones".

Señaló que la deuda social, la deuda ambiental con los pobres de las ciudades se paga haciendo efectivo el derecho sagrado a las 'tres T': tierra, techo y trabajo. "No es filantropía, es una obligación de todos", sentenció.

El papa llamó a todos los cristianos, en particular a los pastores, a renovar el impulso misionero, a tomar la iniciativa frente a tantas injusticias, a involucrarse con los problemas de los vecinos, a acompañarlos en sus luchas, a cuidar los frutos de su trabajo comunitario y celebrar juntos cada pequeña o gran victoria.

Tras su visita al barrio de Kangemi, Francisco se trasladó al estadio Kasarani de Nairobi para un encuentro con miles de jóvenes en la última etapa de su visita a Kenya, antes de partir, hoy mismo, a Uganda, donde estará hasta el próximo domingo, luego de lo cual visitará la República Centroafricana y el lunes por la tarde retornará a Roma.