El Papa se reúne con cuatro ex prostitutas en privado

"Al salir ellas estaban muy agradecidas por el don de recuperar sus vidas", comentó el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster.
El pontífice participó en un foro internacional, organizado por el Vaticano, contra el tráfico de personas.
El pontífice participó en un foro internacional, organizado por el Vaticano, contra el tráfico de personas. (AFP)

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco ofreció ayer consuelo, acompañamiento y contención a cuatro ex prostitutas víctimas de trata de personas, con las cuales se reunió en privado antes de lanzar una dura crítica contra ese problema social que afecta a varios países.

"El encuentro fue privado, estuvieron ellos y nadie más. Al salir ellas estaban muy agradecidas por el don de recuperar sus vidas", reveló el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster y uno de los organizadores de la conferencia internacional Combatiendo el tráfico humano: Iglesia y fuerzas del orden en alianza", que se lleva a cabo en el Vaticano.

Antes de recibir en audiencia a los participantes en dicho simposio, el pontífice saludó a las cuatro víctimas: una procedente de un país de América Latina y las demás originarias de naciones del este europeo. El Vaticano no quiso dar más detalles sobre la reunión de Francisco con las ex prostitutas, para respetar la privacidad de las mujeres.

Luego se dirigió al aula magna de la Casina Pío IV, sede de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales del Vaticano, donde dirigió un mensaje sobre el tema ante jefes de policía de diversos países, miembros de la Interpol y representantes de organismos católicos.

TRATO ESPECIAL

Al recibir a esas mujeres Francisco emuló lo que hizo decenas de veces en Argentina, donde salvó en silencio a muchos afectados por las esclavitudes modernas, opinó Gustavo Vera, actualmente diputado de Buenos Aires y uno de los líderes de la organización La Alameda.

En sus tiempos como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio reservó un trato especial a quienes padecían estos flagelos. En silencio, lejos del clamor mediático, ayudó a prostitutas amenazadas por sus explotadores.

El legislador dice haber sido testigo de esos actos de generosidad.

"Cuando alguna víctima de trata estaba muy desesperada y necesitaba ser contenida o escuchada, nosotros le pedíamos una audiencia y él era capaz de poner a la gente en el centro de su agenda, sacando reuniones muy importantes con políticos o funcionarios para recibir a las víctimas y darles todo el tiempo que fuera necesario", contó Vera.

"Ha llorado junto a ellas, ha luchado y protegido a muchos también. Con las denunciantes que habían sido amenazadas de muerte se sacaba alguna foto, siendo él muy ermitaño, pero lo hacía para mandar un mensaje de protección", agregó el legislador.

Precisó que, entre otras cosas, él consiguió lugares en casas de congregaciones religiosas para alojar víctimas, porque no había mucha confianza en que el Estado dispusiera de sitios o porque en ellos peligraba la integridad física de esas mujeres.

En Argentina, Bergoglio apoyaba la labor de las monjas que trabajaban para salvar a las mujeres de la explotación sexual, como las de la congregación Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, también conocidas como adoratrices.

Fundada en 1856 en España, las mil 100 consagradas de esa obra trabajan actualmente en 23 países del mundo, 10 de ellos de América Latina y el Caribe.

"Era muy sensible a esta realidad y conocía personalmente a las hermanas, tuvo gestos muy bonitos; a veces, personas que le ofrecían una donación se las pasaba a ellas y hoy cuando lo saludé me dijo: a seguir trabajando", reveló Aurelia Agredano, vicesuperiora general de las adoratrices.

Como Papa, Bergoglio mantuvo su preocupación. Por eso pidió a la Academia de las Ciencias dedicar especiales esfuerzos para el combate al tráfico de personas.

"La trata de seres humanos es una plaga, una plaga en la carne de Cristo. Es un delito contra la humanidad", sostuvo este jueves en su mensaje a los asistentes a la conferencia.

Consideró además necesario el trabajo coordinado de las fuerzas de policía a nivel internacional con las instituciones, en especial de la Iglesia, dedicadas a la acogida y al rescate de las víctimas.

"El hecho de encontrarnos acá para unir nuestros esfuerzos, significa que queremos que las estrategias y las competencias sean acompañadas y reforzadas por la compasión evangélica, por la proximidad de los hombres y las mujeres que son víctimas de este crimen", señaló Francisco.

Francisco critica narcisismo de teólogos

El Papa criticó ayer duramente a los teólogos y a los pensadores católicos que no rezan ni adoran a Dios, quienes corren el riesgo de caer en la "enfermedad eclesiástica" del "repugnante narcisismo".

Francisco hizo esta consideración durante una audiencia que concedió a estudiantes y personal académico de las instituciones de educación eclesiástica de Roma que son gestionadas por la Compañía de Jesús.

Advirtió que esos institutos no son máquinas para producir teólogos y filósofos, sino que deben conducirse como familias.

"Si faltan la bondad y la belleza de pertenecer a una familia de trabajo se termina por ser un intelectual sin talento, un cultor de la ética sin bondad, un pensador carente del esplendor de la belleza y solo maquillado de formalismos", destacó.

"El teólogo que no reza y que no adora a Dios termina ahogado en el más repugnante narcisismo, que es una enfermedad eclesiástica, que hace mucho daño el narcisismo de los teólogos y de los pensadores, es repugnante", remarcó.

Por eso consideró que el contacto respetuoso y cotidiano con la laboriosidad y el testimonio de los hombres y mujeres que trabajan en las instituciones educativas, ofrece la cuota de realismo necesaria para que la ciencia sea humana y no de laboratorio.