El Papa rompe protocolo al rechazar escolta presidencial en visita a Italia

Llegó al Palacio del Quirinal sin las sirenas que suelen acompañar a los dignatarios.
Se desplazó en un auto sencillo.
Se desplazó en un auto sencillo. (Guido Montani/EFE)

Roma

El Papa rechazó la escolta presidencial para su primera visita estatal al presidente italiano en un nuevo desaire al protocolo de seguridad, incluso mientras algunos manifestaron preocupación por su protección en su campaña reformista.

El sencillo Ford Focus de Francisco y el pequeño convoy del Vaticano llegaron discretamente al Palacio del Quirinal sin las sirenas que suelen acompañar a políticos y dignatarios extranjeros cuando transitan por el centro de Roma.

Una vez en el interior de lo que en el pasado fue la residencia papal, Francisco caminó lentamente frente a la guardia de honor y después saludó al personal y sus hijos, en una nueva muestra de su sencillez e informalidad.

El desapego de Francisco a la pompa de su dignidad —incluso su aparato de seguridad— ha definido su papado hasta ahora. Pero su deseo de estar próximo a la grey y su propósito de luchar contra la corrupción en el Vaticano han planteado nuevos temores a su seguridad, más allá de la ocasional aglomeración de fieles en torno de su automóvil abierto.

Un fiscal antimafia, Nicola Gratteri, planteó esta semana la alarma de que la limpieza de las finanzas del Vaticano hicieran al pontífice blanco de la ira del hampa, aunque no suministró evidencias de que existiera dicha amenaza ni de que el crimen organizado planeara un golpe.

La semana pasada Francisco denunció a los padres que alimentan a sus hijos con el “pan impuro” ganado por medio de soborno y corrupción por considerar que el trabajo deshonesto priva de dignidad a padres e hijos.

Los comentarios de Gratteri, en una entrevista con el periódico Il Fatto Quottidiano, se relacionan con su reciente libro Agua bendita, que detalla la alianza innoble entre la Iglesia católica y la mafia calabresa.

En la entrevista, Gratteri dijo que el pontífice hacía lo correcto al “quebrar el centro del poder económico en el Vaticano.

“Los que se han nutrido por medio del poder y la riqueza directamente derivada de la Iglesia están nerviosos”, dijo Gratteri; y agregó que no sabía si la mafia podía atacar al Papa, “pero por cierto lo estará pensando. El podría representar una amenaza”.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó que la sede papal no estaba preocupada. “Estamos absolutamente tranquilos... Todo funciona normalmente y no parece haber motivos para alarmarse”, señaló.