El Papa pide a cardenales no portarse como “cortesanos”

“Recordemos que sin el Espíritu Santo nuestro esfuerzo sería vano”, señaló a los religiosos.
Jorge Mario Bergoglio celebró la eucaristía con un total de 218 purpurados presentes.
Jorge Mario Bergoglio celebró la eucaristía con un total de 218 purpurados presentes. (Vicenzo Pinto/AFP)

Ciudad del Vaticano

El Papa anunció a los cardenales que “entran en la Iglesia de Roma, no en una corte”, y los instó a “evitar hábitos y comportamientos cortesanos, intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos y preferencias”.

El pontífice dijo a los purpurados que “la corte es la lepra del papado” y que ser santo no es un lujo, sino algo necesario para la salvación del mundo.

Francisco concelebró ayer la eucaristía con los 19 cardenales que nombró el sábado, con la histórica presencia del papa emérito Benedicto XVI en una solemne ceremonia en la Basílica de San Pedro y ante todos los purpurados que llegaron al Vaticano con motivo del primer consistorio de su pontificado.

Los familiares de los cardenales junto con los miembros de las delegaciones oficiales de los países que los acompañaban, además de cientos de fieles, abarrotaron la Basílica de San Pedro.

Durante la homilía, Francisco se dirigió a los 218 miembros del colegio cardenalicio, de los que 122 son electores y 96 no, debido a que ya tienen más de 80 años.

“Imitar la santidad y la perfección de Dios puede parecer una meta inalcanzable”, les dijo el pontífice.

“El comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Pero recordemos que sin el Espíritu Santo nuestro esfuerzo sería vano”, recalcó a los purpurados.

Hizo alusión al Levítico (libro del antiguo testamento) , el cual dice: “No odiarás de corazón a tu hermano... No te vengarás, ni guardarás rencor (...) sino que amarás a tu prójimo”, y agregó que esta actitud nace de la santidad de Dios.

“Nosotros, sin embargo somos tan diferentes, tan egoístas y orgullosos; pero la bondad y la belleza de Dios nos atraen, y el Espíritu Santo nos puede purificar, nos puede transformar, nos puede modelar día a día”, abundó.

El Papa también cito el evangelio de Mateo, en el que Jesús dice a sus discípulos: “Habéis oído ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Yo, en cambio digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”.

En línea con la actitud de austeridad de su pontificado, el Papa aseguró que Jesús no ha venido para enseñarnos los buenos modales, las formas de cortesía.

“Para esto —refirió— no era necesario que bajara del cielo y muriera en la cruz. Cristo vino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único sendero para salir de las arenas movedizas del pecado, y éste es la misericordia”.

Ser santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo, subrayó el pontífice, que añadió: “amemos a quienes nos contrarían, bendigamos a quien habla mal de nosotros, saludemos con una sonrisa al que tal vez no lo merece, no pretendamos hacernos valer, contrapongamos más bien la mansedumbre a la prepotencia, olvidemos las humillaciones recibidas”.

Finalmente pidió a los purpurados cercanía para hacer oración, colaboración entre ellos y que se unan en la invocación al Espíritu Santo, para que el Colegio de Cardenales tenga cada vez más ardor pastoral y esté más lleno de santidad para servir al evangelio y ayudar a la Iglesia a irradiar el amor de Cristo en el mundo.