Papa latinoamericano, impulso final para beatificar a Romero

La llegada del argentino Jorge Bergoglio al Vaticano aceleró los trámites para honrar en culto al cura salvadoreño.
La beatificación, el sábado, del arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue por impulso del papa Francisco.
La beatificación, el sábado, del arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue por impulso del papa Francisco. (Reuters)

Ciudad del Vaticano

"Había que esperar a tener al primer Papa latinoamericano para contar con el primer mártir contemporáneo de América Latina", asegura el postulador Vincenzo Paglia, quien más ha luchado por la beatificación del antiguo arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), este 23 de mayo.

Romero fue asesinado el 24 de marzo por el disparo de un sicario, se cree que ordenado por un escuadrón de la muerte de la extrema derecha, cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer, en los días previos al estallido del conflicto armado salvadoreño (1980-1992).

Aunque el arzobispo fue desde ese día venerado en El Salvador y en toda América Latina, en el Vaticano había demasiadas reticencias para beatificar a Romero, habiendo quienes no consideraban su muerte “un martirio”.

En marzo de 1994 se abrió el proceso y tras concluirse su fase diocesana, que redacta el informe sobre la vida, en 1997 pasó a la Congregación de la Doctrina de la Fe, entonces bajo el mando de Joseph Ratzinger (el futuro papa Benedicto XVI) para que diese su autorización.

El proceso se estancó y solo en 2005 la Congregación para la Causa de los Santos dio el visto bueno para que continuase la investigación.

Con la llegada del papa Francisco en marzo de 2013 se ha reactivado el procedimiento y como el mismo Vincenzo Paglia asegura, el ex cardenal argentino Jorge Bergoglio fue “un rayo” a la hora de acelerar el proceso.

Aunque Paglia matiza siempre que “un primer empujón” al proceso lo dio Benedicto XVI, quien en diciembre de 2012, poco antes de su renuncia, dio vía libre para que continuase y asegura que también Juan Pablo II “aceptó” a Romero.

Pero para Paglia ha sido crucial la llegada de Francisco, no solo por ser el primer pontífice latinoamericano, sino “porque entre lo que Romero predicaba y el magisterio del Papa hay una gran similitud que se engloba en pensar en una Iglesia pobre para los pobres” –aunque cuando ninguno de los dos haya pertenecido a la corriente de la Teología de la Liberación.

Además, América Latina ha sido donde más “cuajó” el mensaje de Romero de que la Iglesia católica debe tener como prioridad el amor por los pobres y así quedó reflejado en las reuniones que tuvieron los obispos latinoamericanos en Medellín (Colombia), Puebla (México) o la última de Aparecida (Brasil).

“Hay como una especie de relación estrecha, de consonancia, entre el Papa y Romero, y es que Francisco necesitaba también en el paraíso a alguien que le animase, y ese es Romero”, bromeó Paglia.

El postulador revela una anécdota sobre cómo la beatificación de Romero era uno de los primeros pensamientos del hoy papa Francisco.

El mismo día en el que él inició su pontificado y regresaba a su residencia en Santa Marta, al final de la misa hizo parar el coche para saludar a Paglia y al hablar de Romero le apremió: “Tenemos que ir deprisa”.

A nivel técnico, el Papa aprobó el decreto en el que se reconocía el “martirio” de Romero in odium fidei, es decir, que fue asesinado por “odio a la fe” y por el que no necesitará un milagro para ser beatificado.

El teólogo peruano Gustavo Gutiérrez explicaba recientemente en una rueda de prensa en el Vaticano, cómo por primera vez se ha “ampliado” el concepto de “martirio” al pasar de considerar que Romero fue asesinado por el amor que manifestaba a su pueblo y no por cuestiones religiosas.

Este nuevo concepto de martirio también abrirá las puertas hacia los altares a otros “mártires” latinoamericanos como el jesuita Rutilio Grande, asesinado en 1977, o del brasileño Helder Cámara, uno de los pioneros de la Teología de la Liberación.

También el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga afirmó que “América Latina está muy agradecida por la beatificación del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero”, pues es una guía para seguir ocupándose de los más pobres.