“El papa tiene gran fuerza, estoy seguro de que medita”

El también escritor es un sacerdote atípico, porque se le conoce, sobre todo, por difundir la meditación. En su libro 'Biografía del silencio' explica lo que es para él esa práctica.
Pablo d’Ors, autor de Biografía del silencio.
Pablo d’Ors, autor de Biografía del silencio. (Antonio Heredia)

Madrid

El sacerdote Pablo d'Ors (Madrid, 1963) tiene un pedigrí cultural envidiable. Es nieto de Eugenio d'Ors y, quizá por esa influencia, ejerce con ahínco otra gran vocación: la escritura.

D'Ors resulta un cura atípico, se le conoce, sobre todo, por difundir la meditación. En su libro Biografía del silencio —50 mil copias— describe lo que es para él esa práctica: sentarse en silencio y observar lo que sucede dentro para obtener un espejo de la vida y un modo de mejorarla.

Su tarea como sacerdote a pie de calle, su éxito literario y su red de meditadores fueron ingredientes que debió barajar el papa al elegirlo como miembro del Consejo Pontificio de Cultura del Vaticano. A pesar de ello, hay voces en la Iglesia que lo critican.

¿Por qué lo eligió el papa?

No tengo ni idea. Es uno de los grandes misterios. Mi hipótesis es que fue por mediación del cardenal Ravasi, el presidente del Consejo Pontificio. Estoy seguro de que él ha leído alguna cosa mía.

Hace pocos meses, dos obispos españoles lo acusaron de hereje. ¿Este puesto lo resguarda?

La polvareda no la levanté yo. El nombramiento siempre hace que seas más foco de atención, parece que lo que digo tiene un aval y no siempre lo tiene. No todo lo que digo yo viene de la boca del papa.

¿Le ha propuesto al pontífice que medite con usted?

Cuando estuve con él, tuvimos una conversación muy breve, pero yo estoy seguro de que medita. Él hace su experiencia de silenciarse, tendrá su método. Gran parte de su fuerza, de su presencia, que es extraordinaria, deriva de su conexión con el centro de su ser. Meditar es peregrinar hacia tu propio centro; si tú eres creyente, crees que ese centro está habitado, que es un templo. Seguro que el papa medita, es lo que los cristianos entendemos como oración contemplativa.

¿Por qué escuecen tanto sus opiniones en la Iglesia tradicional?

No creo que escuezan tanto, en la Iglesia hay gran pluralidad. Obviamente hay distintas opiniones y a veces nos enzarzamos.

La Iglesia puede presentarse como alternativa a un mundo que puede estar confundido, perdido o que no sabe adónde va, o puede presentarse como diálogo. El papa Francisco y yo estamos en la posición de diálogo. Creemos que la mayoría de las cosas que hay en el mundo son muy buenas y que nosotros podemos aprender. Hay una actitud no de simple maestría, también de discipulado.

Me sorprende que defienda que no hace falta una filiación religiosa para tener una cosmovisión.

Todos somos en alguna medida ateos y creyentes. Nuestra alma es compleja, poliédrica. Tú dices que eres ateo y yo digo que soy creyente, esos compartimentos en los que metemos nuestra manera de ser no tienen por qué separarnos. Podemos estar unidos mucho más allá de eso. Hay cosas más profundas que lo de creyente o no. Lo esencial es si te atreves a ser tú mismo y posibilitamos un encuentro.

¿Quién es Pablo d'Ors tras escribir 'Biografía del silencio'?

Soy más responsable. Ahora, mis frutos son más fecundos. Lo que yo ofrezco no es extraño, hablo de que tenemos una dimensión interior y que es importante cultivarla. Este mensaje tiene una gran acogida por la sed de silencio en esta sociedad y por el deseo de reconciliarse con nuestra tradición espiritual.

Cuando leo su obra, me olvido de que es un sacerdote. ¿Por qué?

Es una gran cosa, porque lo esencial es que somos personas. Eso implica que entras en una relación personal y no profesional. Casi siempre el arquetipo del cura actúa como un prejuicio, ya sea en contra o a favor. Si eso se desmonta, bienvenido sea.

¿Por qué abrazar el dolor nos hace mejores personas?

Si afrontamos el dolor, nos hará más fuertes. No podemos vivir y no sufrir. Rechazar el dolor es rechazar la vida.

¿Sigue trabajando con enfermos terminales?

Este mes he terminado mi trabajo en el Hospital Ramón y Cajal tras nueve años.

Ha crecido mucho la red de meditadores que estoy promoviendo, Amigos del Desierto (amigosdeldesierto.org), y ahora mi tarea principal es acompañarlos en esa iniciación.

¿Cómo es Amigos del Desierto?

Es una red de meditadores, no un grupo, movimiento o comunidad. Está formado por cristianos y no cristianos, con independencia de su condición sexual o de su raza, que están interesados en la vida interior por medio del silencio y que la practican según la tradición de los Padres del Desierto (monjes que en el siglo IV vivían en soledad en Siria y Egipto). Una meditación cuya atención está en el corazón. Esta es una de las diferencias con el Zen, donde el centro es el vientre.

¿Qué le genera más melancolía?

Mi propia estupidez, darme cuenta que tardo mucho en aprender las lecciones más elementales de la vida.

¿Se ve como un cura atípico?

Todos somos únicos, originales e irrepetibles, o estamos llamados a serlo. Mi peripecia personal es singular, pero no hay que perseguir la originalidad, lo que tienes que hacer es ser tú mismo. Ser persona es correr el riesgo de la diferencia.

Hay quien cree que meditar es apartarse del cristianismo

Quienes dicen eso no entienden nada de meditar ni de cristianismo. La meditación es una escuela de la escucha, de la confianza, y eso sirve para ser cristiano, para ser budista, para ser musulmán... para ser persona.

¿Ha estado en algún 'ashram'?

Durante siete años, seguí el camino Zen. Hace 12 o 15 empecé a tener interés por la meditación. Me entrené y participé en zazenkais (jornadas) y seshins (ejercicios espirituales). Luego, el Zen me ha ido devolviendo a mi tradición, la contemplación cristiana.

¿El camino es la meta?

Es verdad, por eso Cristo dijo "yo soy el camino", no "yo soy la meta". Lo que nos da alegría es estar en un camino. Lo que nos enferma es poner los ojos solo en el futuro. Hay que estar con los pies en la tierra para llegar a la meta.