PT de Brasil proclama la candidatura de Rousseff

Con el apoyo del ex presidente Lula da Silva, la actual presidenta insistió hoy en la "revolución social" y que su gobierno "sigue su lucha contra la miseria y la reducción de la desigualdad", que ...
Dilma Rousseff (i) y el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (d), se abrazan en la ceremonia de apertura de la asamblea del PT
Dilma Rousseff (i) y el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (d), se abrazan en la ceremonia de apertura de la asamblea del PT (AFP)

Sao Paulo

La presidenta Dilma Rousseff fue proclamada esta noche como la candidata del izquierdista PT a las elecciones de octubre en Brasil, dejando atrás las voces que pedían el regreso del ex mandatario Lula da Silva. "Formalizamos a la presidenta Dilma Rousseff como nuestra precandidata a la presidencia", declaró el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcao, durante un encuentro del partido en el que también participó Lula. Ante el anuncio, los miles de participantes del encuentro corearon con fuerza "Un, dos, tres, Dilma otra vez".

Junto a Lula y Rousseff participaron también varios ministros, dirigentes políticos y líderes de los partidos aliados del PT en el gobierno. En su discurso tras la proclamación, la mandataria destacó el avance de la clase media brasileña y la reducción de la pobreza desde 2003, durante los años del PT en el poder, declarando que "una vez más" asume "la misión" de ser la candidata. "Nuestro compromiso con el pueblo brasileño es inquebrantable", afirmó la mandataria en su discurso.

Pero Rousseff no tendrá una campaña fácil: su popularidad ha caído, la economía está creciendo lento, la inflación repunta; la gigante estatal Petrobras enfrenta severos cuestionamientos y las obras para el Mundial-2014, que arranca en menos de dos meses, se atrasaron. Ex guerrillera de izquierda que enfrentó prisión y tortura durante la dictadura militar brasileña (1964-85), Rousseff está en el cargo desde enero de 2011.

Luiz Inacio Lula da Silva, su antecesor, ocupó dos períodos entre 2003 y 2010 y abandonó el poder con una popularidad por las nubes. Enfrentó y dio por superado un cáncer y hoy sigue siendo una figura de mucho peso en la política brasileña y un líder del PT. De cara a octubre sectores dentro del propio oficialismo llevaban adelante el movimiento "Vuelve Lula", aunque él mismo había declarado varias veces que estaba alineado con la candidatura de Rousseff. "Hay que dejar de imaginar que existe otro candidato que no sea la presidenta Dilma Rousseff", planteó hoy Lula.

"Si jugueteamos con esa idea los adversarios se aprovechan. No podemos perder energía con eso porque no tendremos una campaña fácil", advirtió. Brasil está en su cuarto año de moderado crecimiento económico y el Banco Central indicó que espera una expansión de apenas 2% este año, tras un avance de 2.3% en 2013. Lejos está el vigoroso 7.5% de 2010.

A este escenario se suma que Petrobras está en el ojo del huracán por la cuestionada compra de una refinería en Estados Unidos, que la empresa aprobó en 2006 cuando la propia Rousseff lideraba el consejo directivo de la compañía. El Senado investigará esta adquisición, por la que Petrobras terminó pagando más dinero del proyectado inicialmente. Pero el organismo también quiere abordar otros asuntos, como la detención de un ex director señalado de estar involucrado en una gran red de lavado de dinero.

Para la oposición, todo eso es clave en un año electoral. Según la tradicional encuesta CNT divulgada esta semana, Rousseff perdió seis puntos en la intención de voto y por primera vez se enfrenta a la posibilidad de una segunda vuelta electoral. De acuerdo a ese sondeo, la presidenta recibiría 37% de los votos, contra 43.7% en la encuesta de febrero.

Sus contrincantes, en cambio, subieron: el senador socialdemócrata Aecio Neves avanzó de 17% en febrero a 21.6% y el socialista Eduardo Campos de 9.9% a 11.8%. Según las encuestas, sin embargo, Rousseff sigue siendo la favorita para los comicios del 5 de octubre.

La presidenta llegó al poder con alta popularidad, pero sufrió un golpe en las encuestas tras las masivas protestas del año pasado en las que más de un millón de brasileños salieron a la calle exigiendo mejores servicios públicos y un freno a la corrupción.

El Mundial también estaba en el blanco de los "indignados" brasileños por los costos de su organización. Pero enfatizando en el contenido social de su gobierno, Rousseff insistió hoy en la "revolución social". Brasil "sigue su lucha contra la miseria y la reducción de la desigualdad", dijo la mandataria, recordando que millones de brasileños han pasado de la pobreza a la clase media en la última década.

Esta semana, en su discurso previo al 1 de mayo, la presidenta anunció un ajuste al impuesto sobre la renta que beneficia a los trabajadores y un incremento en la asignación de su plan social bandera, Bolsa Familia. Ese mismo día, más temprano, había confirmado su nombre para pelear por la reelección.

Formalmente Rousseff por ahora es precandidata. Las candidaturas deben ser oficializadas ante la autoridad electoral en junio y la propaganda política puede comenzar a partir de julio, según la ley vigente.