Opositor Macri aumenta aventaja sobre oficialista Scioli para balotaje en Argentina

A pesar de que la diferencia a favor del opositor llega a los 8.5 puntos sobre el oficialista según un sondeo, analistas advierten que hay que esperar al debate del domingo y los votos indecisos ...
Mauricio Macri, líder de la coalición opositora Cambiemos, durante un acto de campaña hoy en la ciudad argentina de Mendoza
Mauricio Macri, líder de la coalición opositora Cambiemos, durante un acto de campaña hoy en la ciudad argentina de Mendoza (AFP)

Buenos Aires

El opositor conservador Mauricio Macri ha aumentado su ventaja sobre Daniel Scioli por 8.5 puntos a once días para el balotaje presidencial en Argentina, y a cuatro días de un debate que los analistas no descartan que revierta tendencias.

Para la segunda vuelta presidencial del 22 de noviembre, Macri tiene una intención de voto de 48.7% y Scioli de 40.2%, según un sondeo de la consultora Poliarquía publicado hoy por el diario La Nación.

La encuesta realizada esta semana entre 800 personas de centros urbanos, con un margen de error de 3.5 puntos, arrojó 6.4% de indecisos. Otras encuestas divulgadas durante el fin de semana también dieron una clara ventaja a Macri sobre Scioli y las cifras de indecisos fueron más significativas aún, por encima del 10%.

En la primera vuelta del 25 de octubre Scioli, el candidato apoyado por la presidenta de centro izquierda Cristina Kirchner, fue el más votado con el 37.08% de sufragios frente al 34.15% de Macri. El resultado echó por tierra todos los sondeos previos que vaticinaban una distancia de unos ocho puntos entre ambos candidatos a favor del oficialista.

Macri, aspirante de la alianza de centro-derecha Cambiemos, habría crecido casi quince puntos más desde la primera vuelta, según Poliarquía, mientras Scioli sumaría sólo 3.2 puntos más. "A pesar de la ventaja de Cambiemos que muestra la encuesta, no se puede considerar definida la elección", advirtió a La Nación Eduardo Fidanza, director de Poliarquía Consultores.

Fidanza recordó que "falta el debate", previsto para el domingo, y los anuncios y promesas que los candidatos suelen reservarse para los actos de cierre de campaña. "Un gran acierto o un gran error de cualquiera de los dos puede cambiar el destino de la elección", dijo el analista.

Macri, líder de la coalición Cambiemos, se anota entre 8.5 y 3.5 puntos de ventaja frente al candidato del Frente para la Victoria en los últimos sondeos publicados hoy para la vuelta del próximo día 22, la primera vez que Argentina elegirá a su presidente en un balotaje.

El balotaje del 22 de noviembre será el primero en la historia argentina y convocará nuevamente a 32 millones de electores a las urnas. Los candidatos presidenciales han intensificado la campaña en los últimos días recorriendo suburbios superpoblados de la capital y el interior de este país de 40 millones de personas.

"El escenario de segunda vuelta puede ser otro país en relación al del 25 de octubre, hay que ser muy cauteloso", había advertido a la prensa extranjera Mariel Fornoni, directora de la consultora Management and Fit.

La presidenta Cristina Kirchner, impedida por ley a postular a un tercer mandato, entregará el gobierno a su sucesor el próximo 10 de diciembre tras haber llegado a la Casa Rosada -sede de gobierno- como primera dama en 2003 al lado de su esposo fallecido Néstor Kirchner. En 2007 asumió como mandataria y fue reelecta en 2011. Al final de su gestión goza de alrededor de 50% de aprobación, según varias encuestas.

Candidatos disputan voto indeciso

Mientras, en la recta final de la campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, los candidatos revisan sus estrategias para convencer a los indecisos.

Aunque todas las encuestas divulgadas en la última semana arrojan un claro margen para Macri, desde su equipo de campaña aseguran que trabajarán hasta el último momento en busca del voto de los indecisos que, según la consultora Poliarquía asciende, al menos, a un 6.4 por ciento. Ambos candidatos buscan también atraer el caudal de votos del peronista renovador Sergio Massa, que en la primera vuelta se anotó un 21 por ciento.

Para lograr su objetivo, los equipos de Scioli y Macri han intensificado su campaña a sólo once días de las elecciones, con "timbreos", visitas puerta a puerta y nuevas promesas electorales.

Scioli ha prometido asumir varias de las propuestas del programa de Massa, especialmente las relacionadas con impuestos, salarios y pensiones, mientras Macri se esfuerza en alejar su imagen conservadora y se define como el candidato del "desarrollismo del siglo XXI".

El equipo "sciolista" impulsa la imagen de moderación y diálogo del candidato tras la críticas cosechadas por la llamada "campaña del miedo" que lanzó el oficialismo para alimentar el fantasma del ajuste y los recortes en caso de un triunfo opositor y comparar a Macri con el fallido gobierno de la Alianza que encabezó Fernando de la Rúa (radical) y que concluyó prematuramente en medio de un crack económico y social en 2001.

"Quizás estén enojados con las peleas, pero conmigo es distinto. Yo soy un hombre de diálogo, como ya lo he demostrado en mi vida. Moderado y pacífico, pero decidido. Yo puedo darte el cambio que esperás, pero sin los riesgos del pasado", afirma Scioli en sus últimos anuncios de campaña.

Un giro con el que Scioli quiere marcar distancias de la estrategia de la descalificación del contrario porque "con lo que dice y lo que calla (Macri) ya tenemos bastante material", según Gustavo Marangoni, uno de los más estrechos colaboradores del aspirante oficialista.

Scioli trata también de despegarse de la sombra de la presidenta, Cristina Fernández, que, pese a mantener un alto nivel de imagen -que consultoras locales cifran en alrededor del 25 por ciento- provoca rechazo entre un amplio sector del electorado y constituye un lastre para un candidato que aspira a identificarse como un líder capaz de introducir cambios.

"Somos amigos de continuar con las líneas del Gobierno pero no del continuismo", afirmó hoy Marangoni, convencido de que "cada etapa tiene el liderazgo que necesita y ahora la Argentina necesita un cambio de liderazgo".

Después del 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo presidente, "se van a tener que articular acuerdos" y "viene una etapa de negociaciones políticas y acuerdos", insistió. "Pertenecer al oficialismo no te quita la posibilidad de aceptar que hay nuevos desafíos y que hay que cambiar algunos instrumentos", aseguró el funcionario en un encuentro con corresponsales extranjeros.

Entre los "instrumentos" a reformar, la política impositiva y cambiaria del actual Gobierno y la inflación, uno de los principales problemas de la economía argentina, que analistas privados sitúan por encima del 25 por ciento.

Como telón de fondo, el fantasma de la devaluación que tanto desde las filas de Macri como desde el equipo de Scioli tratan de ahuyentar. "Imagínense lo que sería arrancar un nuevo gobierno con una devaluación del 40 por ciento. No puede ser que las expectativas que se generan por el cambio a los pocos días las políticas económicas terminen quitando el crédito", dijo.

Mientras apuran la campaña, en el horizonte de ambos candidatos, el debate que protagonizarán el próximo día 15, que ha levantado una gran expectativa en el país. "Es como un Argentina-Brasil en la final del Mundial, con un rating de 50 puntos", resumió Marangoni.