Macri termina con 12 años de kirchnerismo en Argentina

El candidato de la coalición de centro-derecha Cambiemos festeja bailando y adelanta que no gobernará con “revanchismos”; hoy será recibido por la mandataria Cristina Fernández.
“No sé cómo describirles lo que estoy sintiendo”, dijo el presidente electo tras conocer los resultados.
“No sé cómo describirles lo que estoy sintiendo”, dijo el presidente electo tras conocer los resultados. (AP)

Buenos Aires

El candidato de la coalición de centro-derecha Cambiemos, Mauricio Macri, de 56 años, fue elegido como nuevo presidente de Argentina al obtener casi 51.43 de los votos en las mesas escrutadas en una segunda vuelta electoral —la primera en la historia del país— marcada por la tranquilidad y un ambiente de consolidada democracia, que quedó ratificada anoche con la felicitación vía telefónica de la mandataria saliente, Cristina Fernández de Kirchner, y un discurso televisado de aceptación de la derrota por parte del candidato oficialista, Daniel Scioli, de 58 años, quien dio la cara antes de que Macri anunciara su triunfo.

Scioli, gobernador saliente de la populosa provincia de Buenos Aires —el principal distrito electoral del país con casi 17 millones de habitantes— obtuvo 48.578% de los sufragios, luego de que su candidato local, Aníbal Fernández, perdiera en la primera vuelta del 25 de octubre frente a la apuesta de Macri, la ex vicealcalde porteña de 42 años, María Eugenia Vidal, que destronó al peronismo de su feudo histórico en lo que fue considerado un termómetro de lo sucedido ayer al nivel nacional.

Con un "¡Sí se puede!" que evocó al "Yes, we can!" de Barack Obama en 2008 y antes al del mexicano Vicente Fox, miles de seguidores de Macri que se dieron cita en el búnker del también alcalde saliente de Buenos Aires en la Costanera, al noroeste de la capital, festejaron la victoria viendo bailar de nuevo al futuro mandatario, que ya había celebrado su avance en las urnas en la primera vuelta al ritmo de música de carnaval, cuando quedó a poco más de dos puntos porcentuales de distancia de Scioli.

"Prometo gobernar sin revanchismos", aseguró Macri en un país marcado por férreas dictaduras militares —seis en medio siglo— y por el sello de agua de las paralelas históricas, el peronismo y los socialdemócratas de la Unión Cívica Radical (UCR), que al sumarse a Macri en su coalición Cambiemos le ayudaron sin duda a asegurar el triunfo, proyectándose además como un eventual contrapeso a la aplicación de políticas neoliberales a ultranza.

Este martes, la abogada y también empresaria Cristina Fernández, de 62 años, recibirá a Macri para organizar la brevísima transición institucional de 18 días, la más corta también en la historia de esta nación de algo más de 40 millones de habitantes, que si bien infligieron en su mayoría una "paliza" al "estilo autoritario" de la gestión kirchnerista, se ocuparon sin embargo de no darle un cheque en blanco al nuevo presidente, ya que en la primera vuelta, que registró una participación de 80% del padrón electoral de 32 millones de votantes, escogieron un Congreso que, en sus dos cámaras, tendrá la mayoría del aún oficialista Frente para la Victoria (FpV, centro-izquierda).

Pero adelantándose incluso al relevo de poderes previsto para el 10 de diciembre, los argentinos de a pie que dieron su voto a Macri, alcalde saliente de Buenos Aires —la ciudad de Sudamérica más visitada por el turismo—, coincidieron ayer en un mismo "rezo": "Ojalá que haga las cosas bien" y "que el cambio sea para bien", expresiones que, para el buen entendedor, no solo aluden a la desconfianza casi innata de los sudamericanos hacia el poder, sino a la incógnita que se abre sobre qué tan dañino puede resultar para el bolsillo y las esperanzas de millones de electores el cambio de modelo en una nación que 15 años atrás conoció la ruina a causa de las políticas neoliberales, que en breve pondrán en práctica con afinada ortodoxia los principales asesores del multimillonario y ex empresario Mauricio Macri.

Esta vez las empresas encuestadoras se acercaron a los resultados —en la primera vuelta nadie previó el triunfo de Scioli por tan escaso margen—, y en los últimos sondeos antes de la veda electoral aventuraron "51 a 54%" para Macri frente a "41 a 46%" para Scioli.

Macri gobernará con su compañera de fórmula, la candidata a vicepresidenta y senadora por el partido macrista Pro, Marcela Michetti, inválida y en silla de ruedas tras un accidente automovilístico, que fue la escogida anoche para presentar en su búnker de campaña al mandatario electo; quien, a la vez, con 78% de asistencia a las urnas en la segunda ronda, no superó sin embargo el 54.11% obtenido por Cristina Kirchner en las urnas en su segundo mandato electoral, en 2011.

Antes de Michetti habló un vocero de la UCR, quien prefirió destacar la victoria de la "alternancia" democrática, un matiz del lenguaje que augura que las fuerzas de centro buscarán que el viraje argentino sea un poco más moderado que el recambio derechista del "capitalismo salvaje".