Oposición y oficialismo se movilizaron por tercer día en Ecuador

Manifestantes favorables y contrarios al impuesto a las herencias del presidente Correa, que busca la "redistribución de la riqueza, marcharon y midieron sus fuerzas en el centro de Quito y otras ...
Una manifestante grita ante la policía durante una protesta contra el presidente Rafael Correa, hoy en Quito
Una manifestante grita ante la policía durante una protesta contra el presidente Rafael Correa, hoy en Quito (EFE)

Quito

Ecuador vivió esta noche el tercer día consecutivo de movilizaciones a favor y en contra del presidente Rafael Correa, a raíz de su controvertido proyecto de "redistribución de la riqueza" que prevé incrementar el impuesto a las herencias.

La oposición y el oficialismo midieron fuerzas nuevamente en Quito, Guayaquil y Cuenca, las principales ciudades del país, con miles de personas en las calles lanzando arengas en apoyo o en contra de Correa, en el poder desde 2007 y quien está en Bruselas en una visita oficial.

La policía montó fuertes dispositivos para impedir enfrentamientos, a pesar de lo cual hubo leves incidentes en la capital y algunos simpatizantes del gobierno fueron agredidos, según autoridades, que no reportaban detenidos.

En Quito, el mayor punto de concentración, los manifestantes se congregaron cerca de la sede de Alianza País (AP), el partido en el gobierno. Desde el bando opositor se escuchaba el coro "fuera Correa, fuera", mientras del lado oficialista el grito de batalla fue "Correa no se va".

"Están metiendo la mano en los bolsillos de todo el mundo, no solamente a los millonarios o a los ricos. Está en peligro el patrimonio de los ecuatorianos. Tengo dos hijos y tres nietos, y por ellos estoy luchando en las calles", dijo a la AFP un hombre de 65 años que pidió no ser identificado por temor a represalias.

Con banderas negras, cientos de simpatizantes de la oposición se concentraron, como en los dos últimos días, en la avenida de Los Shyris, en el centro comercial de la capital, con un lema claro: "Fuera Correa, fuera", al pedir la salida del poder del presidente Rafael Correa.

Un fuerte contingente policial separó a los opositores de la concentración del oficialismo, en la misma avenida de Los Shyris, también con una consigna definida: "Uuu, aaa, Correa no se va" y "Reelección, reelección", al sugerir una nueva postulación del mandatario izquierdista para los comicios de 2017.

Los agentes policiales crearon una zona de amortiguamiento de unos diez metros entre los dos bandos, que coreaban sus consignas en los oídos de los agentes. Algunos incidentes se registraron entre activistas de oposición y policías que fueron recriminados por proteger a los oficialistas y hasta hubo algunos golpes, aunque por el momento no se ha informado de heridos.

En el lado opositor se notó el color negro de las ropas en señal de luto, "por el país, que se está desangrando", según comentó una de las manifestantes, que reprochaba unas nuevas propuestas legales del Gobierno para gravar las herencias y la plusvalía.

Los oficialistas, en cambio, lucieron el verde que identifica al movimiento Alianza País, que lidera Correa, quien está ausente por su participación en la cumbre eurolatinoamericana en Bruselas.

El asambleísta del opositor movimiento Creando Oportunidades (CREO) Andrés Páez felicitó al "pueblo quiteño" por la "demostración de unidad" frente a medidas del Gobierno que "afectan a la ciudadanía".

"La movilización será permanente" hasta "que haya rectificaciones" en la conducción del Estado, agregó Páez en entrevista con Efe, al señalar que, según su opinión, "no se trata de sacar a Correa" del poder, pero sí "demostrar un descontento creciente" con su gestión.

El legislador, que ha denunciado una supuesta persecución en su contra, aseguró que el pueblo "está cansado" de medidas que perjudican directamente la economía popular, como la ley de herencias, que fija gravámenes a los legados familiares.

Por contra, su colega, pero oficialista, Miguel Carvajal aseguró a Efe que la ley de herencias fija impuestos que no afectarán a los pobres ni a la clase media, pues busca redistribuir la riqueza amasada por pocas familias acaudaladas.

También recordó que "la derecha ha pedido que Correa salga del poder desde el día siguiente al que ganamos las elecciones", en 2006, añadió Carvajal, que advirtió de que en la oposición "hay gente que tal vez está buscando un golpe" de Estado.

La oposición, añadió, está "es su derecho" de manifestarse, "pero nosotros también vamos a permanecer en pie de lucha" para defender el sueño de "país democrático, más justo y equitativo".

Carvajal llamó a los ciudadanos, sin distinción del bando con el que simpaticen, a expresarse "en democracia" y de forma pacífica. La oposición ha convocado para mañana a un nuevo plantón en la avenida de Los Shyris, al igual que los oficialistas, en un pulso que parece definirse por "el aguante" o resistencia de cada cual para mantener el ritmo de las movilizaciones.

Las manifestaciones también se han reproducido en otras ciudades como Ambato, Latacunga, Quevedo, Cuenca y en San Cristóbal, capital de la provincia insular de Galápagos, donde grupos de pobladores se oponen a unas reformas a la ley especial que rige en el archipiélago, sobre todo una que regula el aumento de la remuneración salarial.

El viernes, Correa propuso al Congreso, controlado por el oficialismo, gravar los patrimonios heredados superiores a 35,400 dólares de forma progresiva, es decir, que a mayor legado mayor impuesto. En la actualidad, los herederos pagan tributos a partir de los 68,800 dólares.

El presidente, que reivindica haber sacado de la pobreza a 1.3 millones de personas, defiende la iniciativa como parte de su lucha para "redistribuir la riqueza" y "democratizar la propiedad", y niega que las nuevas cargas vayan a afectar a los más pobres o a la clase media.

Tres de cada mil ecuatorianos reciben una herencia cada año y tres de cada cien mil reciben un patrimonio mayor a 50 mil dólares. Entre 2010 y 2014 "solo cinco de los 16 millones de ecuatorianos heredaron más de un millón de dólares", según Correa.

La iniciativa, que deberá ser votada en julio, prevé varias exenciones y en el caso, por ejemplo, de tres hijos que se repartan una herencia de un millón de dólares -excluida vivienda- pagarán cada uno 47,268 dólares, de acuerdo con una tabla de cálculo del gobierno.

Un impuesto para los "más ricos"

Sectores empresariales y personas de clase media y alta se oponen al proyecto por considerar que representa un castigo al éxito económico y al patrimonio familiar en una sociedad de tradición conservadora. Los alcaldes de Quito, Mauricio Rodas, y de Guayaquil, Jaime Nebot, ambos de oposición, piden retirar la iniciativa.

Sin embargo, la secretaria de AP, Doris Soliz, presente en la concentración, cree que detrás de las protestas está una oposición "interesada apenas en desestabilizar con cualquier pretexto".

El impuesto a la herencia, que existe en Ecuador desde 1927, "lo tienen muchos países de la región y muchos países desarrollados porque es un mecanismo legítimo de los Estados para garantizar (...) la redistribución" de la riqueza, comentó a la AFP. Las manifestaciones se producen a dos años de que se celebren elecciones presidenciales.

Correa, quien hasta abril tenía una popularidad del 55% según la empresa privada Cedatos, aguarda la aprobación de una reforma constitucional para decidir si se presenta a un nuevo mandato.

Además del alza de impuestos a la herencias, los opositores se han movilizado para rechazar una reciente reforma que sustituyó el aporte obligatorio del Estado del 40% para las jubilaciones por una garantía de pago en caso de falta de recursos -lo que temen pueda desfinanciar el fondo de pensiones que cubre a 460 mil ecuatorianos-, y la elevación de impuestos a un tercio de las importaciones.

El mandatario también propuso un impuesto a las ganancias extraordinarias (plusvalía) que reciben los dueños de predios por las inversiones estatales. Correa debió tomar medidas para paliar la caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar, con el fin de evitar la salida de divisas, sustento de la economía dolarizada.

Sin embargo, niega que los polémicos proyectos de ley busquen aumentar la recaudación estatal en épocas de vacas flacas. "La ley de herencias está diseñada para el sector más alto de la sociedad, para el 0.1% más rico de la sociedad (...) El 98% de ecuatorianos no va a pagar un centavo", insistió de su lado el ministro de Política Económica, Patricio Rivera.