Occidente prepara un paquete de ayuda económica para Ucrania

Mientras la UE, EU y el FMI anuncian un programa de asistencia financiera alternativo al ruso, el presidente Yanukovich denuncia el "extremismo" de los manifestantes opositores, alguno de los ...
Un manifestante opositor, ante una calle bloqueada en Kiev
Un manifestante opositor, ante una calle bloqueada en Kiev (AFP)

Kiev

La Unión Europea anunció hoy la preparación junto a Estados Unidos y el FMI de un paquete de ayuda económica para Ucrania, inmersa en su peor crisis desde la independencia, coincidiendo con la vuelta al trabajo del presidente Viktor Yanukovich tras una breve enfermedad. Yanukovich tiene que poner a punto la formación de un nuevo gobierno, después de la dimisión en bloque del gabinete de Mykola Azarov la semana pasada, y la negativa de la oposición de entrar en el equipo.

El presidente sigue acogotado por los manifestantes que ocupan el centro de Kiev, que no paran de pedir su dimisión y una reforma constitucional que devuelva poderes al Parlamento. Los opositores también exigen la liberación sin condiciones de sus simpatizantes detenidos en los recientes choques con la policía. La Unión Europea irrumpió hoy en el pulso entre la oposición y Yanukovich, anunciando que prepara junto a Estados Unidos y el FMI un importante programa de asistencia financiera para Ucrania.

Esta oferta le daría a los dirigentes de Kiev una alternativa a la ayuda económica brindada por Moscú, que puso sobre la mesa quince mil millones de dólares en créditos y una reducción del precio del gas, después de que en noviembre Yanukovich decidiera no firmar un acuerdo de asociación con la UE y acercarse a Rusia. Moscú, que ya ha entregado tres mil millones de ayuda, ha advertido de que la concesión del resto dependerá del signo político del futuro gobierno ucraniano.

Yanukovich abordará la cuestión con la Alta Representante diplomática de la UE, Catherine Ashton, que viajará en breve a Kiev. Mientras tanto, Yanukovich retomó hoy sus labores, tras una breve baja médica. Durante una "mesa redonda" organizada hoy denunció el "extremismo" de los manifestantes y acusó a la oposición de "incitar al odio". Su programa para los próximos días no ha sido detallado, pero su jefe de la diplomacia anunció que el jefe de Estado viajará a Sochi, para los Juegos Olímpicos de Invierno, aunque no dio una fecha. Los juegos comienzan el 7 de febrero.

En una entrevista publicada hoy en el Wall Street Journal, Ashton confirmó la preparación de un paquete de asistencia financiera a Ucrania, después de contactos entre líderes occidentales y la oposición ucraniana este fin de semana en la reunión de seguridad de Múnich (Alemania). Según ella, la UE y Estados Unidos "desarrollan un plan -un plan ucraniano, como sugerí que lo llamasen- que analiza lo que debemos hacer a partir de ahora en diferentes sectores de la economía para mejorar las cosas".

Ashton no avanzó ninguna cantidad precisa, aunque dijo que el montante "no será modesto", y señaló como posibles pistas conceder garantías financieras, ayudas a la inversión o brindar apoyo a la divisa nacional. Rusia no ha reaccionado de momento a este anuncio, aunque sí lanzó una advertencia a la oposición ucraniana, pidiéndole que renuncie a "amenazas" y "ultimátums". También le ha pedido que dialogue con las autoridades para sacar al país de la crisis política que vive desde noviembre, manteniéndose en un marco constitucional.

"Rusia está muy preocupada por la aspiración de las fuerzas de oposición ucraniana de hacer que la situación se deteriore más en el país", señaló el ministerio ruso de Relaciones Exteriores, recordando que un opositor llamó a crear "unidades de autodefensa".  "Esperamos que la oposición en Ucrania renuncie a las amenazas y ultimátums e intensifique el diálogo con las autoridades para que el país pueda salir de la crisis profunda, manteniéndose en el marco constitucional", señaló el ministerio ruso de Relaciones Exteriores en un comunicado.

"Rusia está muy preocupada por la aspiración de las fuerzas de oposición ucraniana de hacer que la situación se deteriore más en el país", señala el ministerio recordando en particular que uno de los dirigentes de la oposición pidió públicamente a los ucranianos que organizaran manifestaciones frente a las sedes de las administraciones locales en las regiones.

"Esto va directamente en contra de las declaraciones de la oposición sobre su fidelidad a la democracia y los valores europeos", subraya el comunicado. Moscú está "perplejo" de que estas medidas "provocadoras se tomen justo tras los recientes contactos en Múnich entre los dirigentes de la oposición y representantes de países occidentales", agrega.

Uno de los líderes opositores que participó en la reunión de seguridad de Múnich, el ex ministro de Economía Arseni Yatseniuk, expuso el domingo ante la televisión Kanal 5 las condiciones necesarias para recibir la ayuda occidental.

Yatseniuk citó primero la reforma constitucional, indispensable para que "la oposición ucraniana asuma toda la responsabilidad" respecto a los asuntos del país. Dicha reforma, añadió, debe ser llevada a cabo por un Parlamento que "designe al gobierno y dé legitimidad a quienes representan a Ucrania en la escena internacional". En cuanto a la reducción del precio del gas acordado por Moscú, el ex ministro denunció la medida como "un mecanismo empleado por Rusia para impedir que Ucrania se acerque a la UE".

Ucrania está confrontada a una crisis política sin precedentes desde hace más de dos meses. El centro de Kiev, la capital ucraniana, rodeado de barricadas, está ocupado por manifestantes desde que Yanukovich renunció a firmar un acuerdo de asociación con la UE para seguir en la órbita de influencia de Rusia.

Una encuesta publicada hoy por la compañía demoscópica TSN reveló que la mayoría de los ucranianos piden elecciones anticipadas para salir de la crisis, habida cuenta de que Gobierno y oposición siguen enrocados en sus posiciones, y los manifestantes se niegan a abandonar las calles de Kiev. Un 51.3 y un 58 por ciento de los ucranianos, respectivamente, abogan por la convocatoria de comicios presidenciales y parlamentarios adelantados, a lo que se oponen el 41.4 y 33.5 por ciento de sus conciudadanos.

Precisamente, desde el estallido de los violentos desórdenes de mediados de enero en Kiev esa es la principal demanda de la oposición, convencida de que el pueblo ucraniano castigará en las urnas la debilidad de Yanukóvich. El jefe de Estado, que derrotó en las elecciones presidenciales de 2010 a la ahora encarcelada ex primera ministra Yulia Timoshenko, tiene pensado presentarse a la reelección en las presidenciales previstas para 2015. Además, un 59.3 por ciento aprueba la reciente dimisión del odiado primer ministro, Nikolái Azárov, quien se habría exiliado en Austria, según la prensa local.

Más del 50 por ciento de los ucranianos también están a favor de regresar a la Constitución de 2004, que limita las facultades del presidente en favor de la Rada Suprema (Legislativo). Por otra parte, un 49 por ciento de la población está a favor de las protestas antigubernamentales que estallaron en Kiev el 21 de noviembre pasado tras la negativa de Yanukóvich a firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, mientras un 45 por ciento se pronuncia en contra.

No obstante, no todo son malas noticias para las autoridades, ya que, según otro sondeo de opinión, Yanukóvich lidera la carrera por la presidencia. A pesar del desgaste que han supuesto los más de dos meses de protestas antigubernamentales, Yanukóvich contaría con el respaldo del 18.4 por ciento de la población, según la encuesta realizada por la agencia Sotsiopolis. Casi a la par figuraría el dirigente opositor y campeón mundial de los pesos pesados de boxeo, Vitali Klitschkó, que recibiría el apoyo del 17.6 por ciento de sus conciudadanos, lo que le convierte en el candidato opositor más popular, pese a su escasa experiencia política.

En tercer lugar se sitúa el multimillonario Petró Poroshenko, estrecho aliado del ex presidente Víctor Yúschenko, que obtendría el 9.5 por ciento de los votos.Muy lejos figuran los otros líderes de la oposición con representación parlamentaria, ya que el dirigente de la principal formación opositora, Batkivschina (Patria), Arseni Yatseniuk, sumaría el 4.1 por ciento. La dimisión del gobierno y la derogación de las leyes que coartaban la libertad de expresión y reunión abrieron la pasada semana una vía para la solución de la crisis, pero ahora todo parece un espejismo, ya que la oposición nunca se da por satisfecha.

Hoy mismo la oposición presentó un nuevo proyecto de amnistía que beneficiaría a todos los detenidos en las protestas populares, tras rechazar la ley promulgada por Yanukóvich. La ley aprobada la pasada semana por el presidente no incluye a los detenidos durante los violentos enfrentamientos de enero pasado entre manifestantes y efectivos antidisturbios en Kiev.

Según el Ministerio de Interior, esos detenidos "no son manifestantes pacíficos, sino sospechosos de haber cometido delitos graves". Además, Yanukóvich advirtió de que la ley entraría en vigor sólo cuando los activistas opositores desalojasen todos los edificios administrativos que controlan, entre los que figuran el Ayuntamiento, la Casa de Sindicatos y la Casa Ucraniana en Kiev, y las delegaciones del Gobierno central en varias regiones del país.

Los opositores también deben desbloquear todas las calles y plazas, entre ellas las inmediaciones del estadio del Dinamo Kiev en la calle Grushevski, escenario de los combates más sangrientos y en la actualidad el bastión más radical de los manifestantes. Precisamente, en esa zona miles de personas se congregaron hoy para denunciar que 1,739 personas habrían sido víctimas de la represión policial desde el estallido de las protestas el pasado 21 de noviembre, entre las que figurarían cuatro muertos y 35 desaparecidos.

Mientras las tres formaciones de la oposición parlamentaria se niegan a acatar la ley de amnistía, los manifestantes rechazan rotundamente abandonar los edificios gubernamentales hasta la dimisión de Yanukóvich. Según algunos analistas, la oposición es rehén de los manifestantes atrincherados en el centro de Kiev, por lo que descarta una solución consensuada de la crisis que no contemple la celebración de elecciones anticipadas.