Observadores alertan de "nueva escalada" en Ucrania pese a la tregua

Tres soldados ucranianos murieron durante un asalto de los separatistas prorrusos en los alrededores del aeropuerto de Donetsk, mientras cinco millones de personas necesitan ayuda humanitaria, ...
Milicianos del batallón ucraniano de voluntarios Azov toman parte en ejercicios militares cerca de la ciudad de Mariupol, en el sureste del país
Milicianos del batallón ucraniano de voluntarios Azov toman parte en ejercicios militares cerca de la ciudad de Mariupol, en el sureste del país (AFP)

Kiev

Los observadores internacionales estimaron hoy que el conflicto en el este de Ucrania, donde según Naciones Unidas cinco millones de personas necesitan ayuda humanitaria, se encontraba en una "encrucijada" con el riesgo de una "nueva escalada" pese a la tregua.

Tras dos días sin bajas en las filas leales a Kiev, la muerte de tres soldados ucranianos durante un asalto de los separatistas prorrusos en los alrededores del simbólico aeropuerto de Donetsk muestra la fragilidad del alto el fuego en vigor desde mediados de febrero.

"Los disparos de los separatistas contra las tropas ucranianas en retirada constituyen un grave atentado contra el alto el fuego", declaró el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, en una conversación telefónica con la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel.

En una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas consagrada a la crisis en Ucrania, la presidenta del Grupo de Contacto de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Heidi Tagliavini, alertó del riesgo de una "nueva escalada". "Parece que nos encontramos en una encrucijada", aseguró.

La reunión de Consejo de Seguridad de la ONU tuvo lugar justo un año después de que un comando prorruso tomara el parlamento de Crimea, etapa inicial de la integración de esta península del mar Negro, entonces bajo soberanía ucraniana, en territorio ruso en marzo y el inicio del conflicto en el este del país poco después.

"Crisis humanitaria"

Los dirigentes ucranianos se mostraron aún más pesimistas sobre la suerte de este conflicto, que ha dejado en diez meses 5,800 muertos, 300 mil desplazados interiores y un millón en el extranjero, según la ONU.

Mientras el primer ministro, Arseni Yatseniuk, aseguraba que el conflicto no durará "ni un año, ni dos, ni tres", el presidente ucraniano estimó que la "amenaza militar del Este", en referencia a Rusia, continuará presente incluso en el mejor de los escenarios posibles.

Por el momento, unos cinco millones de personas necesitan ayuda humanitaria en el este de Ucrania, estimó hoy Naciones Unidas, para quien "hay realmente una crisis humanitaria en las zonas controladas por los separatistas".

En el terreno, el ejército ucraniano informó hoy que tres soldados murieron y otros siete resultaron heridos en las últimas 24 horas. Según el portavoz militar ucraniano Andri Lysenko, los separatistas atacaron con tanques y morteros las posiciones ucranianas cerca del aeropuerto de Donetsk, en manos de los prorrusos desde enero.

Lysenko denunció, además, un nuevo despliegue de "las fuerzas enemigas" y apuntó a "actividades de inteligencia en la primera línea del frente". La desmilitarización de la línea del frente prevista en los acuerdos de paz de Minsk 2 parece continuar, incluso si la OSCE, encargada de controlar el proceso, se muestra reticente a confirmarla.

Un periodista de la AFP vio en Soledar, a 70 kilómetros al noreste del bastión prorruso de Donetsk, a militares ucranianos retirando unos 20 cañones antitanque de 100 milímetros. Por su parte, el dirigente de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexandre Zajarchenko, afirmó el jueves que sus fuerzas ya habían "retirado el 90%" de sus armas pesadas.

"Hemos observado movimientos pero es todavía demasiado pronto para decir que el proceso ha tenido lugar", dijo a AFP el portavoz de la OSCE, Michael Bociurkiw, quien precisó que reclaman un inventario de armas, una lista de las rutas utilizadas y los lugares previstos para el almacenaje de las armas.

Tras la tregua, algunos de los combatientes extranjeros enrolados en las filas separatistas en Ucrania, unos 30 mil según Kiev, han empezado a volver a sus países de origen. En España, la policía informó de la detención de ocho españoles que combatieron en la región separatista del Donbass por complicidad en homicidio, en una operación sin precedentes en Europa.

La operación, bautizada "Danko" y realizada simultáneamente al amanecer en seis regiones españolas, buscaba a estos hombres tras su retorno de la región de Donbass, en el este de Ucrania, a unos tres mil km de España. Los ocho se habían unido a las filas de los separatistas prorrusos hacía meses.

Según Kiev, cerca de 30 mil combatientes extranjeros se enrolaron en el conflicto, entre ellos numerosos rusos y otros hombres procedentes de las ex repúblicas soviéticas, pero también "mercenarios procedentes de Israel, Serbia, España, Italia o Brasil". Otros extranjeros, cerca de mil, apoyan también a Kiev sobre el terreno, según el ejército ucraniano.

Estos ocho españoles se inspiraban en los miles de combatientes extranjeros de las brigadas internacionales que se enrolaron contra las tropas de Franco durante la guerra civil española (1936-1939), según una fuente cercana a la investigación. De extrema izquierda, algunos de ellos habían alardeado de su enrolamiento ya en agosto de 2014 en los medios españoles.

Kalashnikovs y redes sociales

"Todos ellos se incorporaron a los grupos separatistas prorrusos en el bando que lucha por la independencia de las regiones ucranianas de Lugansk y Donetsk", precisó el ministerio del Interior en un comunicado.

"Estas detenciones me entristecen", declaró a la AFP en Donetsk Denis Pushilin, un responsable separatista. "Creo que vamos a pedir explicaciones a España por este incidente, hay muchos voluntarios en nuestras filas, la mayor parte procedentes de Rusia, pero también hay representantes de España, Italia, Francia (...) es la primera vez que tienen problemas de este tipo", aseguró.

Durante su estancia en Ucrania "difundieron a través de las redes sociales su entrenamiento, exhibiendo uniformes paramilitares, fusiles de asalto, artefactos y dispositivos explosivos, manifestándose a favor de la lucha armada de los secesionistas violentos", agrega el ministerio.

Las detenciones tuvieron lugar en Asturias (norte), la región de Navarra, en Cataluña (noreste), Extremadura (oeste), Madrid y Murcia (sureste). Los detenidos son sospechosos de "tenencia de armas de guerra", "cooperación o complicidad en homicidio" y "violación de la neutralidad" del Estado español en este conflicto, todos delitos por los que pueden ser juzgados, señaló una fuente cercana a la investigación subrayando que los vídeos servirían como prueba.

En un vídeo difundido en internet, "Maki" de 27 años, uno de los hombres detenidos hoy, se entrenaba con un fusil AK-47, mostrando una pulsera con los colores -amarillo, rojo y morado- de la bandera republicana española. Junto a otro español, "Zidan" de 22 años, había concedido una entrevista a la cadena de televisión privada española La Sexta para explicar sus motivos.

"Los Estados Unidos están intentando provocar la tercera (guerra mundial) contra Russia aquí", decía el segundo, originario de Murcia, que mostraba sus tatuajes en el torso: Lenin a la derecha y Stalin a la izquierda.

"Soy hijo único y a mi madre, a mi padre y a toda mi familia le duele mucho, también saben que yo para ser feliz necesito ayudar a la gente", agregaba. Según un artículo del diario español El Mundo, publicado en agosto de 2014, estos dos españoles procedían de las juventudes comunistas.

"En el conflicto en el que participaron los detenidos, hay cientos de civiles muertos, la mayoría de nacionalidad ucraniana", recuerda por su parte la policía española subrayando que se trata de "la primera operación policial llevada a cabo en Europa contra las actividades de los combatientes extranjeros en el conflicto ucraniano". El conflicto causó más de 5,800 muertos en diez meses.

Kiev en guardia

Desde la entrada en vigor del alto el fuego el 15 de febrero, los rebeldes han arrebatado a las tropas ucranianas el estratégico nudo ferroviario de Debaltsevo, a medio camino entre las capitales rebeldes de Donetsk y Lugansk.

Todas las miradas se posan ahora sobre el puerto estratégico de Mariupol, última gran ciudad del este prorruso bajo el control del gobierno de Ucrania, donde el ejército ucraniano denuncia desde hace días una concentración de tropas prorrusas y el sobrevuelo de drones.

Y, en el plano diplomático, los países occidentales parecen poco convencidos de la voluntad de Rusia, a la que acusan de apoyar militarmente a los prorrusos, para poner fin al conflicto. Para el jefe de la diplomacia británica, Philip Hammond, Moscú "no cumple con sus obligaciones en el marco de los acuerdos de Minsk".

Jodorkovski ve "ruina"

El ex oligarca y opositor ruso, Mijail Jordorkovski, aseguró hoy que el conflicto en Ucrania llevaría a Rusia a su ruina, al igual que le ocurrió a la URSS con la invasión de Afganistán.

"La invasión de Afganistán comenzó en el decimoquinto año de Brezhnev [secretario del Partido Comunista soviético, ndlr] en el poder, la de Crimea y el Donbass ha tenido lugar en el decimoquinto año de [Vladimir] Putin", escribe Jordorkovski, de 51 años, en el diario económico ruso Vedamosti.

"En lugar de centrarse en sus gigantescos territorios, [estos] jefes de Estado decidieron apoderarse de más tierras y lo pagaron caro", añadió el opositor, quien traza un paralelismo entre la invasión soviética de Afganistán en 1979 y el conflicto que opone desde abril al ejército ucraniano y los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Kiev y los países occidentales acusan habitualmente a Moscú de apoyar militarmente a los prorrusos y de haber desplegado tropas en esta parte de Ucrania. El Kremlin desmiente cualquier implicación en el conflicto.

"La guerra es el resultado natural del desarrollo del sistema económico puesto en marcha por [el presidente ruso] Vladimir Putin hace ahora diez años", apunta Jodorkovski, para quien la Rusia de Putin se derrumbará "en los próximos diez años".

Tras un decenio en prisión, Jodorkovski, quien fue detenido en 2003 por "evasión fiscal" y otros delitos, estima que su encarcelación es un castigo por oponerse al jefe de Estado ruso.

Para el opositor ruso, que llegó a ser el hombre más rico de Rusia y ahora vive en Suiza, "cuando las personas han permanecido mucho tiempo en el poder (...), empiezan a traspasar todos los límites, los del sentido común y las fronteras de los países vecinos".