Obama sale por un sándwich y a reclamar apertura del gobierno

Acompañado por su vicepresidente, Joe Biden, el mandatario de EU salió a pie de la Casa Blanca y se trasladó hasta un restaurante de comida rápida, donde improvisó un discurso dirigido a la ...
Archivo Milenio
(AFP)

Washington

En los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha tratado de lograr que el Congreso permita la reapertura del gobierno mediante discursos, advertencias y reuniones con los líderes parlamentarios. Y todo ha sido en vano.

Hoy, el mandatario optó por una estrategia distinta: en mangas de camisa y acompañado por su vicepresidente, Joe Biden, salió a pie de la Casa Blanca y se trasladó, acompañado de periodistas, hasta un restaurante cercano de comida rápida, donde improvisó un discurso dirigido de nuevo a la oposición republicana.

"Estaré encantado de abrir negociaciones, pero no podemos hacerlo con un arma apuntando a la cabeza de los estadounidenses", dijo el mandatario mientras decidía qué bocadillo pedir.

"Nadie gana" con esta situación, subrayó. "No hay ningún ganador cuando tantas familias no saben si se les pagará o no", agregó en referencia a los cientos de miles de funcionarios que desde el martes en la mañana están en una especie de excedencia forzada dado que el cierre del gobierno les impide acudir a sus puestos de trabajo y, en muchos casos, cobrar.

La elección del restaurante no fue casual. No sólo le da al presidente un aire más cercano -"Yo pago por Joe", dijo Obama a los asombrados empleados, que no paraban de tomar fotos con sus teléfonos celulares- sino que además le sirvió para reafirmar su postura, ya que el local está haciendo un diez por ciento de descuento a los funcionarios suspendidos de paga mientras dure el impasse, como muchos otros en una ciudad llena de empleados federales.

"Aprendan de esta gente", instó Obama con la vista puesta en el Congreso.

Con todo, no parece que los republicanos estén por el momento dispuestos a ceder en este pulso.

En lo único en que parecen coincidir es que "esto no es un maldito juego", como proclamó hoy el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner. Pero de llevar una propuesta de presupuesto sin condicionamientos sobre la reforma sanitaria de Obama, como reclaman los demócratas, nada de nada.

"Todo lo que estamos pidiendo es sentarnos a discutir (...) tiene que empezar con una simple discusión", subrayó.