Obama promueve su reforma sanitaria en la republicana Texas

El presidente de Estados Unidos cree que el estado sureño es el que más necesita la reforma pues tiene el mayor porcentaje de habitantes sin seguro médico del país.
Obama, durante su intervención hoy en el templo Emanu-El en Dallas, Texas
Obama, durante su intervención hoy en el templo Emanu-El en Dallas, Texas (AFP)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajó hoy a Dallas para promover la expansión de su reforma sanitaria en Texas, un estado controlado por los republicanos que a su juicio es el que "más la necesita" porque tiene el mayor porcentaje de habitantes sin seguro médico del país. "Nada nos va a detener (en la implementación de la reforma), estamos en el lado correcto de la historia", enfatizó Obama durante una reunión en Dallas con los voluntarios locales que están ayudando a los ciudadanos a inscribirse en los nuevos seguros médicos previstos en la reforma sanitaria promulgada en 2010.

Según Obama, para "finalizar el trabajo", para que la reforma funcione, hay que "asegurarse" de que todos los estadunidenses cuenten con un seguro médico. "Es el reto para los próximos meses y, si lo logramos, habremos creado un sistema estable", apuntó el presidente. En Texas uno de cada cuatro habitantes carece de seguro médico, según datos del Censo relativos a 2012. Solamente en el condado de Dallas el número de personas no aseguradas asciende a 670 mil, de acuerdo con la Casa Blanca.

Gobernado por un republicano, Rick Perry, Texas es uno de los estados que ha rechazado la expansión del Medicaid, un programa para dar asistencia médica y social a personas de escasos recursos en varias categorías, incluyendo ancianos, niños, embarazadas y personas discapacitadas. Un estudio de la Fundación Kaiser estima que si Texas decidiera expandir el Medicaid la población no asegurada del estado se habría reducido en un 50 por ciento para 2016.

Obama puso como ejemplo que en Arkansas la población sin seguro médico se ha reducido en un 14 % solo durante el primer mes de la expansión del Medicaid y en Oregon lo ha hecho en un 10 %. Pero Texas está, además, entre los 36 estados que no han creado sus propios mercados de seguros médicos y han dejado la tarea en manos del Gobierno federal y de la web www.HealthCare.gov, que desde su lanzamiento hace más de un mes ha registrado muchos problemas.

Obama repitió hoy que no está en absoluto "feliz" con lo ocurrido con esa web y dijo que "es como tener un muy buen producto en la tienda y que las cajas registradoras no funcionen". Los fallos en esa web, que según el Gobierno funcionará a pleno rendimiento a finales de este mes, están siendo usados por los republicanos para atacar la reforma sanitaria, uno de los mayores logros del mandato de Obama. En un comunicado, el gobernador Perry criticó la visita del presidente a Texas y la calificó de "un intento desesperado" de "salvar" su reforma "mal concebida e impopular".

El presidente también está siendo cuestionado por haber afirmado repetidas veces que aquellos ciudadanos satisfechos con sus planes de salud podrán mantenerlos, cuando la realidad es que deberán cambiarlos si no cumplen con los requisitos establecidos en la reforma sanitaria. Tras agradecer a los voluntarios de Dallas por su trabajo y compromiso con la reforma, Obama reiteró que está "peleando" desde que llegó a la Casa Blanca en 2009 para que las familias "golpeadas por una enfermedad" reciban una buena atención y, sobre todo, sepan que "no van a ir la quiebra".

Antes de viajar hoy a Texas, el presidente recibió en la Casa Blanca a una docena de senadores demócratas, que le transmitieron la preocupación de los ciudadanos en sus estados de origen por los problemas en la aplicación de la reforma sanitaria. Esos problemas podrían complicar la reelección de algunos de esos senadores en los comicios legislativos de noviembre de 2014 y poner así en peligro la mayoría que hoy tienen los demócratas en el Senado.

"Es absolutamente inaceptable" que el Gobierno "no pueda cumplir con la promesa que hizo a todos los estadunidenses" de garantizarles una cobertura de salud a precios asequibles "a causa de problemas técnicos en un sitio web", advirtió el senador Mark Begich (Alaska). El senador Mark Udall (Colorado), por su parte, dijo que instó a Obama a "extender" el periodo de inscripción en los nuevos seguros médicos, que concluye a finales de marzo de 2014, "para dar a los consumidores el tiempo suficiente" para tomar una decisión correcta sobre sus opciones de cobertura.

Los republicanos han intantado capitalizar sobre todo un efecto secundario de la reforma conocido en los últimos días: algunas compañías de seguros que dominan el mercado de la salud rescindieron contratos unilateralmente, forzando a numerosos estadunidenses a cambiar de cobertura, lo que conllevó un aumento de las primas pagadas por muchos de ellos.

Este fenómeno contradice una promesa reiterada por Obama a lo largo de los años desde que comenzó a bregar por esta reforma, adoptada a fórceps en 2010 y ratificada por la Corte Suprema en 2012: "si la cobertura de que gozan actualmente les es satisfactoria, podrán conservarla". Obama intentó el lunes superar la controversia explicando, algo tardíamente, que lo que había "querido decir" es que los ciudadanos podrían conservar tal cual los seguros que hubieran contraído antes de la reforma, si no cambiaron después de que la ley fue adoptada.

La bancada republicana en el Congreso, que a mediados de octubre se vio obligada a reconocer la victoria de Obama en la batalla presupuestaria desatada por el rechazo de la oposición a la reforma sanitaria, no perdió la ocasión que se le brindaba de contraatacar. "El presidente ya tiene un premio Nobel de la Paz, creo que ahora apunta a ganar el de la ficción", comentó el representante republicano Trey Gowdy en Fox News.

La senadora demócrata Barbara Mikulski admitió la existencia de una "crisis de confianza" en relación a la reforma, entre "las deficiencias del sitio de Internet, la rescisión de las coberturas (por las aseguradoras) y el alza de precios que debieron soportar algunos". Jack Pitney, profesor de ciencias políticas en la universidad de Claremont McKenna (California, oeste), piensa que estas dificultades afectarán a Obama. "No va a ser mortal, su presidencia no estará condenada, pero esto tendrá un efecto duradero", dijo.

Exdirigente del Partido Republicano, Pitney compara lo que le sucede actualmente a Obama con lo que le sucedió a George Bush padre cuando durante su campaña electoral de 1988 prometió que no crearía nuevos impuestos, y debió hacerlo una vez que accedió al poder. La Casa Blanca asegura por su lado que los reveses actuales no serán más que un mal recuerdo cuando los estadunidenses aprecien los beneficios que les acarreará la reforma sanitaria, que apunta a dar cobertura a unos 30 millones de personas que hasta ahora carecían de protección.

"La reforma producirá muchos más ganadores que perdedores", señaló el senador demócrata Christopher Murphy. Decidido a evitar que esta polémica termine por inundar su segundo mandato, Obama adoptó una estrategia ofensiva, y prometió que lanzará "una última campaña" política para defender su reforma, una ofensiva que inició hoy en Dallas.

También se decidió a tomar la iniciativa en otros frentes, como la reforma migratoria, empantanada en el Congreso. El martes el presidente convocó a numerosos empresarios a la Casa Blanca para discutir al respecto. El viernes, el mandatario estará en Nueva Orleans (Luisiana, sur), para hablar de economía. Según el Wall Street Journal, Obama relanzaría su idea de aumentar el salario mínimo, que ya enunciara durante su discurso sobre el estado de la Unión, a comienzos de año.