Busca Obama dejar su legado en pacto con Irán

El presidente demócrata apuesta a lograr un acuerdo definitivo con el gobierno de Teherán en materia nuclear, para dejar atrás casi cuatro décadas de enfrentamientos.
El secretario de Estado de EU, John Kerry (centro) en Lausana.
El secretario de Estado de EU, John Kerry (centro) en Lausana. (Reuters)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, seguía atentamente este fin de semana las conversaciones a contrarreloj entre seis potencias e Irán en Lausana (Suiza), consciente de que un acuerdo sobre el programa nuclear iraní puede convertirse en la piedra angular de su legado en política exterior, por encima incluso del restablecimiento de las relaciones con Cuba.

Según la Casa Blanca, Obama recibe actualizaciones "al menos diarias" sobre la recta final de conversaciones entre Irán y el Grupo 5+1 (EU, China, Francia, Reino Unido y Rusia más Alemania), que intensificaron sus contactos a fin de alcanzar un acuerdo marco antes del martes, el plazo final.

Tras admitir que no habrá un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos bajo su mandato, "un acuerdo nuclear con Irán sería el legado más importante en política exterior de la administración Obama.

"Sería, además, el acuerdo más importante de no proliferación negociado por ningún presidente (de EU) en décadas", opinó Robin Wright, experta en Irán en el centro de estudios Wilson Center.

El acuerdo marcaría el fin de 36 años de tensiones entre EU e Irán, que rompieron lazos diplomáticos tras la crisis de los rehenes de 1979 en Irán.

Pero, si el G5+1 y Teherán llegan a un acuerdo marco en Lausana y por último a un pacto definitivo en junio, no es realista esperar de inmediato "grandes avances" en las relaciones entre EU e Irán ya que el sector de línea dura iraní "querrá asegurarse de que no hay ningún acercamiento rápido (con EU) que pueda socavar la ideología revolucionaria", añadió Wright quien en el último año entrevistó dos veces al canciller de Irán, Mohamed Yavad Zarif, y éste "ha sugerido" que, si el presidente iraní, Hasán Rohaní, permanece en el poder hasta 2019, las relaciones con EU para ese año "podrían parecerse a las que Estados Unidos tiene hoy con Rusia".

En cambio, Anthony Cordesman, que estudia las negociaciones desde el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington, cree que, "sin un cambio fundamental en la política de Irán, incluso el acuerdo nuclear más exitoso no va a llevar a una verdadera relajación de tensiones" con EU. Como sea, un pacto disminuiría la suspicacia con la que EU mira a Irán, al que acusa desde hace años de desarrollar en secreto un programa nuclear militar y de patrocinar el terrorismo mediante su apoyo al grupo chiita libanés Hizbulá, a milicias palestinas en Gaza y a grupos separatistas en Yemen y Baréin.

Precisamente, la recta final de las negociaciones con el inicio de una ofensiva en Yemen de varios países árabes, con apoyo de EU, que acusan a Irán de apoyar al grupo rebelde chiita de los hutíes.

Pero, tanto EU como Irán aseguran que el conflicto en Yemen no ha entorpecido el diálogo que Zarif y el secretario de Estado de EU, John Kerry, mantienen esta semana en Lausana. Wright coincide en que, tras dos años y medio de negociaciones Irán-G5+1, la diplomacia nuclear es lo suficientemente "robusta" como para no dejar que los "desacuerdos" en otros temas interfieran en la meta común.

La mayoría republicana en el Congreso de EU se opone a levantar las sanciones económicas internacionales a Irán como parte del acuerdo, mientras que en Israel, el gobierno de Benjamín Netanyahu rechaza tajantemente al pacto, lo que debilitó sus relaciones con Obama y fortaleció sus lazos con la oposición republicana, cuyo líder y presidente de la Cámara baja, John Boehner, visitará mañana Israel.