Obama niega que EU esté perdiendo la lucha contra el Estado Islámico

En una entrevista publicada hoy por la revista The Atlantic, el presidente de EU considera que a pesar de que las pérdidas de territorio ante el grupo yihadista son un retroceso, éste ha sido ...
Barack Obama (d), estrecha la mano al presidente tunecino, Beji Caid Essebsi (c), tras su reunión de hoy en el Despacho Oval de la Casa Blanca
Barack Obama (d), estrecha la mano al presidente tunecino, Beji Caid Essebsi (c), tras su reunión de hoy en el Despacho Oval de la Casa Blanca (EFE)

Washington, Damasco

El presidente Barack Obama dijo que las pérdidas de territorio en Irak frente al grupo Estado Islámico (EI) son un retroceso, pero insistió en que la guerra contra la organización yihadista no se está perdiendo. "No pienso que estemos perdiendo", señaló Obama en una entrevista con la revista The Atlantic publicada hoy, tras la pérdida de la ciudad iraquí de Ramadi.

"Hubo un revés táctico, eso es indiscutible, aunque Ramadi era vulnerable desde hace largo tiempo", precisó el mandatario, aludiendo a la caída el domingo de la capital de la provincia iraquí de Al-Anbar en manos de los yihadistas sunitas ultrarradicales.

La entrevista realizada el martes aparece publicada el día en que el grupo Estado Islámico se apoderó de la ciudad de Palmira en Siria, otra victoria significativa que le permite ampliar su zona de influencia a uno y otro lado de la frontera sirio-iraquí.

"El EI ha sido considerablemente debilitado en todo el país", dijo sin embargo Obama, destacando "progresos significativos en el norte y en las regiones donde los Peshmergas (fuerzas kurdas) participan".

En las zonas de predominio chiíta "no hay avances del EI", explicó el presidente. "El entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes (...) no va lo suficientemente rápido en Al-Anbar", admitió Obama, confirmando que desea reforzar los esfuerzos estadunidenses en esa región.

Al apoderarse de Palmira, ciudad que cuenta con más de dos mil años de antigüedad y un verdadero cruce de caminos que lleva al gran desierto sirio fronterizo con Irak, el grupo EI domina la mitad del territorio de Siria y amenaza a Homs, la tercera ciudad del país.

Pese a una campaña aérea lanzada desde el verano boreal de 2014 por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos para ayudar al gobierno de Irak y a los rebeldes en Siria a contener el avance del EI, el grupo yihadista consiguió tomar las ciudades de Palmira y Ramadi en ocho días.

Con la toma de Palmira, oasis fronterizo con Irak, el EI controla "ya más de 95 mil km2 en Siria, el 50%" de Siria", señaló el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Horas más tarde el OSDH anunció que EI había tomado el control del último puesto fronterizo de la frontera sirio-iraquí aún en manos de las fuerzas gubernamentales.

"Los combatientes del EI están en todos lados en Palmira, también junto al sitio arqueológico" situado en el suroeste de la ciudad, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH. El régimen reconoció su derrota a través de la agencia oficial Sana, asegurando que las tropas leales a Damasco "se retiraron tras la entrada de un gran número de terroristas del EI" en la ciudad.

Rami Abdel Rahman indicó que una parte de los habitantes de la ciudad se habría desplazado a Homs, capital de la provincia central del mismo nombre, de la que forma parte Palmira mientras que otros habrían permanecido en sus casas. La agencia Sana aseguró que la mayoría de los civiles habían sido evacuados.

La mitad de Siria

La caída de esta ciudad de dos mil años de antigüedad en manos del EI hace temer por sus célebres ruinas, inscritas como patrimonio mundial de la Unesco.

En un vídeo difundido hoy en línea, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, advirtió de que "toda destrucción en Palmira sería no solamente un crimen de guerra, sino también una enorme pérdida para la humanidad" y reiteró su llamada al Consejo de Seguridad de la ONU para que se implique.

Antes de la crisis iniciada en 2011, las ruinas de Palmira recibían 150 mil turistas al año. Desde el inicio de la ofensiva el 13 de mayo, la batalla de Palmira ha dejado 462 muertos, según un balance del OSDH: 71 civiles (muchos ejecutados por el EI), 241 soldados sirios y 150 yihadistas.

Además de controlar la mitad del país, el grupo yihadista se ha apoderado de la práctica totalidad de los campos petrolíferos y de gas en Siria, tras la toma de dos instalaciones de gas cerca de Palmira. El EI ya tiene la mayor parte de las provincias de Deir Ezzor y Raqa (norte), y una fuerte presencia en Hasaké (noreste), Alepo (norte), Homs y Hama (centro).

En la ciudad de Alepo, unos 40 rebeldes islamistas murieron hoy en un bombardeo de las fuerzas del régimen sirio, según el OSDH. Los rebeldes habían almacenado obuses en la base bombardeada, lo cual amplificó la explosión, precisó el OSDH.

Contraataque en Ramadi

La ciudad de Palmira es estratégica para el EI porque está situada en el gran desierto sirio, limítrofe con la provincia de Al Anbar en Irak, que los yihadistas controlan en gran parte. Las fuerzas iraquíes apoyadas por las milicias chiitas se preparaban hoy para lanzar una contraofensiva para recuperar Ramadi, capital de esta provincia de Irak caída en manos del EI el 17 de mayo.

Estados Unidos reconoció el miércoles que estaba reexaminando su estrategia en Irak tras la toma de esta ciudad, la victoria más importante del EI desde la ofensiva de junio de 2014 en la que se hizo con grandes territorios de Irak y Siria.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, advirtió por su parte que las "matanzas y la destrucción deliberada del patrimonio arqueológico y cultural en Siria e Irak" puede constituir un "crimen de guerra". Por último, el presidente francés François Hollande instó a "luchar contra" el EI y a "encontrar una solución política en Siria".