Obama pide "mantener la presión" sobre los islamistas somalíes shebab

El presidente de EU resaltó en Etiopía la lucha de las fuerzas de la Unión Africana contra los insurgentes islamistas somalíes mientras constató que la situación "continúa agravándose" en Sudán ...
Obama (i), durante la cena de Estado con Haile Mariam Desalegn (d), primer ministro de Etiopía, en el Palacio Nacional de Adis Abeba
Obama (i), durante la cena de Estado con Haile Mariam Desalegn (d), primer ministro de Etiopía, en el Palacio Nacional de Adis Abeba (AFP)

Adís Abeba

Barack Obama pidió hoy desde Etiopía a los países del este de África que "mantengan la presión" contra los shebab y se congratuló por los avances en la lucha contra los insurgentes islamistas somalíes.

En Adís Abeba, la capital etíope que visita por primera vez, el presidente estadunidense se felicitó del trabajo de la fuerza regional de la Unión Africana en Somalia (Amisom) que lucha junto al débil ejército somalí contra los insurgentes. La misión de la UA, con cerca de 20 mil hombres, tiene efectivos de los ejércitos de Etiopía, Kenia, Uganda, Yibuti y Burundi.

"Una de las razones por las que vemos a los shebab retroceder en el este de África son nuestros equipos regionales (...) junto a fuerzas locales", dijo Obama en referencia a la AMISOM durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro etíope, Hailemariam Desalegn.

Estados Unidos apoya la lucha contra los shebab con bombardeos regulares de drones en territorio somalí. "No necesitamos mandar a nuestros propios Marines para luchar: los etíopes son combatientes duros y los kenianos y los ugandeses han sido serios en lo que hacen", añadió, aunque reconoció que todavía queda "trabajo por hacer" contra los insurgentes.

El domingo, a la misma hora en que el presidente estadunidense abandonaba Kenia (la primera etapa de su gira africana) en dirección a Etiopía, los shebab cometieron un nuevo atentado en Mogadiscio. Un coche bomba estalló cerca de un hotel de la capital, donde se encuentran las embajadas de China, Catar y Emiratos Árabes Unidos, matando a 13 personas.

Igual que en Kenia, la seguridad fue el eje central de la visita a Etiopía. Obama también habló de los derechos humanos pero en términos muy diplomáticos para no incomodar a sus anfitriones. En materia de derechos humanos en Etiopía, dijo, "todavía hay trabajo, y creo que el primer ministro es el primero en reconocer que todavía hay cosas por hacer", afirmó el presidente estadunidense.

El gobierno etíope ha sido acusado de violar sistemáticamente los derechos humanos y de acallar a los disidentes. En las últimas elecciones legislativas, la coalición de gobierno, en el poder desde hace un cuarto de siglo, volvió a ganar todos los escaños del parlamento. "Creo que todas las voces tienen que ser oídas" dijo Obama, y aseguró que su país "cree en las promesas de Etiopía y de su pueblo".

Agravación en Sudán del Sur

Obama también denunció la agravación de la situación en Sudán del Sur, el país más joven del mundo, arrasado por 19 meses de guerra civil. Estados Unidos tuvo un papel clave en su declaración de independencia en 2011.

"Desgraciadamente la situación continúa agravándose", dijo el presidente y pidió un "acuerdo de paz" entre las partes. El conflicto ha dejado decenas de miles de muertos y ha obligado a 2.2 millones de personas a dejar sus hogares. "No tenemos mucho tiempo. Las condiciones en el terreno no paran de agravarse", dijo Obama, que también tiene prevista una minicumbre sobre la situación en el país.

Obama urgió a los líderes de Sudán del Sur a llegar a un acuerdo de paz antes del límite del 17 de agosto marcado por las autoridades regionales africanas, y advirtió de que tomará medidas de "presión" en caso de que no lo hagan.

Uno de los puntos de la agenda de Obama, al margen de los asuntos económicos, era implicar a Estados Unidos en la búsqueda de una solución a la guerra civil de Sudán del Sur, que comenzó en diciembre de 2013.

Representantes del presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y del líder rebelde, Riek Machar, llevan más de un año y medio negociando en suntuosos hoteles africanos sin resultado alguno, y ya son varios organismos internacionales los que les acusan de no tener un verdadero interés en lograr un acuerdo.

Fuentes del propio Gobierno estadunidense censuraron que ambos líderes están haciendo gala de una total indiferencia "hacia su país y hacia su gente". Ante la "muy deteriorada" situación humanitaria que atraviesa el país, que contabiliza decenas de miles de muertos y más de dos millones de desplazados, Obama manifestó que es momento de obrar "un cambio".

"Ya no queda tiempo que desperdiciar, las condiciones son cada vez peores, tenemos que actuar y África tiene que liderar esta actuación", subrayó el presidente estadunidense. "Si no vemos algún cambio, utilizaremos todas nuestras herramientas para ejercer presión", advirtió.

Obama participó en un encuentro a puerta cerrada con los líderes de Kenia, Uganda, Sudán, Etiopía y la Unión Africana para abordar este asunto y trazar un plan de actuación en el probable caso de que los líderes de Sudán del Sur no formalicen un acuerdo antes del 17 de agosto.

Según fuentes cercanas a este encuentro, los mandatarios hablaron sobre cómo presionar a las partes para que rubriquen el acuerdo antes de la fecha límite, y uno de los líderes africanos planteó incluso la posibilidad de crear una fuerza regional de intervención, algo por el momento descartado.

El martes, Barack Obama dará un discurso muy esperado en la sede de la Unión Africana (UA) en Adís Abeba. "Esperamos que se pongan en marcha distintas iniciativas en la construcción de infraestructuras de transporte y telecomunicaciones", dijo Jacob Enoh Eben, portavoz de la presidencia de la comisión de la UA, Nkosazana Dlamini-Zuma.

"Barack Obama traerá consigo a las grande empresas estadunidenses, su visita demuestra que hay que venir a África", añadió. Por su parte las organizaciones de la sociedad civil esperan que Obama empuje a la UA a respetar con más rigor su propia Carta de democracia, las elecciones y la gobernanza, en un continente sacudido por varios conflictos en países como Burundi, Sudán del Sur o la República Centroafricana.