Obama, invitado de honor en India del desfile del Republic Day

Miles de personas asistieron a pesar del mal tiempo y las medidas de seguridad a la celebración, que cada 26 de enero recuerda la entrada en vigor de la Constitución poscolonial de 1950.
Músicos de la fuerza de seguridad india hacen sonar sus trompetas sobre sus camellos durante el desfile del Día de la República en Nueva Delhi
Músicos de la fuerza de seguridad india hacen sonar sus trompetas sobre sus camellos durante el desfile del Día de la República en Nueva Delhi (AFP)

Nueva Delhi

Bajo una persistente lluvia, India celebró hoy con equipamiento militar ruso y camellos recubiertos con guirnaldas de flores su Republic Day, con el presidente estadunidense Barack Obama como invitado de honor, un símbolo más de la amistad entre los dirigentes de ambos países.

Miles de espectadores desafiaron el mal tiempo y las estrictas medidas de seguridad para presenciar el colorido desfile, que cada 26 de enero marca la entrada en vigor de la Constitución poscolonial de India en 1950.

El primer ministro indio, Narendra Modi, que llevaba un turbante verde y naranja con una pluma rosa, acogió al presidente estadunidense y a su mujer Michelle Obama, a quienes se vio hablar y sonreír animadamente durante el desfile protegidos por un cristal blindado. "El hecho de que tengamos un invitado como Obama hace este día todavía más especial", dijo Ajith Kumar, un estudiante de 20 años.

Obama, el primer presidente estadunidense en ejercicio en ser el invitado de honor del desfile militar, elogió el estilo del primer ministro de India, quien no obstante fue el blanco de las burlas en Twitter por llevar una chaqueta con su nombre bordado durante el encuentro del domingo con el mandatario estadunidense.

La presencia del presidente estadunidense plasma un giro en las relaciones de Estados Unidos con el dirigente indio, que todavía un año atrás era persona non grata en Washington. A su llegada a Nueva Delhi el domingo, Obama se dio un gran abrazo con el primer ministro indio y ambos insistieron en su amistad y confianza mutuas.

Aparte del anuncio de avances en el terreno nuclear civil, este primer día de encuentros no dio lugar a ningún anuncio mayor. "Las relaciones entre los países dependen poco de los puntos y comas (de un documento) y mucho de las relaciones entre sus dirigentes, de la alquimia entre ellos", aseveró el primer ministro indio.

"Barack y yo hemos desarrollado una verdadera amistad", añadió, y subrayó que eso contribuye a acercar a "Washington y Nueva Delhi y también a los pueblos de ambos países".

Este entendimiento entre los dos hombres marca un cambio de atmósfera entre ambos países, que se había degradado a finales de 2013 por un litigio sobre una diplomática india detenida en Nueva York.

Además, durante una década, Estados Unidos no mantuvo ninguna relación con Modi y le negó el visado en 2005 por los disturbios antimusulmanes que ensangrentaron el estado del Gujarat que dirigía en 2002.

Encuentro con empresarios

Los estadistas prometieron el domingo impulsar su cooperación en el sector nuclear civil y también evocaron el cambio climático. India es el tercer emisor mundial de gases de efecto invernadero, después de China y Estados Unidos, dos países que hace dos meses llegaron a un acuerdo sobre el nivel de sus emisiones de dichos gases.

Obama y Modi prometieron cooperar pero India se cuidó de no asumir compromisos de cara a la cumbre climática que tendrá lugar el mes de diciembre en París. Según la Casa Blanca, India anunciará sus objetivos antes de junio.

El presidente estadunidense tiene previsto reunirse con líderes del opositor Partido del Congreso en su hotel antes de asistir esta noche a una recepción ofrecida por su homólogo indio, Pranab Mukherjee.

Modi y Obama deben mantener una reunión con empresarios en un evento organizado por el US-India Business Council. Modi ha lanzado una gran campaña de comunicaciones para atraer inversión extranjera.

Los intercambios comerciales entre ambos gigantes se han quintuplicado prácticamente desde el 2000 y suponen cien mil millones de dólares anuales. El objetivo de Washington es volver a multiplicar por cinco esta cifra en los próximos años.