Obama finaliza gira asiática con advertencia a China

El presidente de Estados Unidos, que ya se encuentra de regreso en Washington, dio garantías de apoyo a sus aliados asiáticos y advirtió a Pekín de cualquier intento de dominar la región, ...
Un manifestante filipino contrario a la visita de Obama,  ante el palacio de Malacanang en Manila
Un manifestante filipino contrario a la visita de Obama, ante el palacio de Malacanang en Manila (AFP)

Manila

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresó hoy a Washington después de una larga gira por Asia para afianzar lazos diplomáticos con los gobiernos de Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas. Obama dio garantías de apoyo a sus aliados asiáticos en tanto que advirtió a China contra cualquier intento de dominar la región, especialmente el Mar de China.

"Pensamos que el derecho internacional debe ser respetado, que la libertad de navegación debe ser preservada y que no debe limitarse el comercio. Pensamos que las diferencias deben ser resueltas de manera pacífica y no por la intimidación o la fuerza", dijo Obama en Manila, última etapa de su gira.

Obama trata de impulsar una política de "equilibrio" de la diplomacia estadunidense hacia Asia, pero los focos de inestabilidad en Ucrania y Oriente Medio vienen dificultando ese propósito. De hecho el viernes Obama tiene agendado un encuentro con la canciller alemana Angela Merkel sobre Ucrania, reunión que tendrá lugar en la Casa Blanca.

En el último día de su viaje, en Filipinas, Obama aprovechó un discurso pronunciado ante militares estadunidenses y filipinos en Manila para pedir moderación a China, sin nombrarla. "Nosotros creemos que las naciones y los pueblos tienen derecho a vivir en paz y seguridad, a que se respeten su soberanía y su integridad", dijo.

"Creemos que se debe respetar la legislación internacional, preservar la libertad de navegación y no obstaculizar el comercio. Creemos que las disputas deben resolverse pacíficamente y no por medio de la intimidación o la fuerza", insistió el mandatario estadunidense.

La gira asiática de Barack Obama, esperada por sus aliados después de la anulación de un desplazamiento en octubre pasado debido a la crisis presupuestaria en Washington, pasó por cuatro países que tienen tensiones con Pekín, que reclama la casi totalidad del Mar de China, Oriental y Meridional.

Las tensiones con Japón son las más fuertes debido a las Islas Senkaku, un archipiélago deshabitado en el Mar de China Oriental controlado por los japoneses, pero reivindicado enérgicamente por los chinos, que las llaman Diaoyu. Estados Unidos reiteró la posición que defiende desde hace mucho tiempo: que Washington apoyará a Tokio si es agredido a causa de las Senkaku, sin pronunciarse respecto a quién pertenecen esas islas.

Un editorial publicado hoy por el diario China Daily acusó a Obama de "considerar a Pekín como un adversario". "Washington ya no trata de disimular su voluntad de contener la influencia china en la región", afirmó este diario oficial chino. "Estados Unidos muestra que es una amenaza para China en materia de seguridad", agregó.

Estados Unidos ha adoptado una posición muy delicada, puesto que necesita a China para contener a la turbulenta Corea del Norte, que prepara un cuarto ensayo nuclear, según los analistas. Sin embargo, los estadunidenses volvieron a desafiar a Pekín firmando un acuerdo de defensa reforzado con Manila, que permite el incremento de la presencia de militares y equipos de EU en Filipinas. Es decir, a orillas del Mar de China.

Al referirse a su tratado de defensa mutua de 1951, Obama advirtió: "Este tratado significa que nuestras dos naciones prometen, y cito, 'nuestra determinación común a defenderse de ataques armados externos'". "Y ningún agresor potencial puede dejarse llevar por la ilusión de que alguno de ellos está solo. En otras palabras, nuestro compromiso para defender a Filipinas es invulnerable. Estados Unidos cumplirá con ese compromiso porque los aliados nunca están solos", afirmó.

Contrariamente a las garantías suministradas a Japón, o a Corea del Sur en caso de agresión del Norte (28,500 soldados norteamericanos están acantonados en el Sur), Obama no citó específicamente las zonas marítimas que son la causa del conflicto sinofilipino como un motivo de asistencia a Manila si China se apoderase de ellas por la fuerza. Pero Pekín comprende perfectamente el contexto internacional.

Estados Unidos, acaparado por el difícil proceso de paz israelo-palestino, la crisis con Rusia a causa de Ucrania y su retiro militar de Afganistán, sigue decidido a aplicar su estrategia de "reequilibrio" geoestratégico en beneficio de Asia, insistió Obama. A nivel comercial, Washington tiene dificultades en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), un ambicioso convenio de libre comercio que estaría integrado por doce países, incluyendo a Estados Unidos y Japón.

Aunque pasaron noches enteras negociando, los norteamericanos no lograron hacer ceder a los japoneses en las barreras arancelarias que obstaculizan el ingreso de automóviles y sobre todo de productos agrícolas estadunidenses. "A pesar de los progresos, quedan muchas cosas pendientes para concluir el TPP", reconocieron los dos socios después de la visita de Obama a Tokio.