Obama y una numerosa delegación finalizan visita a Arabia Saudí

El presidente de EU había acortado su visita a la India para acudir al reino ultraconservador, primer exportador mundial de petróleo, y dar el pésame al nuevo monarca tras la muerte de su hermanastro.
Obama, con el rey Salman (d) en el palacio de Erga en Riad, durante su reunión de hoy
Obama, con el rey Salman (d) en el palacio de Erga en Riad, durante su reunión de hoy (AFP)

Riad

El presidente estadunidense Barack Obama visitó hoy Arabia Saudí para dar el pésame al nuevo monarca por la muerte de su hermanastro y hablar de política y diplomacia.

El mandatario estadunidense llegó en la tarde a bordo del Air Force One a Riad, donde fue recibido al pie del avión hacia las 15:20 hora local (12:20 hora GMT) por el rey Salman ben Abdelaziz, que heredó el trono tras la muerte de su hermanastro Abdalá el pasado viernes.

"Es bueno verlos", dijo a sus anfitriones el presidente estadunidense, quien dejó la capital después de una cena en el palacio privado del rey. Tras conocerse el fallecimiento de Abdalá, Obama tuvo que acortar su visita a la India para acudir al reino ultraconservador sunita, primer exportador mundial de petróleo, peso pesado de Oriente Medio y aliado de Estados Unidos desde hace 70 años.

Le acompañaron su esposa Michelle, el secretario de Estado John Kerry, el senador republicano John McCain, el director de la CIA John Brennan y el general Lloyd Austin, jefe del mando central del ejército estadunidense (Centcom).

La delegación estadunidense contó con 29 miembros, entre ellos antiguos responsables de la era de George y George W. Bush, como los antiguos secretarios de Estado James Baker y Condoleeza Rice.

"Hay que mostrarles a los saudíes la importancia que tienen para Estados Unidos", estimó Baker, que ejerció como secretario de Estado durante la primera Guerra del Golfo, quien afirmó que en estos tiempos de inseguridad, el reino es una isla de estabilidad.

Varios analistas aseguran que Barack Obama y Salman ben Abdelaziz intentaron dar un nuevo impulso a los vínculos bilaterales entre ambos países, que se debilitaron en los últimos años a pesar de su colaboración estratégica fundada en antiguas relaciones y enormes intereses petroleros.

El nuevo rey debería presionar a Washington para que se implique más en buscar una salida para las crisis en la región. "Algunos temas deben ser objeto de un acuerdo entre el rey Salman y Obama, pero sigue habiendo divergencias", apunta Answar Eshqi, que dirige el Centro de Estudios Estratégicos de Oriente Medio, con sede en Yedá, en el oeste de Arabia Saudí.

Según él, Riad discrepa con Washington en la lucha contra el terrorismo y en las crisis de Yemen, Siria y Libia. Más tarde, a través de su cuenta en Twitter, el rey Salman dijo que fue "un placer haber recibido al presidente Barack Obama. Discutimos sobre los lazos históricos entre nuestras naciones, así como de una asociación estratégica para apoyar a la paz en el mundo".

EI, Yemen, Libia e Irán

Ben Rhodes, consejero del presidente norteamericano, dijo antes de la visita que en la agenda estaba el tema de la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico, en la que participa militarmente Riad, y de la crisis en Yemen, país fronterizo con Arabia Saudí y aliado de Estados Unidos en su lucha contra Al Qaeda.

También mencionó Irán. Los expertos consideran que los saudíes sunitas ven con recelos la voluntad de Washington de llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, sin tener en cuenta, según ellos, el ascenso de los iraníes chiitas, sus grandes rivales, en la región.

Respecto a Yemen y Libia, dos Estados a la deriva políticamente y desagarrados por combates entre facciones rivales, Arabia Saudí desea que Washington presione a los protagonistas de ambas crisis para que vuelvan a la mesa de negociaciones, según Eshqi.

Sobre el conflicto israelo-palestino, el reino saudí, que lanzó una iniciativa de paz con Israel en 2002, lamenta que el secretario de Estado, John Kerry, no haya sido capaz de conseguir avances.

Según Jean-François Seznec, especialista del petróleo y profesor en la universidad estadunidense de Georgetown, las relaciones entre Riad y Washington no están en su mejor nivel. "Los saudíes de todos los niveles piensan que los norteamericanos ya no son de fiar", asegura.

Salman Shaikh, director del Brookings Doha Centre, imputa este deterioro al hecho de que el presidente Obama no haya creado vínculos personales estrechos con Abdalá, al contrario de su predecesor George W. Bush.

Pero Frederic Wehrey, especialista del Golfo y de las relaciones entre Estados Unidos y las monarquías petroleras, cree que "las diferencias pueden solucionarse" y que la muerte del rey Abdalá podría "abrir un nuevo capítulo en las relaciones" entre ambos países.