Obama defiende negativa de EU a usar la fuerza en Siria

El presidente de EU sugirió que una intervención de las fuerzas estadunidenses no hubiera tenido demasiado impacto sin una permanencia a largo plazo en el terreno y reclamó al monarca ...
Obama, en el momento de desembarcar del Air Force One a su llegada al aeropuerto internacional Rey Jalid en Riad, Arabia Saudí
Obama, en el momento de desembarcar del Air Force One a su llegada al aeropuerto internacional Rey Jalid en Riad, Arabia Saudí (AFP)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió hoy su decisión de no utilizar la fuerza militar en Siria, alegando que Estados Unidos tiene sus límites. Los comentarios del mandatario fueron formulados en una entrevista realizada antes de su visita a Arabia Saudita, país que recibió negativamente su decisión de última hora de suspender ataques contra el régimen sirio, a causa del uso de armas químicas en la guerra civil que afecta al país.

"Creo que es una noción falsa (sostener) que de alguna manera estábamos en posición de prevenir, con algunos ataques selectivos, la difícil situación que vemos en Siria", dijo Obama a la cadena CBS en Roma. "No es que no valga la pena", agregó. "Es que después de una década de guerra, Estados Unidos tiene límites", admitió. El presidente sugirió que una intervención de las fuerzas estadunidenses no hubiera tenido demasiado impacto sin una permanencia a largo plazo en el terreno. "No está claro que finalmente el resultado hubiera sido significativamente mejor", afirmó.

De otra parte, Obama le pidió hoy al rey saudí Abdalá más cooperación en la lucha contra los extremistas islámicos en la guerra civil siria. El "aislamiento" de grupos islamistas es tan importante como el apoyo común a la oposición al presidente Bashar al Asad, afirmó la Casa Blanca tras el encuentro entre los dos. Sin embargo, no hubo ningún anuncio sobre ayuda adicional para los rebeldes sobre la que especulan actualmente los medios estadunidenses.

Obama viajó a la capital saudí, Riad, tras su gira por Europa. El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, lo acompañó. El esperado encuentro tenía como fin recomponer la estrecha relación entre los dos países. En el último tiempo habían surgido diferencias de opinión entre los dos aliados, entre otros por las conversaciones de Occidente con Irán por su programa nuclear o las críticas estadunidenses al golpe militar en Egipto, celebrado por Arabia Saudí.

Los pedidos del reino para que se envíen armas más potentes a los rebeldes en Siria chocaron con cierta reticencia de Estados Unidos, que dijo que temía que los sistemas de defensa aérea portátiles (manpads, por sus siglas en inglés) caigan en las manos equivocadas. "Hay determinados tipos de armas, incluyendo los manpads, que corren el riesgo de propagarse si son llevados a Siria", afirmó el viceasesor en seguridad de Obama, Ben Rhodes, camino a Riad. Los estadunidenses critican a los saudíes por dar de forma arbitaria armas a grupos rebeldes cercanos al terrorismo.

Rhodes señaló que el fin de la charla era hablar acerca de "cómo fortalecer mejor política y militarmente a la oposición moderada en Siria como contrapeso a Asad", dijo Rhodes. Para ello, añadió, debe ser más efectiva la coordinación con los países participantes del golfo, Turquía y Europa. En cuanto a la relación con Arabia Saudí, Rhodes indicó: "Nuestra sociedad es hoy día más fuerte que a fines del año pasado, cuando tuvimos diferencias tácticas sobre nuestra política hacia Siria". En ese entonces, los saudíes se sintieron molestos cuando Obama rechazó una intervención.

El objetivo de la visita también era restarle preocupaciones a los saudíes sobre las negociaciones con Teherán por el controvertido programa nuclear iraní. La monarquía sunita teme que su enemigo chiita Irán se fortalezca en la región mediante el relajamiento de las sanciones en la región. "Nuestras preocupaciones por el comportamiento iraní siguen en pie", aseguró Rhodes. Añadió que es bueno para todos los vecinos si se evita a través de negociaciones que Irán construya una bomba atómica.

Obama y Abdalá se encontraron en un lujoso recinto en medio del desierto, cerca de Riad. Una cena conjunta que estaba prevista fue cancelada por motivos desconocidos. La seguridad fue reforzada en Riad ante la visita del mandatario estadunidense. Los conductores tuvieron que sortear varios controles policiales, mientras que helicópteros sobrevolaban el barrio diplomático en el que se encuentra el hotel en el que Obama pasará la noche. El tema de los derechos humanos en Arabia Saudí no fue mencionado, ya que, según Rhodes, la colaboración en otros temas es demasiado importante.

Asimismo, Estados Unidos aseguró hoy estar "profundamente preocupado" por la violencia contra la comunidad armenia en la ciudad de Kesab, en el noroeste de Siria, y pidió respeto a la población civil y sus lugares de oración. "Estamos profundamente preocupados por la reciente lucha y violencia que está poniendo en peligro a la comunidad armenia en Kesab", afirmó hoy en rueda de prensa la portavoz del Departamento de Estado Marie Harf.

"Hay demasiados civiles inocentes que están sufriendo como resultado de la guerra", subrayó Harf, quien pidió que se proteja "a todos los civiles y sus lugares de oración". EU ha condenado en numerosas ocasiones las amenazas contra los cristianos y otras minorías en Siria. Harf recordó hoy que ese fue uno de los temas que salió a colación durante el encuentro ayer en Roma del presidente estadunidense Barack Obama con el papa Francisco.

Por otra parte, la ONU aseguró hoy que Siria está incumpliendo las exigencias de acceso humanitario fijadas hace poco más de un mes por el Consejo de Seguridad, lo que ha llevado a las potencias occidentales a comenzar a discutir posibles medidas en respuesta. La subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, aseguró que en las últimas semanas la situación para la población siria "ha empeorado" y han continuado produciéndose violaciones de la ley humanitaria, incluidas trabas "arbitrarias e injustificadas" a la ayuda para los civiles.

Según señalaron hoy varios embajadores occidentales, los miembros del Consejo de Seguridad han comenzado ya a discutir posibles medidas para responder al incumplimiento de la resolución aprobada el pasado 22 de febrero. El documento no contemplaba sanciones automáticas en caso de violación de la resolución, pero sí advertía de la posibilidad de emprender "pasos adicionales".

"Estamos obligados a actuar, no sólo por la seriedad con la que nos tomamos nuestros mandato en el Consejo de Seguridad y los compromisos que asumimos, sino simplemente por un sentido básico de la decencia", aseguró la embajadora estadunidense, Samantha Power. El representante británico, Mark Lyall Grant, aseguró que el Consejo está ya empezando a discutir "qué pasos pueden tomarse", una situación que confirmó la embajadora de Luxemburgo, que este mes ocupa la presidencia del máximo órgano de decisión de la ONU.

Rusia, que apoyó la resolución humanitaria del pasado 22 de febrero, se ha opuesto hasta ahora a cualquier sanción en el Consejo de Seguridad contra el régimen de Bashar al Asad. Los miembros del Consejo discutieron hoy a puerta cerrada el informe preparado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre el cumplimiento de las exigencias humanitarias. Según explicó Amos tras el encuentro, en el último mes la situación en Siria ha empeorado en lugar de mejorar y a día de hoy 3.5 millones de personas necesitan ayuda en áreas de difícil acceso, un millón más que a principios de año.

La responsable de la ONU señaló que sólo un 6 % de la población que vive en ciudades sitiadas ha tenido acceso a la asistencia en las últimas semanas y criticó las trabas que sufre el trabajo de las agencias humanitarias. Entre otras cosas, señaló las "barreras administrativas" por parte del régimen y la incautación de equipos médicos transportados por convoyes humanitarios.

Para Occidente, el régimen sirio es el principal responsable de la situación, según recalcó Power, quien aseguró que los grupos de la oposición han logrado avances en el acceso humanitario en las áreas que controlan. La embajadora luxemburguesa, Sylvie Lucas, insistió en que el gobierno no ha respondido a las demandas del Consejo de Seguridad y apostó por tomar medidas si la situación continúa.

Por su parte, el embajador sirio en la ONU, Bashar Jafari, criticó la postura de varias de las potencias occidentales, acusándolas de "negar los hechos" y de respaldar a grupos terroristas. El representante sirio subrayó que lo que Siria necesita es que la comunidad internacional coopere con el gobierno para poner fin a la crisis y ayudar a la población civil, en lugar de ponerse de parte de la oposición.