Obama veta construcción de oleoducto Keystone XL

La ley que autorizaba la construcción de la polémica obra, por motivos medioambientales, entre Canadá y Estados Unidos, fue aprobada gracias a la mayoría republicana en el Congreso.
Activistas contrarios a la construcción del oleoducto Keystone se manifiestan ante la Casa Blanca el pasado 28 de enero
Activistas contrarios a la construcción del oleoducto Keystone se manifiestan ante la Casa Blanca el pasado 28 de enero (AFP)

Washington

El presidente estadunidense, Barack Obama, opuso hoy su veto a la ley, ya aprobada por el Congreso controlado por los republicanos, que autorizaba la construcción del oleoducto Keystone XL entre Canadá y Estados Unidos.

Haciendo uso de su veto, Obama busca conservar su poder de decisión sobre este controvertido proyecto, en particular por razones medioambientales, aunque todavía no se pronunció sobre cuestiones de fondo del plan.

Las asociaciones ambientales y varios demócratas consideran que el proyecto atenta contra el combate del cambio climático y advierten sobre los riesgos de fugas planteados por el oleoducto.

Los republicanos, apoyados por el gobierno del conservador canadiense Stephen Harper, ensalzan el potencial de la creación de empleos durante la construcción, el refuerzo de la independencia energética estadunidense y la seguridad del transporte por tuberías y no por vías ferroviarias.

Los líderes republicanos de la Cámara de Representantes y del Senado, John Boehner y Mitch McConnell, denunciaron en el diario USA Today que se trata de una decisión "puramente política" que no tiene nada que ver con el valor intrínseco del proyecto. Agregaron que los grandes beneficiarios de la decisión son "los burócratas, los ecologistas y los chinos".

Es el primer veto de Obama desde que los republicanos tomaron el control total del Congreso en enero y su tercero desde que arribó a la Casa Blanca en 2009. En su carta al Senado explicando su veto, Obama afirma que el Congreso intentó por medio de esta ley "evadir" un proceso de decisión establecido de larga data.

Los republicanos tienen la posibilidad de pedir una nueva votación, pero necesitarían una mayoría de dos tercios, lo que implicaría el apoyo de varios demócratas, una hipótesis poco probable.

El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, señaló que, a pesar del enfrentamiento con los republicanos, es posible que Obama dé luz verde al proyecto. "El Departamento de Estado está examinando los diferentes impactos, negativos y positivos, que el oleoducto puede generar a nuestro país (...) El presidente mantiene una mente abierta", comentó.

Obama, quien ha hecho del combate al cambio climático una de sus prioridades, ha dicho que uno de los elementos cruciales que incidirán en su decisión final es si el proyecto aumentará sensiblemente la emisión de CO2 a la atmósfera.

El operador TransCanada presentó, en 2008 y luego en 2012, una propuesta de la construcción del Keystone XL para transportar petróleo bruto extraído en Alberta (oeste de Canadá) hacia Nebraska (centro de Estados Unidos), donde podría alcanzar el Golfo de México a través de la red existente de oleoductos. El oleoducto permitiría aumentar en 40% la capacidad de transporte.

Tras la reacción de Obama, TransCanada reafirmó su determinación a continuar con el proyecto. "Los oleoductos son, de lejos, el medio más seguro y más sensato desde el punto de vista ambiental para transportar los millones de barriles de petróleo que los estadunidenses consumen a diario", indicó el grupo.