Obama rechaza condiciones y plazos republicanos, pero seguirá negociando

La Casa Blanca no está dispuesta a un acuerdo para aumentar el techo de deuda solo por seis semanas.
Obama, durante un encuentro con pequeños empresarios en la Roosevelt Room de la Casa Blanca
Obama, durante un encuentro con pequeños empresarios en la Roosevelt Room de la Casa Blanca (AFP)

Washington DC -Baltimore

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el líder de los republicanos en la Cámara baja, John Boehner, acordaron hoy seguir dialogando tras quedar claro que la Casa Blanca no está dispuesta a un acuerdo para aumentar el techo de deuda solo por seis semanas.

En el undécimo día de cierre de la Administración Pública los republicanos en el Congreso siguen trabajando en un plan que desbloquee las asignaciones presupuestarias congeladas y que eleve el techo de deuda antes del 17 de octubre, cuando se cumple el límite para que el Tesoro pueda pagar sus obligaciones.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, reiteró que el presidente Obama quiere un acuerdo "limpio" que no esté condicionado a parar la reforma sanitaria, que es ley desde 2010, y recortes en programas sociales para reducir el déficit.

"Estamos en mejor posición que hace una semana", pero "no hay acuerdo" todavía constató Carney, que calificó las conversaciones de "constructivas". También reveló, sin dar muchos detalles, que Obama tenía "ciertas preocupaciones" sobre la propuesta presentada el día anterior por los republicanos en la Cámara.

Asimismo, Carney pidió a los republicanos "no usar (la amenaza) de la suspensión de pagos como arma en las negociaciones" y no proponer un aumento del límite de endeudamiento de apenas seis semanas, que afectaría de lleno a la importante temporada de compras de vacaciones.

La Casa Blanca aseguró que no quiere que se repita la misma dinámica de negociaciones de nuevo en pocas semanas y que la incertidumbre se instale en la primera economía mundial y en los mercados internacionales.

No obstante, el portavoz se mostró optimista por "la nueva predisposición" republicana para poner fin a la parálisis del Gobierno federal y por reconocer que la imposibilidad de aumentar el límite de deuda a tiempo tendría afectos "catastróficos".

Obama y Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, hablaron por teléfono hoy, y mantuvieron una "buena conversación", en la que coincidieron en la necesidad de "seguir dialogando", según indicó el portavoz de la Casa Blanca.

El presidente cree que "no podemos permitir que una facción de un partido", en referencia al sector más conservador de los republicanos, "use la amenaza de la suspensión de pagos para obtener concesiones".

El grupo más moderado de republicanos en el Senado apoya un acuerdo que ponga de una sola vez fin al cierre de la Administración y aumente el techo de deuda por tres meses, algo que los mercados vigilan con atención, aunque la Cámara de Representantes sigue sin alcanzar el consenso necesario para desbloquear el proceso legislativo necesario.

El senador republicano Lindsey Graham dijo hoy que han conseguido hacer progresos en sus encuentros con Boehner, aunque queda por determinar "si la Cámara de Representantes puede encontrar un centro de gravedad para abrir el Gobierno".

En las negociaciones de esta noche ha tomado fuerza una propuesta republicana para que reabra la Administración federal y permita que las agencias ahora bajo mínimo operen por al menos 6 meses con las asignaciones presupuestarias previas al cierre.

El techo de deuda podría aumentarse hasta comienzos de 2014 y como condición se pediría al Congreso iniciar negociaciones presupuestarias, para alcanzar un acuerdo fiscal y de gasto a largo plazo, que se ha resistido desde que el Legislativo quedó dividido entre demócratas y republicanos.

En un intento por conseguir parte de sus demandas, los republicanos demandarían que partes menores de la reforma sanitaria de Obama fueran retrasadas, algo que podría recibir los de una mayoría demócrata y el visto bueno de Obama.

Obama también recibió hoy en la Casa Blanca a los senadores republicanos, más flexibles que sus colegas de partido en la Cámara de Representantes, donde son mayoría, bajo presión de los ultraconservadores del Tea Party.

"Estoy alentado por la actitud del presidente", dijo el senador republicano John McCain. "¿Hubo un avance determinante? No. Pero puedo decir que esta discusión fue un ejercicio muy útil. Lamento que no haya tenido lugar hace unas semanas", afirmó.

"Me siento optimista con respecto a los días venideros", dijo otro senador del partido, Mike Johanns, mientras que su colega, Jeff Flake, expresó que aunque "ciertamente no hay un acuerdo", fue una "buena reunión". "Estamos en camino de resolver este problema", aseguró otro senador republicano, Bob Corker, juzgando improbable una salida de la crisis este fin de semana.

Los republicanos sienten la presión toda vez que la opinión pública se ha puesto mayoritariamente del lado del presidente. Un sondeo de NBC/[i]Wall Street Journal[/i] mostró que el 53% de los estadunidenses estima que los republicanos son los responsables de la parálisis del gobierno federal, contra 31% que acusa al presidente Obama, unas cifras negativas a un año de elecciones legislativas.

Harry Reid, jefe de los demócratas en el Senado, que dominan, rechazó la idea de elevar el techo de la deuda unas pocas semanas, reticente ante la perspectiva de una nueva crisis poco antes de las fiestas de fin de año.