Obama asegura que salvaría a Putin si se estuviera ahogando

El presidente de Estados Unidos, que recordó que "solía ser un nadador bastante bueno, porque crecí en Hawai" y criticó la visión de "Guerra Fría" de su par ruso, inició su visita a Corea ...
La presidenta surcoreana, Geun-hye Park (d) y el presidente de EU, Barack Obama, durante la conferencia de prensa en la Casa Azul en Seúl
La presidenta surcoreana, Geun-hye Park (d) y el presidente de EU, Barack Obama, durante la conferencia de prensa en la Casa Azul en Seúl (AFP)

Seúl

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se mostró hoy de acuerdo en algo con su par de Rusia, Vladímir Putin, probablemente por primera vez desde que comenzó la crisis ucraniana: si el mandatario ruso se estuviera ahogando, él lo rescataría sin dudarlo. "Por supuesto que salvaría al presidente Putin si se estuviera ahogando", dijo Obama durante una conferencia de prensa en Seúl junto a la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, según las declaraciones difundidas por la Casa Blanca.

La semana pasada, en respuesta a la pregunta de una niña durante una conferencia televisada, Putin opinó que, si se estuviera ahogando, Obama sí lo rescataría, porque "es un hombre decente". Preguntado hoy al respecto, Obama afirmó que le gusta "pensar que salvaría a cualquiera que estuviera ahogándose", incluido el presidente ruso. "Yo solía ser un nadador bastante bueno, porque crecí en Hawai; aunque he perdido un poco de práctica", bromeó.

No obstante, el mandatario estadunidense no respondió a la segunda parte de la pregunta del periodista, que le planteó si cree que Putin lo salvaría a él en el caso contrario. Desde que Putin regresó a la presidencia en 2012, su relación personal con Obama ha sido notablemente más fría que la que el mandatario estadunidense mantuvo con su predecesor, Dmitri Medvédev, con quien trató de impulsar una mejora ("reset") de los lazos bilaterales que se ha visto estancada por la crisis ucraniana.

"El señor Putin, en mi segundo mandato, ha tenido una creciente tendencia a mirar el mundo a través de un prisma de la Guerra Fría y a ver los intereses de Rusia como invariablemente enfrentados con los de Occidente", afirmó hoy Obama. "No estoy de acuerdo con él en mi análisis de qué es lo que conviene a Rusia, pero él es el presidente de ese país", agregó.

Las decisiones recientes de Putin, "primero con su apoyo al horrendo derramamiento de sangre que ha llevado a cabo el régimen de (Bashar Al) Asad en Siria y después, más claramente, respecto a la situación en Ucrania, han hecho que sea mucho más difícil para nosotros cooperar con él", indicó Obama. "Y sospecho que eso va a seguir siendo así durante algún tiempo todavía", añadió.

Obama inició hoy una visita a Corea del Sur, advirtiendo a Corea del Norte que las amenazas no le aportarán "nada", en momentos en que se teme que Pyongyang realice una cuarta prueba nuclear. Las amenazas de Corea del Norte no le "aportarán nada", declaró Obama, en una conferencia de prensa conjunta con su par surcoreana Park Geun-Hye.

Además, "China está empezando a reconocer que Corea del Norte no representa solamente una molestia, sino también una amenaza significativa para su propia seguridad", indicó el mandatario estadunidense. Desde Tokio, primera etapa de su gira asiática, antes de viajar a Seúl, Obama había pedido a China que convenza a Corea del Norte de que abandone su programa nuclear.

Según un centro de estudios estadunidense especializado en Corea del Norte, poco antes que se produjera la llegada del presidente Obama a Seúl, Pyongyang parecía encontrarse en plenos preparativos para un cuarto ensayo nuclear. Imágenes tomadas desde satélites muestran un aumento de las actividades en el sitio de Punggye-ri, donde se desarrollan las pruebas nucleares de Pyongyang, las que estarían vinculadas "probablemente a la preparación de una nueva detonación", indicó el instituto estadunidense-surcoreano de la universidad Johns Hopkins.

Anteriormente, Corea del Norte realizó tres pruebas nucleares: en octubre de 2006, en mayo de 2009 y en febrero de 2013, ensayos prohibidos por la ONU y que en cada una de estas ocasiones, provocaron nuevas sanciones internacionales contra el país asiático. Los analistas están divididos en cuanto a la probabilidad de que esta cuarta prueba tenga lugar simultáneamente a la visita de Obama. Algunos consideran que Pyongyang busca sobre todo hacerle "castañear los dientes" a Estados Unidos y Corea del Sur, pero prefiere evitar la cólera de China, su único aliado de peso.

Corea del Norte había calificado esta semana de "peligrosa" la gira de Obama, considerando que agravará la tensión militar y tendrá consecuencias negativas para "la carrera armamentista nuclear". Estados Unidos tiene 28,500 soldados en el territorio surcoreano y ambos países llevan a cabo todos los años maniobras militares conjuntas que irritan a Corea del Norte.

Además de los temores de una nueva prueba nuclear norcoreana, esta visita de Obama está dominada por el duelo, tras la muerte de 183 personas y la desaparición de otras 119 en el naufragio de un transbordador. A su llegada a Seúl, Obama presentó sus condolencias por esta "increíble pérdida" causada por el naufragio del ferry el 18 de abril. "Soy muy consciente de que mi visita tiene lugar en un momento de duelo para el pueblo de esta nación", declaró el mandatario.

"Sólo quiero presentar, en nombre del pueblo estadunidense, condolencias por esta increíble pérdida que ha tenido lugar", agregó. Por otra parte, Obama consideró también que el sistema de prostitución forzada de mujeres asiáticas al servicio de los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial fue una violación "atroz" de los derechos humanos.

La mayoría de los historiadores estiman en 200 mil el número de mujeres --sobre todo coreanas, chinas y filipinas-- convertidas en esclavas sexuales por Tokio durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En la actualidad, el caso de estas mujeres y las atrocidades cometidas por las tropas imperiales siguen pesando sobre las relaciones entre Japón y sus vecinos. Para Obama, los japoneses y los coreanos tienen que "encontrar caminos que permitan superar la pena y el dolor".