Obama y Rousseff buscarán acuerdo climático "ambicioso"

Los presidentes de Estados Unidos y Brasil relanzaron la relación bilateral tras las tensiones de los últimos años, y se mostraron decididos a impulsar acciones contra el cambio climático.
El presidente de EU, Barack Obama (d), y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff (i), durante su entrevista en el Despacho Oval de la Casa Blanca
El presidente de EU, Barack Obama (d), y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff (i), durante su entrevista en el Despacho Oval de la Casa Blanca (AFP)

Washington

Los presidentes de Estados Unidos y de Brasil, Barack Obama y Dilma Rousseff, celebraron hoy que su relación bilateral, que atravesó tensiones en los últimos años, se encuentre ahora en "un nuevo nivel" y concentrada en acciones conjuntas contra el cambio climático, para lo que buscarán un acuerdo "ambicioso" en la cumbre del COP 21 a fin de año en París.

"Dilma, quiero agradecerle por haber llevado la alianza entre nuestros dos países a un nuevo nivel", dijo Obama en una conferencia de prensa conjunta luego de una reunión de dos horas en el Salón Oval de la Casa Blanca.

"Deforestación ilegal cero"

Durante la reunión, Rousseff garantizó a Obama los esfuerzos de su gobierno para reducir a cero la deforestación ilegal en un plazo de quince años, una meta que Brasil deberá asumir formalmente en el paquete de propuestas que presentará ante la COP 21, la conferencia mundial sobre el clima prevista a fines de año en París.

"No se trata apenas de reducir la deforestación. Queremos llegar, en Brasil, a la deforestación ilegal cero hasta el año 2030", dijo Rousseff en la misma conferencia de prensa. La reunión y el tono de las declaraciones marcaron el fin de las tensiones entre Washington y Brasília y lanzaron una nueva etapa entre los dos países, concentrada en la cooperación y en el esfuerzo para multiplicar el intercambio comercial.

Los lazos entre Brasília y Washington sufrieron un verdadero terremoto en 2013 ante las revelaciones de que la inteligencia estadunidense había interceptado teléfonos personales de Rousseff. El escándalo motivó la postergación de una visita a Estados Unidos programada para octubre de ese año.

Desde entonces, "algunas cosas han cambiado, en particular debido al hecho de que Obama y el Gobierno de Estados Unidos nos han indicado en varias ocasiones que ya no se implicarán en actos intrusivos de espionaje a países amigos", aseguró Rousseff.

Hoy, sin embargo, Rousseff dejó claro que su gobierno consideraba el caso una página pasada. "Yo creo en el presidente Obama. Él me dijo que cuando necesite alguna información sobre Brasil me llamará por teléfono. Tengo la seguridad de que las condiciones son diferentes ahora", dijo Rousseff durante la conferencia de prensa.

Metas ambiciosas sobre clima

En ese renovado énfasis en la cooperación en el área ambiental, en particular en acciones de combate al calentamiento global, los dos gobiernos emitieron una Declaración donde pidieron un acuerdo mundial "ambicioso" durante la conferencia COP 21 sobre el clima.

Los dos gobiernos se proponen "trabajar conjuntamente y con otros socios para resolver potenciales obstáculos para un acuerdo ambicioso y equilibrado en París", según la declaración.

Obama, en tanto, dijo que los dos países tienen "objetivos ambiciosos" en cuanto al incremento del total de energías renovables -un 20% hasta el año 2030-, una meta "que representa triplicar la capacidad de Estados Unidos y duplicar la de Brasil".

Los países deberán presentar ante la COP21 sus metas internas de reducción de emisiones para tratar de limitar el aumento de la temperatura promedio del planeta a menos de 2 grados centígrados y de esa forma frenar los bruscos cambios climáticos.

Brasil aún no ha formalizado las propuestas que presentará para esa reunión, pero la declaración de Rousseff y el texto de la Declaración conjunta divulgada este martes sugieren la dimensión de las metas que el país se impondrá.

Durante un homenaje en el Departamento de Estado, Rousseff dijo que la Declaración "es una señal inequívoca del compromiso" alcanzado por Brasil y Estados Unidos con el éxito de la COP21. "Creo que la meta de 20% de fuentes renovables en nuestra matriz eléctrica, excluyendo la energía hídrica, es algo histórico", señaló.

Duplicar el comercio

Un comunicado conjunto de siete páginas marcó el cambio de tono en las relaciones entre los dos gigantes, y destacó las cuatro instancias puestas en marcha para mejorar el diálogo en áreas de alianza global, economía y finanzas, estrategia energética y cooperación en Defensa.

El documento no menciona metas específicas, pero fuentes de las dos delegaciones coincidieron en señalar que la intención es concentrar esfuerzos para duplicar el comercio en los próximos diez años, una tarea que requerirá negociaciones, por ejemplo, sobre barreras en los dos países.

En este sentido, el departamento estadunidense de Agricultura modificó sus normativas para permitir la importación de carne vacuna de varias regiones de Brasil, levantando restricciones que eran objeto de negociación desde hace quince años.

Fuentes oficiales brasileñas estiman que esa flexibilización en las normas estadunidenses permitirá la venta de hasta cien mil toneladas de carne vacuna brasileña en los próximos cinco años.

"Nuestro intercambio comercial es sustancial y está basado en productos con alto valor agregado. Queremos expandirlo más y diversificar ese intercambio. Y nuestro desafío es duplicar nuestro comercio en un plazo de una década", dijo la mandataria brasileña.

El vicepresidente de EU, Joe Biden, aseguró hoy que los nuevos anuncios sobre clima "tienen el potencial de cambiar el mundo", durante un almuerzo en honor de Rousseff.

Por otra parte, Obama subrayó que Estados Unidos ve a Brasil como "una potencia global, no regional", pero al mismo tiempo considera que mantener una alianza con ese país es "un pilar" clave en la relación estadounidense con Latinoamérica.

Por eso, Obama y Rousseff repasaron la situación política en el continente, incluido en Venezuela, y se comprometieron a "respaldar la democracia y los derechos humanos en toda Latinoamérica", en palabras del mandatario estadunidense. Además, Obama puso al día a Rousseff del proceso de normalización de relaciones entre EU y Cuba, anunciado el pasado diciembre.

Invitado a los Juegos de Río

Rousseff consideró que ese acercamiento ha "puesto fin a los últimos vestigios de la Guerra Fría, y en último término ha elevado el nivel de las relaciones entre EU y la región al completo".

Durante su reunión de hoy, Obama y Rousseff anunciaron además que Brasil participará en el programa estadunidense "Global Entry", que agiliza la entrada de viajeros en los aeropuertos de Estados Unidos, antes de que acabe la primera mitad de 2016.

Además, firmaron un acuerdo que permitirá que los ciudadanos brasileños que trabajen en EU y los estadunidenses en Brasil vean reconocidas sus contribuciones a la seguridad social en ambos países, y acordaron estrechar la cooperación respecto a los estándares de regulación comercial.

Rousseff aprovechó la visita para invitar a Obama a visitar Río de Janeiro para los Juegos Olímpicos de 2016, y regaló al mandatario un suéter amarillo y verde con la palabra "Brasil" inscrita en la espalda, animándole a ponérselo cuando haga ese viaje.