Obama lleva a cumbre del G7 su plan energético y firmeza en Ucrania

El presidente de EU y su par ucraniano se reunirán mañana en Varsovia aprovechando la cumbre del Grupo de los Siete, en la que el mandatario expondrá su plan energético como ejemplo para un ...
Obama (d), brinda con el ex presidente de Polonia, Lech Walesa (i) durante una cena de gala hoy en el palacio presidencial en Varsovia, Polonia
Obama (d), brinda con el ex presidente de Polonia, Lech Walesa (i) durante una cena de gala hoy en el palacio presidencial en Varsovia, Polonia (EFE)

Varsovia

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acude este miércoles a la cumbre del Grupo de los Siete (G7) con la idea de poner su nuevo plan energético como ejemplo para un acuerdo global sobre cambio climático, y con un llamado a Europa a mantener la presión sobre Rusia y reducir su dependencia energética de Moscú.

Horas después de cerrar una visita a Polonia con un marcado protagonismo de la crisis ucraniana, Obama llegará mañana por la tarde a Bruselas para participar en la cumbre del G7, que ha dejado fuera de la mesa a Rusia debido a las tensiones respecto a Ucrania.

El acto inaugural de la cumbre del G7 (integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) será una cena centrada en asuntos de política exterior, donde los líderes conversarán sobre las negociaciones acerca del programa nuclear de Irán, si bien el tema principal será Ucrania.

"Si hay una escalada de tensión, la amenaza que emitió el G7 la última vez que los líderes se reunieron sigue sobre la mesa. Rusia debe saber que si no cambia sus acciones, las consecuencias serán muy graves para su economía", dijo a los periodistas el asesor adjunto de seguridad nacional de EU, Ben Rhodes.

El consenso entre los analistas estadunidenses es que hay poco apetito en la Unión Europea (UE) de aumentar el abanico de sanciones a Moscú, especialmente después de ver señales de deshielo como la celebración exitosa de las elecciones presidenciales ucranianas y la retirada de parte de las tropas rusas de la frontera con Ucrania.

Obama tampoco busca un aumento inmediato de sanciones, pero sí quiere pedir a sus aliados occidentales que no reculen en la amenaza conjunta de sanciones sectoriales a Rusia mientras no mejore sensiblemente la situación en Ucrania. 

Obama se reunirá este miércoles en Varsovia con su homólogo ucraniano, el proocidental Petro Poroshenko, recientemente electo, en un segundo gesto firme de Estados Unidos tras proponer hoy mil millones de dólares para la seguridad en el este de Europa. Mientras la violencia continúa en Ucrania, Poroshenko realiza en Varsovia su primera salida al exterior tras su elección, el pasado 25 de mayo.

En señal del fuerte apoyo norteamericano al nuevo régimen de Kiev, durante el encuentro ambos dirigentes podrían anunciar una ayuda militar estadunidense a Ucrania. Casi al mediodía, Obama se encontrará además con una decena de jefes de Estado de Europa central y del este, reunidos en Varsovia para las celebraciones del 25º aniversario de las primeras elecciones democráticas en Polonia, ex miembro del bloque soviético, tras la caída del comunismo.

Estas celebraciones tienen connotaciones especiales y la presencia de Obama es especialmente simbólica teniendo en cuenta la crisis ucraniana, que enfrenta a Moscú con las capitales occidentales. También el presidente francés François Hollande es esperado el miércoles en Varsovia, donde se reunirá con Poroshenko por la tarde.

El plan de seguridad de mil millones de dólares es una "iniciativa para tranquilizar a Europa", que todavía tiene que ser aprobada por el Congreso estadunidense, y también permitiría a los países que no forman parte de la OTAN, como Ucrania, Georgia y Moldavia, trabajar con Estados Unidos y sus aliados occidentales para construir sus propios sistemas de defensa, según la Casa Blanca.

Obama pidió a sus aliados europeos que aumenten el gasto militar, lamentando los recortes en esta área en Europa a causa de la crisis económica, en una rueda de prensa tras reunirse con su homólogo polaco Borislaw Komorowski. En Bruselas, los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN saludaron este plan de seguridad, y acordaron hoy medidas de seguridad para tranquilizar a sus aliados de Europa del este, inquietos por la crisis ucraniana.

El presidente estadunidense también pidió a Rusia que "use su influencia" ante los separatistas prorrusos en el este de Ucrania para que cesen sus ataques a las tropas gubernamentales, e impidan la llegada de combatientes y de armas a la región. Advirtió que una nueva "provocación" rusa en Ucrania podría acarrear nuevas sanciones económicas contra Moscú.

Obama estimó que sus esfuerzos para restaurar la confianza con Moscú habían quedado anulados por la actitud del presidente ruso, Vladimir Putin, respecto a Ucrania. "Es justo decir que la reconstrucción de la confianza tardará un tiempo", comentó al respecto.

En Ucrania, las fuerzas leales a Kiev intensificaron el martes su ofensiva contra los separatistas prorrusos en los alrededores de su bastión de Slaviansk, donde murieron dos soldados y 42 resultaron heridos, y en la región de Lugansk, donde la aviación ucraniana "eliminó" a varios separatistas, según el presidente saliente Olexandre Turchinov.

La ofensiva lanzada desde hace casi dos meses por Kiev ha dejado más de 200 muertos entre los insurgentes, las tropas ucranianas y la población civil. La OTAN indicó hoy que Rusia había retirado la mayoría de los 40 mil soldados que había desplegado cerca de la frontera con Ucrania, y que los que quedaban se preparaban para su retirada.

Tras los enfrentamientos entre guardias de frontera y separatistas prorrusos en Lugansk, el ministerio de Relaciones Exteriores ruso denunció un "crimen" de las autoridades de Kiev "contra su propio pueblo". Estados Unidos, en contrapartida, afirma poseer "pruebas" según las cuales Moscú continúa permitiendo el pasaje de "combatientes y armas" en el este de Ucrania.

Rusia rechaza esta implicación y exige que Kiev finalice su "operación punitiva" en el este del país. Después de su visita a Polonia, Barak Obama participará en una cumbre del G7 en Bruselas, el miércoles por la noche y el jueves, y en las celebraciones del 70º aniversario del desembarco en Normandía (norte de Francia), en las que participará también Vladimir Putin.

Sin embargo, así como los responsables estadunidenses avanzaron que Obama tendrá encuentros personales con Hollande, el primer ministro británico David Cameron y la canciller alemana Angela Merkel, no lo tendrá así con Putin, a pesar de que han conversado varias veces telefónicamente en los últimos tiempos a causa de la crisis ucraniana.

En cambio, el secretario de Estado estadunidense, John Kerry, se reunirá por su parte con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, el jueves en París para hablar entre otros temas de la situación en Ucrania, indicó la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki. Por otra parte, en la capital francesa, el presidente Hollande compartirá el jueves mesa con Obama y Putin en turnos separados.

Otro aspecto relacionado es la preocupación estadunidense por la dependencia de parte de Europa del suministro energético de Rusia, y Obama instará a una mayor cooperación entre aliados para diversificar las fuentes de energía en el Viejo Continente.

"Son importantes esfuerzos tanto a corto como a largo plazo para diversificar las fuentes de energía de Europa, modernizar su infraestructura y limitar la capacidad de Rusia de usar la energía como una herramienta de presión política", aseguró Rhodes. Por su parte, se espera que los líderes europeos presionen a Obama para que acelere la concesión de permisos para exportar el gas licuado de Estados Unidos al continente, una medida que enfrenta la oposición de grupos ambientalistas en el país norteamericano.

En la conversación sobre energía, que tendrá lugar el jueves, habrá también oportunidad de debatir sobre el cambio climático, una cita a la que Obama acude con un plan recién presentado el lunes para reducir las emisiones de las plantas termoeléctricas de EU en un 30% para 2030, respecto a los niveles de 2005.

"Estados Unidos está dando un ejemplo responsable. Necesitaremos que los líderes y los pueblos del resto del mundo hagan lo mismo", escribió hoy el secretario de Estado de EU, John Kerry, en un editorial en el diario Financial Times. El Gobierno de Obama quiere que su plan sea un punto de referencia para la conferencia de la ONU de París en 2015, donde se debe adoptar un acuerdo global vinculante sobre las emisiones globales de carbono.

"Mientras se trabaja para alcanzar un acuerdo climático global sólido, es importante para los Estados Unidos y la UE dar ejemplo y comprometerse a metas ambiciosas para reducir las emisiones más allá de 2020", señaló hoy Obama desde Varsovia. La conversación entre los líderes del G7 el jueves puede ser crucial para negociar una política común de cambio climático antes de una cumbre de la ONU sobre el tema en septiembre, que se espera que sirva de base para la conferencia de París el próximo año.

Esa negociación puede ser fácil con Europa, donde la Comisión Europea (CE) se ha marcado un objetivo obligatorio de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero del 40% para 2030 a nivel europeo, pero en el esquema global no pueden ignorarse las políticas que implemente China, el país que más carbono emite a la atmósfera y que no forma parte del G7.

De otra parte, los países de la OTAN expresaron hoy su buena acogida al plan de Estados Unidos de invertir mil millones de dólares para incrementar la presencia de sus militares en el este de Europa, en el contexto de la crisis ruso-ucraniana y del temor de países como Polonia a un afán expansionista de Moscú en la región.

Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica, reunidos en Bruselas, dieron su bienvenida al plan al considerarlo "otra señal de liderazgo y determinación", indicaron fuentes de la organización. En la sesión, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, respaldó asimismo el anuncio estadunidense y aseguró que "ayudará a impulsar los ejercicios y mejorará la infraestructura en Europa".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, había anunciado hoy en Varsovia que ha solicitado al Congreso de su país autorizar un desembolso de mil millones de dólares para reforzar la presencia en territorios aliados como Polonia y los países bálticos, y también para ejercicios militares con ex repúblicas soviéticas como Moldavia, Georgia o la propia Ucrania.

El secretario estadunidense de Defensa, Chuck Hagel, dio cuenta a sus homólogos de la decisión. Según un documento explicativo distribuido por la embajada de EU ante la OTAN, esa contribución irá encaminada a aumentar los ejercicios, el entrenamiento y la presencia rotatoria en Europa, especialmente en territorio "de los aliados más recientes".

También servirá para incrementar el grado de reacción de las fuerzas estadounidenses en la OTAN y explorar iniciativas relacionadas con el preposicionamiento de equipación y la mejora de instalaciones e infraestructuras europeas.

Otros objetivos que contempla el plan son aumentar la participación de la Marina de EU en los despliegues de la fuerza naval aliada en el mar Negro y el Mediterráneo, y construir las capacidades de "amigos cercanos" como Georgia, Moldavia y Ucrania, de manera que "puedan trabajar mejor junto a EU y la OTAN" y disponer de su propia defensa.

Los ministros también dieron su buena acogida a la propuesta de Rasmussen de impulsar un plan de acción para mejorar la disposición de las fuerzas aliadas, que vieron una "respuesta coherente a los desafíos a largo plazo a los que se enfrenta la seguridad" de la Alianza a raíz de la crisis ruso-ucraniana, dijeron las fuentes.

Indicaron que los ministros dieron su conformidad a desarrollar ese plan de cara a la cumbre de la OTAN que se celebrará los días 4 y 5 de septiembre en Gales (Reino Unido), con idea de que lo aprueben los líderes. Los expertos militares serán los responsables de dotar de contenido al plan, pero las fuentes ya adelantaron que incluirá un mayor nivel de reacción de la fuerza de respuesta de la OTAN, medidas de refuerzo o un programa específico de ejercicios.

"No estamos hablando de tener una presencia permanente en el este de Europa, pero la presencia que tengamos a más largo plazo tendrá que ser discutida por los aliados. Y lo que se decida formará parte del plan", precisaron las fuentes. Por otro lado, en la reunión Alemania, Dinamarca y Polonia anunciaron un acuerdo para trabajar en el refuerzo de la disposición del Cuerpo Multinacional Noreste de la OTAN, que tiene su cuartel general en la localidad polaca de Szczecin, e invitaron a otros aliados a que presenten sus contribuciones.

Las fuentes calificaron de "clave" ese cuartel para la planificación y organización de ejercicios y la gestión y control del comando de las fuerzas aliadas. En opinión de Rasmussen, ese pacto entre los tres países "envía un importante mensaje de seguridad para la defensa colectiva" de la Alianza. Por otro lado, el secretario general confirmó que Moscú está retirando las tropas concentradas en la frontera ucraniana, pero insistió en la necesidad de un repliegue "total", dado que fuentes militares aún cifran en "miles" a los efectivos rusos en la zona (llegó a haber unos 40 mil).

Los aliados tuvieron asimismo la oportunidad de trasladar al ministro ucraniano de Defensa en funciones, Mijaíl Koval, su disposición a proporcionar apoyo en asesoramiento y material técnico, y confirmaron que la OTAN espera tener listo un paquete completo de asistencia para finales de mes. Los ministros concluirán su reunión mañana con una discusión sobre la situación en Afganistán y el despliegue en ese país de una misión de apoyo a las fuerzas de seguridad locales cuando se retire a finales de este año el contingente internacional ISAF encargado de las operaciones de combate.