Obama , Castro y los puercoespines

La inminente e inédita visita a Cuba del presidente de EU el próximo domingo pondrá a prueba la capacidad de ambos países para hacer irreversible el actual deshielo.
Las calles de La Habana ven como sus fachadas se limpian y pintan ante la próxima visita de Obama (al fondo, el Capitolio)
Las calles de La Habana ven como sus fachadas se limpian y pintan ante la próxima visita de Obama (al fondo, el Capitolio) (AFP)

La Habana

La inédita visita a Cuba del presidente de Estados Unidos, Barack Obama,  a partir del domingo próximo “pondrá a prueba” la capacidad de Washington y La Habana “de crear un nuevo sistema de relaciones que haga irreversible” el deshielo en curso cuando el demócrata termine su mandato en enero de 2017, según los pronósticos más generalizados en la isla.

Sin embargo, todo está por ver. “¿Sabes cómo los puercoespines hacen el  amor?  (…),  ¡con mucho cuidado!”,  le comentó a Fidel Castro el estadunidense James Donovan en 1963, a pregunta del entonces primer ministro sobre “cómo podría llegar a entablarse una nueva relación” con EU.  Donovan (Tom Hanks, en la película El puente de los espías, premio Oscar a mejor actor de reparto), había sido enviado a la isla en otra misión secreta.

Según documentos desclasificados y publicados en febrero pasado por el National Security Archive, Donovan  viajó por cuenta de la CIA  “pocas semanas”  después de que en febrero de 1962 lograra el intercambio del piloto estadunidense Francis Gary Powers , capturado en la Unión Soviética tras el derribo de su avión U 2, por el agente ruso Rudolf Abel, preso en EU. En Cuba negoció con Fidel la excarcelación de los anticastristas presos tras la invasión por Bahía de Cochinos.

Y así,  como los puercoespines hacen el amor,  se ha preparado la primera visita a Cuba de un presidente estadunidense en casi 90 años –Calvin Coolidge viajó en 1928- , porque en el decir del reconocido  politólogo cubano Rafael Hernández entre 1959  y el 17 de diciembre de 2014 (cuando comenzó el deshielo) Washington y La Habana peleaban “en un ring de boxeo y ahora lo hace en un tablero de ajedrez”.

Los pormenores del programa que cumplirá el mandatario estadunidense en la isla se conocen poco a poco, pero aún así el viaje ya deja un saldo positivo en el país caribeño. Impulsó la restauración de edificios y vías en las zonas por las que se desplazará  –hasta en los accesos interiores del Palacio de la Revolución, donde se reuniría con el presidente Raúl Castro el lunes 21, se tuvo que hacer arreglos para el desplazamiento de La Bestia, como le dicen a la limusina blindada del gobernante-; disparó la llegada de visitantes estadunidenses, lo que implica un aumento sin precedentes en el ingreso de divisas fuertes por concepto de turismo internacional; y abrió por primera vez en medio siglo el acceso de los cubanos al dólar en sus transacciones comerciales, aunque solo sea en un puñado de sectores.

Obama viajará con  su familia, tres secretarios de Estado –John Kerry, exteriores,  Penny Pritzker, comercio y Thomas Vilsack, agricultura- , una veintena de legisladores demócratas y republicanos, así como ejecutivos de varias transnacionales, entre ellos de Marriot International Inc, que quieren aprovechar la visita para firmar un contrato que le abra las puertas del ámbito hotelero de la isla.

 “El éxito del viaje se medirá en términos de cuánto ayudó a promover una apertura concreta en las relaciones comerciales bilaterales y una apertura para el pueblo cubano, especialmente en términos de telecomunicaciones y de apoyo al pequeño empresariado” privado, ha dicho el asesor de Seguridad Nacional de EU Ben Rhodes.

No obstante, son diversas las fuerzas que apuestan al fracaso de Obama. “Es la incoherencia, estúpido”, tituló su comentario sobre la visita el analista Carlos Alberto Montaner en un diario digital opositor con servidor en España,  en tanto el columnista del Nuevo Herald de Miami Andrés Oppenheimer  la calificó de “prematura y mal planificada”, aunque voceros de la oposición interna confirmaron que tendrán “una reunión de muy alto nivel” el martes 22  en la Embajada de EU, con lo cual esperan recibir, según dijeron, “ un espaldarazo del presidente”, pese a que en la isla su influencia política y social sea nula.

Todo indica que este fuego cruzado se mantendrá, incluso después de que Obama deje el país en la tarde del 22 de marzo y vuelva la normalidad una ciudad que a partir de mañana viernes verá afectado el tránsito habitual en casi la mitad de sus 15 municipios. Será difícil desplazarse por La Habana porque hasta su cielo ha sido puesto a disposición de la seguridad del mandatario estadunidense.

Informes no oficiales dicen que La Bestia y dos helicópteros desembarcaron por el super puerto del Mariel, al oeste de la ciudad, y que dos aviones C 17 Glodmaster llegaron al aeropuerto internacional José Martí, estos últimos con parte del equipamiento electrónico capaz de silenciar cualquier móvil por donde se encuentre Obama.