Obama en Arabia Saudí en un clima de tensión con aliados del Golfo

Como una muestra de que el aliado histórico de EU en la zona no ve bien la apertura de Washington hacia Irán, la llegada del mandatario no fue retransmitida en directo ni le recibió el rey Salman.
El presidente de EU, Barack Obama (L) habla con el rey Salman bin Abdulaziz al Saud de Arabia Saudí en el Palacio Erga, de Riad
El presidente de EU, Barack Obama (L) habla con el rey Salman bin Abdulaziz al Saud de Arabia Saudí en el Palacio Erga, de Riad (AFP)

Riad

El presidente Barack Obama inició hoy una visita de dos días a Arabia Saudí, aliado histórico de Estados Unidos, que no ha digerido bien la apertura de Washington hacia Teherán.

La llegada del mandatario norteamericano a la capital Riad no fue retransmitida en directo por la televisión nacional, y el rey Salman no se desplazó al aeropuerto para recibirlo, como sí fue el caso en su anterior visita al rico reino petrolero en enero de 2015.

En su encuentro en palacio, Obama dio las gracias al monarca por la organización el jueves de una cumbre con los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos, Kuwait, Omán y Catar).

La desconfianza respecto a la administración estadunidense es visible en Riad, donde todos tienen ya los ojos puestos en el sucesor de Obama, que será elegido en noviembre.

En ese sentido, el ex jefe de los servicios saudíes de inteligencia, el influyente príncipe Turki Al Faysal, criticó a Washington al declarar a CNN que "los buenos viejos tiempos" han terminado entre Estados Unidos y Arabia Saudí, y que su alianza histórica deberá ser "recalibrada".

Las decisiones de la administración Obama - desde la negativa a intervenir en Siria contra el régimen de Bashar al Asad a las negociaciones nucleares con Irán, gran rival chiita de Riad- han provocado rechazo en las monarquías sunitas.

"Incluso si la visita es presentada como una ocasión para reforzar la alianza, ésta evidenciará hasta qué punto Washington y Riad se han distanciado en los últimos ocho años", considera Simon Henderson, del Washington Institute for Near East Policy.

"Para Obama, el problema central de Oriente Medio es la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI). Para la dinastía Al Saud, (el problema) es Irán", resumía en una tribuna publicada en Foreign Policy.

Por su lado, la Casa Blanca recuerda la solidez de una alianza que data de la época de Franklin Roosevelt, y subraya los esfuerzos conjuntos contra los yihadistas en Irak y Siria. "La relación siempre ha sido compleja (...) pero existe una base de cooperación sobre intereses comunes, en particular la lucha antiterrorista", asegura Ben Rhodes, asesor de Obama.

Diferencias sobre Irán

Las monarquías esperan un refuerzo de la asistencia militar estadunidense - ya de por sí muy elevada- pero también ayuda para luchar contra los ciberataques; en particular, temen que Teherán apoye a disidentes para fragilizar a sus regímenes. Las monarquías sunitas esperan también que el presidente estadunidense, que dejará el cargo en enero de 2017, articule un discurso firme contra Teherán.

En un artículo publicado a mediados de marzo en la revista The Atlantic, Obama rechazaba el argumento de que "Irán es la fuente de todos los problemas", y llamaba a sus "amigos" saudíes a encontrar el modo de entenderse con Teherán. Su propuesta fue muy mal recibida en Riad.

Otra cuestión sensible y fuente de tensiones recurrentes es el posible rol de Arabia Saudí en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos (15 de los 19 secuestradores de los aviones eran de esa nacionalidad). Responsables republicanos y demócratas han presentado un proyecto de ley que permitiría llevarlos ante la justicia estadunidense.

En vísperas de su viaje, Obama quiso explicar hasta qué punto se "oponía" a este texto. "Si hacemos posible el hecho de llevar ante la justicia a otros países, abrimos la puerta a que individuos de otros países lancen continuamente acciones legales contra Estados Unidos", advirtió.

El ejecutivo estadunidense espera que las conversaciones se concentren en la lucha contra el EI, que ha sufrido serios reveses en Irak y Siria, y en encontrar soluciones para los conflictos de la región.

De visita igualmente en Riad después de una estancia en Bagdad, el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, llamó a las monarquías del Golfo a implicarse más en Irak a nivel político y económico. Según destacó, "el apoyo sunita" a la reconstrucción será "decisivo" de cara a una victoria definitiva contra el EI.