Obituario: Hans-Dietrich Genscher, ex ministro alemán de Exteriores

Carismático y popular, durante su larga etapa como canciller alemán este político liberal desarrolló la Ostpolitik, el acercamiento a la Europa del Este, y apostó por la unidad alemana.

Berlín

Hans-Dietrich Genscher, el más histórico ministro alemán de Exteriores y arquitecto clave de la reunificación del país, murió el pasado viernes, 1 de abril, a los 89 años, cerrando una trayectoria política de estadista comprometido con Alemania y Europa.

Carismático y popular, Genscher era conocido tanto por su buen humor como por su delicada salud, así como por su sólida apuesta por la unidad alemana -marcada por su propia experiencia, que de joven huyó del Este- y su característico jersey amarillo, el color que simboliza en su país a su formación, el Partido Liberal Demócrata (FDP).

"He venido a comunicarles que su salida...", comenzó a decir Gemscjer desde el balcón de la embajada de la Alemania occidental en Praga aquella noche del 30 de septiembre de 1989.

Los gritos de júbilo no le dejaron continuar: los miles de ciudadanos de la Alemania del este que habían huido de su país y se habían refugiado en los jardines de la legación diplomática estaban exultantes al ver hecho realidad su sueño de viajar a la Alemania occidental.

La escena, protagonizada por Genscher, puso fin a una crisis política que durante una semana tensionó las nunca fáciles relaciones entre las dos Alemanias, a la vez que supuso uno de los hitos más significativos en el camino hacia la caída del muro de Berlín y la reunificación. "Ha sido el momento más conmovedor de mi carrera política", dijo poco después Genscher.

Frontera abierta en Berlín

Apenas 40 días más tarde, el 9 de noviembre, la frontera entre Berlín este y Berlín oeste quedaba abierta; y once meses después se oficializaba la reunificación de Alemania, tras un intenso trabajo diplomático que involucró a Estados Unidos y la Unión Soviética.

Pese a la importancia de este episodio, la trayectoria de Genscher no puede reducirse a su labor en este contexto, pues este liberal ejerció durante 18 años como ministro de Exteriores, en coaliciones de gobierno de distinto signo, además de ser vicecanciller y ministro de Interior.

Genscher comenzó como diputado en el Bundestag (cámara baja) en 1965 y tres años más tarde accedió a la cartera de Interior bajo el canciller socialdemócrata Willy Brandt, que gobernaba en coalición con los liberales.

En ese cargo sufrió uno de sus mayores reveses políticos con la matanza de las Olimpiadas de Múnich de 1972, perpetrada por activistas palestinos, algo que remendó en parte con la detención de la mayoría de los integrantes de la banda terrorista de la Fracción del Ejército Rojo (RAF).

En 1974 saltó al ministerio de Exteriores con la llegada del socialdemócrata Helmut Schmidt a la cancillería, con quien rompió en 1982 tras una crisis de gobierno, que culminó con su salida y la de los cuatro ministros de su partido.

Genscher se acercó entonces a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Helmut Kohl y, tras presentar una moción de censura contra Schmidt, ambos forjaron la coalición de centroderecha que gobernaría Alemania durante 16 años.

Desde el Ministerio de Exteriores, Genscher tomó a Brandt el relevo de la "Ostpolitik", la política de acercamiento hacia los países del Este, y supo conciliar los intereses de Moscú, Londres y Washington, así como ahuyentar sus recelos, a la vez que avanzaba hacia su objetivo de reunificar su país.

En 1990, Kohl y Genscher ganaban las primeras elecciones de la Alemania unificada, pero ya poco después el liberal avanzó su intención de retirarse de la política activa, un movimiento que hizo efectivo dos años después.

Genscher nació en Reideburg, en el este de Alemania, el 21 de marzo de 1927, y antes de terminar el bachillerato fue llamado a filas, para caer prisionero tras luchar en el frente. Tras el fin de la II Guerra Mundial, estudio Derecho y Economía en el sector soviético y en 1952 huyó a la Alemania democrática, donde ingresó en el FDP.

Genscher apoyó sin reservas la democratización de España tras la muerte de Franco, y en aquellos primeros años se entrevistó con el rey Juan Carlos y el presidente Adolfo Suárez. En 1990 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por su esfuerzo para crear un sistema de seguridad paneuropeo y por su decisiva contribución a la construcción de la Unión Europea.