La OTAN pone fin a 13 años de intervención militar en Afganistán

Es “la guerra más larga” de Estados Unidos, según Obama, y dejó más de 2 mil muertos de esa nacionalidad.
Las tropas de EU llegaron en 2001.
Las tropas de EU llegaron en 2001. (Lucas Jackson/Reuters)

Kabul

La ISAF, la fuerza de combate de la OTAN en Afganistán, bajó ayer su bandera marcando su retiro definitivo del país centroasiático luego de 13 años de intervención militar. El comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), el general del Pentágono, John Campbell, hizo un balance positivo de la acción durante una ceremonia oficial.

"Juntos hemos sacado a los afganos de la oscuridad y la desesperación y les hemos dado una nueva esperanza para el futuro", dijo Campbell. "Hoy es el fin de una era y el comienzo de una nueva", añadió y recordó a los caídos en estos 13 años, según publicó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Twitter.

El consejero de seguridad nacional del gobierno afgano, Hanif Atmar, también tuvo palabras para los miembros de las fuerzas internacionales fallecidos en el conflicto.

"Nunca olvidaremos a nuestros hijos e hijas que murieron en nuestra tierra. Ellos también son nuestros hijos e hijas", dijo Atmar, según la ISAF.

La OTAN no reveló detalles de la ceremonia de último momento, en razón de la amenaza de atentados o de ataques armados de parte de los talibanes —islamistas fundamentalistas, entrenados y armados por EU en los años de 1980 contra la invasión rusa de Afganistán—, que recrudecieron en los últimos años sus ataques en la capital afgana. El vocero rebelde, Zabihullah Mujahid, dijo unas horas antes del discurso de Campbell: "Los 13 años de misión estadunidense y de la OTAN han sido un fracaso absoluto. La ceremonia es un símbolo de ese fracaso".

En tanto, el presidente Barack Obama saludó el hecho de que "la guerra más larga en la historia de Estados Unidos se acabe de manera responsable" al honrar a los más de 2 mil 200 "patriotas" estadunidenses fallecidos desde la invasión de noviembre de 2001, pero advirtió que Afganistán sigue siendo "un lugar peligroso" por lo que remarcó Obama al recordar que remarcó que su país mantendrá a partir de 2015 una "presencia militar limitada" para "entrenar, asesorar y ayudar" a las fuerzas locales.

También prometió, además de asistir a las fuerzas afganas, llevar a cabo operaciones antiterroristas "contra lo que queda de Al Qaeda".

El 1 de enero, la misión Apoyo resuelto para la ayuda y formación del ejército afgano será el relevo de la OTAN, con 12,500 hombres de la misión de combate de la ISAF, la cual perdió 3,485 efectivos desde 2001 –cuando el presidente republicano George W. Bush decidió atacar Afganistán, gobernado desde 1996 por el movimiento talibán, anfitrión del millonario saudí Osama bin Laden, en represalia por los ataques del 11 de septiembre contra EU.

Las fuerzas de seguridad afganas, con unos 350,000 hombres, resguardaron desde entonces la seguridad ante los talibanes, derrocados en 2001.

La ISAF llegó a sumar 130,000 soldados en la quinta parte del país. Pero la nueva ola de violencia, en especial en la capital, pone de relieve las dificultades de la fuerza internacional para poner fin a la insurrección de los fundamentalistas.

Según la ONU, las víctimas civiles aumentaron en 19% en 2014, con 3,188 muertos contabilizados a fines de noviembre. La policía y el ejército afganos registraron las mayores pérdidas con más de 4,600 muertos de enero a octubre, es decir más pérdidas que la OTAN desde 2001.

Desde entonces, miles de millones de dólares en ayuda fueron entregados a Afganistán por la ONU, pero con una eficacia relativa si se considera la corrupción endémica de uno de los países más pobres del mundo, pero primer productor y exportador mundial (hacia Europa, Asia y EU) de opio y heroína.