OTAN considera amenaza despliegue de misiles rusos en Crimea

Según el general estadunidense Philip Breedlove, el despliegue de los proyectiles en la península, que pasó de Ucrania a Rusia en marzo, es una amenaza para los países del mar Negro.
Un sacerdote ortodoxo ruso bendice un caza de combate SU-27 SM en la pista del aeropuerto militar de Belbek, en Sebastopol, Crimea
Un sacerdote ortodoxo ruso bendice un caza de combate SU-27 SM en la pista del aeropuerto militar de Belbek, en Sebastopol, Crimea (AFP)

Kiev

El comandante de la OTAN, el general estadunidense Philip Breedlove, condenó hoy en Kiev el despliegue de misiles rusos en la península de Crimea, que pasó en marzo de Ucrania a Rusia, al considerarlo una amenaza para los países del mar Negro.

Breedlove se mostró, sin embargo, evasivo sobre una eventual integración de Kiev en la Alianza Atlántica, que las autoridades prooccidentales ucranianas intentan reactivar tras las pérdida de Crimea y una parte de la cuenca minera del Donbass, en el este de Ucrania, controlada por los separatistas prorrusos.

"Estamos muy preocupados por la militarización de Crimea", declaró el general estadunidense en una rueda de prensa en Kiev, donde dijo temer un despliegue de armas nucleares, algo que conviene "vigilar". "Los equipamientos que están siendo instalados en Crimea [...] los misiles de crucero y los misiles antiaéreos son capaces de tener a su alcance toda la región del mar Negro", añadió.

En las últimas semanas, Rusia ha reforzado su presencia militar en Crimea, donde decidió sobre todo reabrir una estación de alerta antimisiles. Asimismo, Moscú dedicará más de 1,750 millones de euros antes de 2020 al desarrollo de su flota del mar Negro. Una fuente militar anunció también hoy a la agencia de prensa rusa TASS el despliegue de catorce cazas en esta península, donde Rusia dispone de una base militar aérea renovada. La escuadrilla contará con 30 aparatos en total.

Una adhesión "muy difícil"

Tras reunirse con el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, y su primer ministro, Arseni Yatseniuk, que han convertido la adhesión a la OTAN en una prioridad, el general Breedlove destacó que la Alianza Atlántica no busca nuevos miembros, sino que "son ellos los que buscan unirse a la OTAN". "Tenemos que tener la mente suficientemente clara para darnos cuenta que esto podría preocupar a la otra parte", destacó en una referencia evidente a Rusia.

Los ministros de Relaciones Exteriores de los países de la OTAN deben abordar el 2 de diciembre en Bruselas la situación en Ucrania en presencia de sus homólogos ucraniano y estadunidense, según un responsable de la Alianza. En este contexto, incluso los socios más fieles de Kiev se muestran escépticos sobre una eventual adhesión de Ucrania.

La responsable del departamento de Estado norteamericano encargada de los asuntos europeos, Victoria Nuland, declaró el miércoles en una entrevista al portal ruso de información Meduza, que Ucrania tendría "muy difícil" adherirse a la OTAN.

Esta perspectiva crispa a Moscú, que quiere mantener a Ucrania en su órbita de influencia y desmiente cualquier implicación en el conflicto en el este, donde murieron más de 4,300 personas desde el lanzamiento de la ofensiva militar ucraniana a mediados de abril.

Las autoridades estadunidenses rechazan apoyar a Kiev con armas letales, como solicitan las autoridades ucranianas, si bien desplegarán unos 150 blindados en varios países miembros de la OTAN, entre ellos, los de Europa del Este. Kiev, por su parte, afirmó el miércoles que varias decenas de camiones con hombres y artillería atravesaron la frontera rusa rumbo al este separatista.

"Se trata de unos cuarenta camiones acompañados de dos vehículos blindados y de un coche", que provenían de Rusia y se dirigían a Lugansk a través del puesto fronterizo de Izvariné, aseguró un portavoz militar ucraniano.

En un momento en que Kiev ha suspendido las ayudas sociales a los territorios bajo control rebelde, Yatseniuk responsabilizó el miércoles al Kremlin de una "catástrofe humanitaria" en las regiones de Donetsk y Lugansk.

En Donetsk, bastión de los separatistas prorrusos, ningún distribuidor de billetes funcionaba el miércoles y la mayoría de comercios no aceptaban el pago con tarjeta, después de que Kiev pidiera la suspensión de las actividades bancarias en las regiones separatistas.

En este sentido, las autoridades prorrusas del este de Ucrania pidieron la víspera a Naciones Unidas el envío de cascos azules, sobre todo rusos, a la zona para impedir una "catástrofe humanitaria" y un "genocidio social", perpetrados "por las acciones del gobierno ucraniano".

El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, rechazó este miércoles la idea de los separatistas prorrusos del este de Ucrania de pedir el despliegue de cascos azules, sobre todo rusos, en esa región. "Creo que hay pocas posibilidades de que ello ocurra", declaró a periodistas.

Un diplomático europeo miembro del Consejo de Seguridad también estimó que la idea de una operación de mantenimiento de la paz en el este de Ucrania "suscita poco entusiasmo" en el seno del Consejo. Las autoridades separatistas pidieron el martes a la ONU que envíe cascos azules, rusos en particular, para evitar una "catástrofe humanitaria".

"Exigimos una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la cuestión del envío de un contingente de mantenimiento de la paz con participación de representantes rusos", expresó en un comunicado el "Parlamento" de la autoproclamada República de Donetsk, provincia rebelde prorrusa del este de Ucrania.

El conflicto armado entre rebeldes y fuerzas gubernamentales en el este de Ucrania ya dejó más de 4,300 muertos y 930 mil desplazados desde su inicio en abril. El gobierno de Kiev ordenó a mediados de noviembre el cierre de todos los servicios públicos, como escuelas, hospitales y organismos de socorro en las regiones bajo control de los separatistas.