La ONU espera “lo peor” en Filipinas tras "Haiyan"

Las autoridades aseguran que es el fenómeno más violento que jamás haya tocado tierra.
En un ambiente de desastre, la población de Tacloban convive con el olor de los cuerpos descompuestos.
En un ambiente de desastre, la población de Tacloban convive con el olor de los cuerpos descompuestos. (Francis R. Malasig/EFE)

Tacloban, Washington, Varsovia

El titular de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon advirtió ayer que se espera “lo peor” tras el potente tifón Haiyan que devastó Filipinas el fin de semana, al asegurar que habría más de 10 mil muertos solo en la ciudad de Tacloban, mientras las autoridades intentan con dificultades dar ayuda a los sobrevivientes.

La desesperación es cada vez más latente en el centro de Filipinas, donde incontables cuerpos yacen en el suelo, esparcidos en terrenos baldíos, cuatro días después del paso de Haiyan.

El gobierno estadunidense ordenó enviar su portaaviones George Washington y otros buques de su flota a Filipinas para participar en las tareas de rescate.

El portaaviones, que transporta cinco mil marines y más de 80 aviones y se encuentra en Hong Kong, zarpará en las próximas horas, según un comunicado del Pentágono.

“Junto con la embarcación están los buques de guerra USS Antietam y USS Cowpens, así como el destructor USS Mustin. Washington anunció además una ayuda de 20 millones de dólares.

El gobierno de Reino Unido enviará un destructor y un avión de transporte militar para apoyar en el rescate, anunció ayer el primer ministro británico, David Cameron. Londres desbloqueará además una ayuda de 10 millones de libras (12 millones de euros).

Asimismo, el papa Francisco anunció una primera contribución de 150 mil dólares.

Los servicios de auxilio multiplicaban ayer sus esfuerzos para distribuir carpas, víveres y medicinas en Tacloban, capital de Leyte y ciudad costera de 220 mil habitantes, que ahora no es más que un campo de escombros, donde flota en el aire el olor de los cuerpos en descomposición.

Pero las operaciones se han visto obstaculizadas por saqueos y el nerviosismo extremo de habitantes hambrientos, privados de agua y de electricidad. Tiendas de alimentos y un convoy de la Cruz Roja fueron saqueados.

Cientos de militares y policías fueron desplegados ayer para restablecer el orden y  “recoger los cadáveres”, informaron las autoridades locales.

En tanto, en Varsovia la ONU inauguró la nueva Cumbre sobre el Cambio Climático (COP19), marcada por el impacto de Haiyan a su paso por Filipinas, y urgió a los cerca de 200 países asistentes a acelerar las negociaciones para evitar las dramáticas consecuencias del calentamiento global.

“Ahora comenzamos a experimentar los efectos del cambio climático”, advirtió la secretaria general de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Christiana Figueras.

Más emotivo fue el discurso de la delegada filipina en la COP19, Yeb Sanõ, quien con lágrimas hizo un llamado a los países más desarrollados para pedir un compromiso decidido en el financiamiento de medidas contra el calentamiento global y de apoyo a los damnificados por los desastres naturales.

De la COP19, que concluirá el 22 de noviembre, las organizaciones civiles (ONG) esperan que no sea algo transitorio, sino que se logren acuerdos claros porque la crisis climática no espera, afirmaron

Haiyan, que golpeó ayer Vietnam, donde arrancó árboles y techos pero sin dejar víctimas según el gobierno, es considerado uno de los tifones más violentos que jamás haya tocado tierra.

Claves

Rastrean a monjas

- El gobierno de México sigue buscando a cuatro religiosas que residían en una de las zonas más devastadas por el tifón Haiyan en Filipinas, informó ayer el embajador mexicano en el país insular, Julio Camarena.

- “Nos falta por ubicar a cuatro religiosas que vivían en una de las islas más complicadas cuando pegó el tifón”, dijo el diplomático.

- Camarena añadió que de los 300 mexicanos que viven en Filipinas, 15 residen en el archipiélago siniestrado de Bisayas, donde 11 ya fueron ubicados ilesos.