ONU denuncia corte de agua en ciudad siria de Alepo

El secretario general de Naciones Unidas, Ban ki-moon, reclamó a "todas las partes" garantizar la restauración inmediata del suministro del líquido, bloqueado desde hace una semana.
Ciudadanos sirios caminan junto a un grafiti escrito en árabe por opositores en una pared que dice "la gente se muere de hambre" en Homs
Ciudadanos sirios caminan junto a un grafiti escrito en árabe por opositores en una pared que dice "la gente se muere de hambre" en Homs (AFP)

Nueva York, Beirut

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció hoy el corte de agua en Alepo, en el norte de Siria, y pidió a "todas las partes garantizar la restauración inmediata y permanente del suministro" de la segunda ciudad del país. "Impedir el acceso de la población al agua potable es una violación de un derecho humano fundamental", afirmó en un comunicado Ban e invitó a "los países miembros (de la ONU) y a aquellos que tienen influencia sobre los protagonistas del conflicto a recordarles sus obligaciones".

Alepo sufre un corte de agua desde hace más de una semana. Esto se debe en parte a que el Frente al Nosra, rama siria de Al Qaeda, cortó el bombeo en la principal estación de la ciudad. En Alepo, ex capital económica de Siria, viven en la actualidad entre 1.5 y 2 millones de personas contra 2.5 millones antes del inicio de la guerra civil, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La ONU anunció hoy además que recibió autorización del Gobierno sirio para la entrada de un convoy con ayuda humanitaria desde Turquía, que permitirá entregar ayuda a pobladores del norte de Siria, zona controlada en buena parte por fuerzas rebeldes. Se trata del segundo convoy transfronterizo para el que las Naciones Unidas recibe permiso en más de tres años de conflicto armado en ese país.

El convoy partió este miércoles y la distribución de ayuda se realizará en los próximos días, dijo en Ginebra la portavoz del organismo, Elizabeth Byrs, quien no pudo precisar el lugar específico en el que se encuentran hoy los vehículos. Las autoridades de Damasco han sido muy reticentes a autorizar esa ruta al sospechar que con la ayuda humanitaria podía infiltrarse armamento u otro tipo de material para los grupos insurrectos que combaten a las fuerzas gubernamentales.

Turquía es considerado por el Gobierno sirio como un país hostil, al que acusa de brindar ayuda a los grupos insurgentes y de facilitar su movimiento y aprovisionamiento, incluso de armas, a través de la frontera. "El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha empezado a mover más comida desde Turquía al noreste de Siria a través del puesto fronterizo de Nusaybin para asistir a familias desplazadas que no recibían alimentos en la región de Al-Hassakeh", precisó Byrs.

El convoy está compuesto por 34 camiones y transporta casi 800 toneladas de alimentos esenciales para cubrir las necesidades de 58 mil personas durante un mes. En marzo pasado, entró al norte de Siria el primer convoy de la ONU desde Turquía, con ayuda que suele ser distribuida por organizaciones locales con las que trabaja la organización internacional y por los voluntarios de la Media Luna Roja Siria.

De otra parte, al menos ocho personas murieron hoy, entre ellas varios menores, por la explosión de un coche bomba en el pueblo de Binish, en la provincia septentrional siria de Idleb, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. El estallido se produjo cerca de la mezquita de Al Kabir, de esa localidad.

Este ataque ocurre después de que ayer al menos 43 personas perdieran la vida en un atentado perpetrado con un vehículo cargado con explosivos en el paso fronterizo de Bab Salama, entre la provincia norteña de Alepo y Turquía y controlado por opositores islamistas. Por otro lado, al menos once personas, entre ellas tres menores, fallecieron hoy por bombardeos de la aviación castrense en la población de Heritan, en Alepo, y en Derá al Balad, en la provincia meridional de Derá.

Por otro lado, el Observatorio señaló hoy que durante la jornada de ayer al menos veinte personas murieron en las afueras de Damasco y en la provincia central de Hama en ataques y enfrentamientos. De esas víctimas, al menos diez civiles fallecieron por bombardeos de helicópteros gubernamentales que lanzaron barriles de explosivos contra el pueblo de Kafr Zita, en Hama.

Kafr Zita fue escenario el pasado 11 de abril de un supuesto ataque con gas cloro, del que el Gobierno de Damasco y la oposición se acusan mutuamente y que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ha anunciado que va a investigar. En la misma provincia, un hombre pereció por el impacto de un cohete disparado por rebeldes islamistas contra la localidad de Mabarda, de mayoría cristiana.

Mientras, en los alrededores de Damasco, al menos nueve insurgentes murieron en combates contra las tropas del régimen en la población de Meliha y las zonas de Guta Oriental y de Al Qalamún. Más de 150 mil personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto en Siria, a mediados de marzo de 2011, según los últimos datos del Observatorio.