La ONU inicia debate sobre uso de robots asesinos autónomos

Michael Moller, jefe en Ginebra del organismo mundial, pidió “asegurarse de que la última decisión para terminar con una vida esté bajo control humano”.
El avión de combate no tripulado "X-47B" es uno de los que ha creado la milicia estadunidense.
El avión de combate no tripulado "X-47B" es uno de los que ha creado la milicia estadunidense. (Timothy Walter/AP/Archivo)

Ginebra

El primer debate mundial sobre robots asesinos autónomos empezó ayer y concluirá el viernes en Ginebra, donde organizaciones civiles se han opuesto a que las autoridades transfieran la decisión de matar a las máquinas.

Se trata de las denominadas, en lenguaje formal, “armas completamente autónomas”. Entre estos dispositivos los más conocidos son los aviones no tripulados (drones), pero que también pueden ser terrestres o marinos.

Los 117 países firmantes de la Convención de las Naciones Unidas para la  Prohibición de Armas Inhumanas iniciaron ayer la discusión que tenían pendiente sobre el impacto de este tipo de tecnología, que existe desde hace tres décadas, pero cuya utilización se ha expandido en la última, tanto para operaciones militares como de mantenimiento del orden.

Michael Moller, jefe interino de la ONU en Ginebra, al inaugurar la reunión pidió a los delegados que actúen de manera responsable y con un enfoque preventivo.

“Demasiado frecuentemente, el derecho internacional solo responde a las atrocidades y al sufrimiento una vez que éstos han ocurrido. Ustedes tienen la oportunidad de tomar acciones preventivas y asegurarse de que la última decisión para terminar con una vida esté bajo control humano”, señaló.

Industria creciente

Al no existir regulación internacional en la materia, se carece de cifras globales sobre cuántas unidades hay en funcionamiento, pero sí hay datos fiables por países, los cuales presentan a Estados Unidos y China como los principales productores y consumidores de este tipo de armas.

EU es el líder en la robótica militar autónoma y tiene 11 mil vehículos aéreos y 12 mil terrestres. Uno de esos artefactos es el X-47B, el único avión de combate no tripulado capaz de despegar desde un portaaviones, desarrollado por la marina de EU y presentado el 14 de mayo de 2013.

Otros países como China, Israel, Taiwán, Corea del Sur, Reino Unido y Rusia también producen este tipo de armamento.

Las proyecciones indican que esta tecnología está en plena expansión. En 2012 se destinaron 5 mil 600 millones de dólares a escala global para el desarrollo de estos artefactos, y se calcula que en 2018 serán 7 mil 500 millones, según la firma de investigación Global Industry Analysts.

Los tipos de robots que se desarrollarán incluyen los que sirven para desactivar o hacer explotar bombas, vehículos submarinos para la vigilancia y otros que pueden transportar equipos en tierra, siempre de forma autónoma.

Las posibilidades de aplicación de la robótica en el terreno de la seguridad son muy amplias, como también lo muestra el caso de Israel, que produce un vehículo terrestre autónomo que patrulla sus fronteras y detiene eventuales infiltraciones.

ONG piden prohibición

Organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos consideran que el uso no regulado de esa tecnología es una amenaza directa para los derechos fundamentales, independientemente de su utilización en periodo de guerra o como herramienta en manos de servicios del orden público.

“Los gobiernos deben rechazar las armas totalmente autónomas para cualquier propósito y prohibirlas antes de que sea demasiado tarde”, declaró Steve Goose, director de la División de Armas de la ONG Human Rights Watch.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también se pronunció contra la posibilidad de que estas armas puedan matar sin que intervenga alguna persona.

“Hay un profundo malestar ante la idea de permitir que las máquinas tomen decisiones sobre la vida y la muerte en el campo de batalla con escasa o nula participación humana”, señaló Kathleen Lawand, jefa de la Unidad de Armas del CICR.

Algunos expertos, como Noel Sharkey, profesor de robótica de la Universidad de Sheffield en Reino Unido, recalcó su oposición a la capacidad de matar sin consultar a un humano.

“Yo tengo una aspiradora robot en casa, es totalmente autónoma y quiero seguir usándola; lo único que no quiero es lo que llamamos la función de matar”, declaró Sharkey.

La estadunidense Jody Williams, cuya lucha para la prohibición de las minas le valió el Premio Nobel de la Paz en 1997, estimó que “si no introducimos una discusión moral y ética sobre este asunto, no lograremos controlar la guerra”.

Por su parte, el embajador francés Simon Michel, quien preside la reunión de Ginebra, acotó que “hay que tener presente que se trata de tecnologías de doble uso que podrían tener numerosos usos civiles, pacíficos y legítimos”.

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James Cameron perdió un submarino

El director de las películas Titanic y Avatar, James Cameron, perdió un robot de exploración submarina, el Nereus, a 10 mil metros de profundidad en la fosa de Kermadec, una de las más profundas del mundo.

El Nereus implosionó debido a la fuerte presión en la fosa, indicó el Instituto Oceanográfico Woods Holoe (WHOI). “Es como perder a un amigo”, dijo Cameron en la cuenta de Facebook de ese centro de estudios científicos.

El robot submarino, programado para remontar automáticamente en caso de pérdida de contacto con la superficie, no reapareció. Poco después la tripulación del barco de superficie detectó restos del Nereus flotando en la superficie, precisó el WHOI en un comunicado.

El robot de Cameron era “el único vehículo en servicio en el mundo capaz de descender a las profundidades extremas de las fosas oceánicas. Es una pérdida trágica para las ciencias profundas”, opinó el cineasta.

El accidente del robot tuvo lugar en el marco de la misión Hadal Ecosystem Studies, conocida como Hades, que desde abril pasado estudia los fondos marinos abisales, que son aquellos que superan 2 mil metros de profundidad.

AFP/Wellington

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